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Columna de la Doctora Teresa García Gasca

El Segundo Informe para Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación: Crónica de lo que falta

La escritora mexicana Elena Poniatowska.
Columnista Teresa García Gasca. (La Crónica de Hoy)

El Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum muestra claroscuros de la situación que guardan los sectores de educación, ciencia, tecnología e innovación. Por un lado, habla de una política que busca colocar dichos temas como componentes del desarrollo nacional, con una mayor articulación entre formación de capital humano, investigación y política industrial.

En educación, uno de los principales logros es la ampliación de becas, infraestructura y espacios educativos. Para 2026 se anunció una inversión cercana a 59 mil millones de pesos exclusivamente para infraestructura educativa, mientras que el sistema de becas alcanzó casi 19.6 millones de estudiantes y se proyecta llegar a 22 millones. También destaca la expansión de la educación media superior, con nuevos planteles y ampliaciones, así como el fortalecimiento de instituciones de educación superior.

Estos avances representan una importante cobertura del acceso a la educación, particularmente para sectores de menores ingresos. Sin embargo, el principal pendiente consiste en pasar de una política centrada en cobertura y permanencia a una política que garantice aprendizajes de calidad. Persisten desafíos en comprensión lectora, matemáticas, ciencias, abandono escolar, formación docente, infraestructura desigual y pertinencia de los programas frente a las necesidades productivas y sociales del país. En otras palabras, más estudiantes y más becas son condiciones necesarias, pero no suficientes para elevar la calidad educativa.

En ciencia, ante la crisis del sexenio pasado, el gobierno ha incrementado los apoyos a investigación y formación de posgrado. Durante el primer año se reportó un aumento de 195% en los proyectos de investigación aprobados y de 67% en los recursos destinados a ellos; además, se fortalecieron las becas nacionales e internacionales y las estancias posdoctorales. Para el segundo año, la orientación se vuelve más explícita hacia la soberanía tecnológica y la vinculación del conocimiento con las necesidades nacionales.

El reto fundamental, sin embargo, es transformar el fortalecimiento de la investigación en capacidad tecnológica e innovación. México cuenta con universidades, investigadores y producción científica importantes, pero continúa existiendo una brecha entre conocimiento y aplicación. Pocas investigaciones llegan al mercado, la generación de empresas de base tecnológica sigue siendo limitada y la vinculación universidad–empresa es insuficiente. El desafío no es solamente producir más ciencia, sino lograr más transferencia tecnológica, patentes explotadas, licenciamiento, spin-offs, startups científicas y productos de alto valor agregado.

En tecnología e innovación, se percibe el mayor pendiente y rezago, sin embargo, el planteamiento del gobierno resulta particularmente relevante porque se vislumbra la intención de vincular ciencia, educación superior e industria dentro del Plan México. Esta orientación podría representar una evolución respecto del enfoque predominantemente social característicos de la llamada 4T. No obstante, se requiere mucho mayor inversión pública y privada en I+D, infraestructura científica y tecnológica en temas prioritarios como inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología y tecnologías energéticas, sostenibilidad y recursos hídricos.

En síntesis, el Segundo Informe muestra avances importantes en acceso educativo, becas, infraestructura, investigación y formación de talento. No obstante, deja ver una brecha que no se ha logrado acortar y que permita convertir esos insumos en resultados de impacto: mejores aprendizajes, mayor productividad, innovación empresarial, tecnología mexicana y una economía capaz de generar empleos de mayor valor. La verdadera prueba del modelo será determinar si la cadena educación–ciencia–tecnología–innovación pueden fortalecer la productividad y bienestar. Voluntad política y política pública, los pasos que vienen.

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