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En México, cerca de 44% de las personas que habitan en zonas urbanas había experimentado alguna situación conflictiva relacionada con el ruido

Vivir en departamentos aumenta 60% posibilidad de conflicto y agresiones por ruido: IBERO

En México, cerca de 44% de las personas que habitan en zonas urbanas había experimentado alguna situación conflictiva relacionada con el ruido
Vivir en departamentos aumenta 60% posibilidad de conflicto y agresiones por ruido: IBERO (Pexels)

El ruido de una fiesta que se prolonga hasta la madrugada, la música a todo volumen, una motocicleta que circula por la calle o las actividades de un establecimiento comercial pueden convertirse en algo más que una molestia.

Son situaciones capaces de provocar enfrentamientos entre personas que comparten una vivienda, una calle o un mismo entorno urbano.

En México, cerca de 44% de las personas que habitan en zonas urbanas había experimentado alguna situación conflictiva relacionada con el ruido.

Quienes viven en departamentos tienen 60% más probabilidades de reportar un enfrentamiento por esta causa que quienes habitan en casas independientes.

Estos son algunos de los hallazgos de la investigación del investigador del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas, de la a IBERO, Osca Martínez-Martínez donde se expone que el ruido no solamente representa un problema ambiental y de salud, sino también un factor que puede deteriorar las relaciones sociales y convertirse en detonante de violencia.

Vecinas y vecinos encabezan conflictos por ruido

¿Con quién es más probable tener un enfrentamiento por el ruido? La investigación identifica a las y los vecinos como los principales protagonistas de estas situaciones, con 44% de los casos reportados.

En segundo lugar, aparecen los desconocidos en la calle, con 42%, mientras que los establecimientos comerciales ocupan el tercer sitio, con 41%.

Los resultados muestran que las confrontaciones no se limitan al interior de los edificios o las unidades habitacionales: también involucran a personas que comparten el espacio público y a quienes desarrollan actividades comerciales cerca de las viviendas.

El tipo de inmueble también importa. De acuerdo con el estudio, vivir en un departamento dentro de un edificio incrementa 60% la probabilidad de experimentar un conflicto por ruido frente a quienes habitan una casa independiente.

La proximidad entre viviendas, los muros que separan los departamentos y la falta de aislamiento acústico pueden hacer que las actividades cotidianas de una familia se conviertan en una fuente de molestia para quienes viven al lado.

Alcaldías conflictivas

El estudio también elaboró mapas de calor para identificar la distribución territorial de los enfrentamientos por ruido.

En la Ciudad de México, las mayores probabilidades de conflicto se concentran en las alcaldías Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Venustiano Carranza e Iztacalco.

De acuerdo con los autores, estas zonas presentan una mayor concentración de edificios de departamentos y densidad de construcción. Conforme el análisis se desplaza hacia municipios periféricos del Estado de México, donde predominan las viviendas independientes, disminuye la probabilidad de enfrentamientos.

En la Zona Metropolitana de Guadalajara se identifica un patrón similar, aunque de menor intensidad. El municipio central presenta una probabilidad media, mientras que Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga aparecen en el nivel más bajo.

En contraste, la Zona Metropolitana de Monterrey muestra una distribución más homogénea, con probabilidades bajas y sin municipios que concentren el problema como ocurre en la zona central de la capital del país.

La densidad habitacional y las condiciones de construcción, por tanto, no son elementos menores: influyen en las posibilidades de convivir y descansar.

De una molestia a un enfrentamiento violento

La investigación también analiza qué sucede cuando los conflictos por ruido escalan y qué factores pueden aumentar o disminuir la probabilidad de que ocurran.

Entre los resultados destaca que los empujones incrementan 30% la probabilidad de que un conflicto relacionado con el ruido escale. En situaciones más graves, haber sufrido una herida por arma de fuego durante un enfrentamiento incrementa esa probabilidad en 346%.

Aunque los episodios de violencia extrema son poco frecuentes, los autores advierten que una disputa que comienza por un sonido molesto puede alcanzar consecuencias graves.

En contraste, el diálogo o la conversación entre las partes reduce 20% la probabilidad de que se presente un conflicto por ruido.

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