Cultura

La interacción entre los cambios estacionales de lluvia y temperatura determina si los hábitats son adecuados para la reproducción de las libélulas; así, a lo largo del área de distribución de una misma especie, la migración puede producirse tanto en sentido latitudinal como espacio/temporal en respuesta a las lluvias, o bien —como ocurre con los migrantes altitudinales— en respuesta tanto a la temperatura como a las precipitaciones

¿Por qué migran las libélulas?

Libélula. Macho y hembra de Pantala flavescens en tándem. (Lance Robinson)

La migración es un movimiento persistente condicionado por el propio esfuerzo locomotor del animal o por su embarque activo en algún vehículo, por ejemplo, el viento. Abarca desde desplazamientos de apenas unos pocos kilómetros hasta aquellos que atraviesan continentes enteros.

Migración multigeneracional

En los insectos, los individuos migratorios por lo general no realizan viajes de ida y vuelta, por tanto, no regresan a la zona de la que partieron. Esto contrasta con la forma típica de migración en los vertebrados, donde los mismos individuos abandonan y regresan a la misma zona de reproducción, a menudo de manera reiterada a lo largo de varios años. Dado que la esperanza de vida de los insectos es breve, en muchos casos sus circuitos migratorios solo pueden completarse a lo largo de varias generaciones (multigeneracional). Solo algunas decenas de las 6,502 especies de libélulas y caballitos del diablo (Orden Odonata) se consideran migratorias. La forma más común de migración en estos insectos se desarrolla a lo largo de varias generaciones, en las que las generaciones sucesivas regresan a la zona o región de origen de la generación parental. No obstante, en algunos odonatos también se observa una migración de retorno dentro de la misma generación.

El modelo en la migración multigeneracional de los odonatos es diverso; dentro de una misma especie pueden coexistir individuos migrantes y sedentarios (no migrantes), así como generaciones en las que migra la mayoría o minoría de individuos. Entre los insectos, habitualmente la migración es facultativa (opcional) y puede darse en respuesta a factores como la falta de alimento o sobrepoblación. Por el contrario, en ciertas especies —por ejemplo, aquellas de odonatos semitropicales cuyos desplazamientos siguen el patrón de lluvias estacionales— se ha sugerido que la migración es obligada, lo que implica que se manifiesta de manera forzosa en una etapa específica del ciclo de vida. Actualmente existe un amplio consenso sobre el hecho de que la variación en el comportamiento migratorio animal tiene una base genética; por consiguiente, tanto las estrategias migratorias facultativas como las obligadas están reguladas genéticamente.

En la especie Anax junius (Fig. 1A) la migración multigeneracional parece ser una adaptación que permite la reproducción en zonas que normalmente no serían usadas como residencia permanente por ser demasiado frías; asimismo, la migración a lo largo de varias generaciones también se presenta en zonas propensas a sequías. Se sabe que en regiones tropicales y subtropicales varias especies de odonatos exhiben emergencias masivas estacionales, y aprovechan los sistemas de viento para desplazarse desde zonas secas hacia aquellas donde se producirán las próximas lluvias. Esta estrategia se conoce para las especies Anax ephippiger, Diplacodes luminans Pantala flavescens y Tramea basilaris. Se ha propuesto que, con base en la longitud de su cuerpo, P. flavescens —una especie de distribución mundial y localmente abundante— realiza el vuelo migratorio sin escalas más largo y asombroso del mundo, atravesando el océano Índico entre la India y África Oriental (Fig. 1B), y muy probablemente también otros océanos. Se estima que P. flavescens recorre unos 6000 km en una sola generación.

Libélua. Macho y hembra de Anax junius en cópula . (David A. Hofmann)

Migración unigeneracional

La migración de una sola generación se produce cuando un individuo migra para refugiarse, fuera de su hábitat de reproducción, de forma temporal durante condiciones adversas, retrasando a menudo su maduración. Entre las condiciones adversas están las temperaturas elevadas o la degradación temporal de los lugares de cría en épocas de sequía. Cuando el hábitat de reproducción vuelve a ser adecuado, el individuo regresa, alcanzando la madurez sexual, ya sea antes o después de volver. Cuando estos desplazamientos tienen lugar específicamente en montañas, se denominan: migración vertical o migración altitudinal, y se presenta en varios órdenes de insectos. Mientras que la migración multigeneracional es un desplazamiento espacial entre hábitats para llegar a una nueva zona de reproducción, la migración de una sola generación es un desplazamiento espacial entre hábitats para llegar a una nueva zona de supervivencia. En el caso de los odonatos, hay un único tipo de migración unigeneracional: la migración altitudinal. Por ejemplo, en primavera, los adultos recién emergidos de la libélula Sympetrum frequens migran en gran número hacia las tierras altas y frescas en Japón; cuando el calor de verano disminuye en los arrozales de las tierras bajas, regresan para reproducirse, estimulados por la llegada de la lluvia otoñal.

Libélula. Figura 1. Libélulas migratorias. A) Pareja de Anax junius ovipositando. Esta especie realiza un circuito migratorio complejo y multigeneracional a través de las Américas. B) Ruta migratoria transoceánica de Pantala flavescens donde se indica su ubicación a lo largo del año. Esta especie realiza el vuelo migratorio sin escalas más largo y asombroso del mundo. (A) Foto del Servicio Federal de Vida Silvestre (FWS); (B) Foto tomada de internet. (Antonio)

¿Por qué migran las libélulas?

En los odonatos, la migración probablemente evolucionó como respuesta a las condiciones desfavorables estacionales de los hábitats reproductivos. En las regiones templadas los hábitats reproductivos no son adecuados durante los períodos de bajas temperaturas, mientras que en las regiones tropicales y subtropicales existen períodos prolongados de sequía combinados con altas temperaturas. Por consiguiente, en las regiones templadas la migración suele producirse por las bajas temperaturas y a través de diferentes latitudes (con poblaciones moviéndose hacía zonas subtropicales), mientras que en las regiones tropicales y subtropicales está determinada por la distribución espacio/temporal de las precipitaciones. Además de permitir sortear la idoneidad discontinua del hábitat, se ha propuesto que factores bióticos como el hacinamiento, la carga parasitaria y las señales sociales también desencadenan el comportamiento migratorio en los odonatos.

Agradecemos al Dr. José Antonio Gómez Anaya por la edición de las fotografías.

Referencias

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Red de Biodiversidad y Sistemática, Instituto de Ecología, A.C. Carretera antigua a Coatepec 351, Col. El Haya, Xalapa, Veracruz. CP 91073

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