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El aprendizaje de libre elección, voluntario y autodirigido complementa la educación formal; en jardines botánicos genera vínculos afectivos con la naturaleza, cambiando actitudes hacia problemas ambientales

Aprendizaje de libre elección en jardines botánicos

Inecol. El aprendizaje de libre elección es un concepto que incluye diversas características. La primera es que ocurre fuera de la estructura escolar, es voluntario y motivado por el interés personal. (Akeri Cruz Bonilla)

El ser humano es curioso por naturaleza, con un interés innato por comprender y adquirir nuevos conocimientos. Generalmente, esta curiosidad acompaña a las personas durante toda su vida; sin embargo, la educación formal (aquella impartida en las escuelas) solo satisface una parte de esta inquietud. Es aquí donde surge la necesidad de crear espacios, experiencias, materiales escritos o audiovisuales, entre otros medios de divulgación, para saciar esa búsqueda continua de aprender.

El aprendizaje de libre elección es un concepto que incluye diversas características. La primera es que ocurre fuera de la estructura escolar, es voluntario y motivado por el interés personal. Otra característica es que es autodirigido y no necesariamente lineal, ya que los participantes aprenden a su ritmo, al nivel de profundidad y en el orden que ellos consideren, no siguiendo una progresión fija. Aunado a esto, este tipo de educación no está encasillada en una edad, ya que se realiza a lo largo de toda la vida. En otras palabras, las personas se involucran en el aprendizaje de libre elección por gusto, en los temas que les son interesantes, fascinantes o intrigantes y profundizan en ellos tanto o tan poco como sea de su interés, todo esto con el propósito de saciar su curiosidad de entender más cosas.

Este aprendizaje puede realizarse mediante documentales, reportajes, infografías, artículos, revistas o libros, entre otros; en espacios dedicados como museos (jardines botánicos, zoológicos, acuarios, museos de arte, de historia, de ciencia, etc.); o a través de experiencias como recorridos, visitas a centros de investigación, laboratorios y zonas arqueológicas.

Existen diversas razones sobre el porqué es pertinente y valioso este tipo de aprendizaje, pero para este escrito se consideran tres razones como las más relevantes. La primera es que ayuda a cerrar las brechas que deja el sistema de educación formal, ya que temas complejos como la educación ambiental, la ciencia de vanguardia o el desarrollo sostenible no siempre son abordados lo suficiente. La segunda razón es la democratización del conocimiento, ya que contribuye a hacer accesible, comprensible y disponible el conocimiento científico, técnico, académico o cultural para un mayor número de personas. Por último, la razón de mayor importancia para este artículo es la capacidad de incentivar el cambio de actitud y la intención de actuar frente a las problemáticas sociales.

¿Cómo ayuda la educación de libre elección en los jardines botánicos a cambiar la actitud hacia el medio ambiente? En este contexto, los jardines botánicos (y otros tipos de museos) tienen un lugar privilegiado al momento de incentivar el cambio de actitud hacia la crisis ambiental global, ya que proporcionan experiencias multisensoriales, vivenciales y contextuales que permiten al conocimiento trascender la racionalidad hacia la afectividad y emoción, favoreciendo el interés de las personas por actuar e incentivar a otras a hacer lo mismo.

Los jardines botánicos tienen la capacidad de cambiar la actitud de las personas hacia los problemas ambientales y el cuidado y protección del ecosistema al permitirles convivir de cerca con la naturaleza en un sitio donde aprenden a la par que forman un lazo afectivo con este lugar.

Cuando una persona entra a un jardín botánico no necesariamente lo hace con la intención estricta de aprender; sin embargo, el mero contacto con la naturaleza y el conocimiento que se ofrece tienen la capacidad de sensibilizarle e influir positivamente en su actitud hacia el medio natural.

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