
Pocos conceptos científicos han calado tanto en la sociedad contemporánea y muy pocos tienen tanta vigencia, debido en gran medida, a los innegables efectos del cambio climático. Así, muy pocos términos definen tan bien la encrucijada de nuestra actualidad y la fragilidad del patrimonio biocultural como la palabra biodiversidad. Este año celebramos cuatro décadas de una palabra muy joven, pero ampliamente usada para intentar entender un fenómeno muy antiguo: cómo los seres humanos interactúan, conforman, moldean y dependen de manera esencial de la diversidad biológica.
¿Cuándo surge el término biodiversidad? Hace apenas 40 años, Walter G. Rosen acuñó, por razones meramente prácticas, el término “BioDiversity” como una contracción en inglés de “biological diversity” y el cual usó para nombrar un evento que marcaría el comienzo de muchas de las iniciativas globales para reflexionar y actuar ante los impactos negativos de la actividad humana sobre el medio ambiente. Ese evento fue el Foro Nacional sobre Biodiversidad (National Forum on BioDiversity), celebrado entre el 21 y el 24 de septiembre de 1986, en Washington (EE.UU.). Sin embargo, no fue hasta 1988 que la palabra biodiversidad se popularizó, gracias a la publicación del libro de las memorias del foro, titulado Biodiversity, editado por Edward. O. Wilson y Frances M. Peter (https://www.nationalacademies.org/projects/DELS-BLS-19-P-150/publication/989).
¿Por qué se ha vuelto tan importante el término biodiversidad? Biodiversidad fue el término que aglutinó, por primera vez, un amplio espectro de preocupaciones en torno a lo que en 1985 E. O. Wilson había declarado como el mayor reto para la ciencia: la crisis de la diversidad biológica2. Así, el foro de 1986 reunió a más de 60 profesionales de diversas ciencias y disciplinas, que iban desde la biología, pasando por la economía, la filosofía, la sociología y la legislación ambiental, hasta la ingeniería y la política. Todas estas áreas se sentaron a la mesa para entender en qué medida la sociedad que representaban dependía de la diversidad biológica y cuáles serían las estrategias científicas, tecnológicas y políticas que deberían implementarse para, justamente, prevenir lo que hoy es noticia de cada mañana: los efectos de una crisis ambiental de escala global. De esta manera, la palabra biodiversidad se introdujo con una connotación más social y política que meramente científica3.
¿Cuál es la definición de biodiversidad? Aquí debemos recurrir a una respuesta cliché merecidamente atribuida a quienes trabajamos en biología: depende. Más allá de la biología y áreas afines, el término biodiversidad ha permeado diferentes sectores de la sociedad y en cada uno de ellos, se define según cómo cada sector valora, aprovecha, legisla y depende de la diversidad biológica. Así, “no existe una definición de la biodiversidad que sea simple, comprensiva y totalmente operacional (o generalizable), de modo que sea aplicable -en una única estrategia- para el manejo y reglamentación de los recursos naturales”4. No obstante, podemos considerar al menos tres acepciones generales del término biodiversidad en tres ámbitos de interpretación e implementación (Tabla 1): (1) científico-ambiental, (2) legal-político ambiental, (3) sociocultural.
La amplitud de la palabra biodiversidad es consistente con el marco multidimensional e intersectorial del evento que impulsó su origen y, más allá de ser una desventaja, hoy se reconoce que la biodiversidad presenta una “ambigüedad estratégica” que le confiere un “poder integrativo” para impulsar el estudio, el aprovechamiento y la conservación de la biosfera bajo un marco de acción adaptativo y multiescalar. Por ello, tal vez, una de las más acertadas (y críticas) reflexiones sobre la definición del término biodiversidad fue propuesta por David Takes en 19965: La complejidad del concepto de biodiversidad no solo refleja el mundo natural que supuestamente representa; es eso más la complejidad de las interacciones humanas con el mundo natural, la intrincada maraña de nuestros valores y el valor de este, de nuestra incapacidad para separar nuestro concepto de una cosa de la cosa misma. ¿No sabes qué es la biodiversidad? No puedes saberlo.
Tabla 1. Algunas acepciones o complementos a la definición del término biodiversidad en tres ámbitos: científico-ambiental, legal-político-ambiental, sociocultural.
| Ámbito | Definición/acepción general | Fuente |
|---|---|---|
| Científico- ambiental | La biodiversidad o diversidad biológica es la variedad de la vida. Este reciente concepto incluye varios niveles de la organización biológica. Abarca a la diversidad de especies de plantas, animales, hongos y microorganismos que viven en un espacio determinado, a su variabilidad genética, a los ecosistemas de los cuales forman parte estas especies y a los paisajes o regiones en donde se ubican los ecosistemas. También incluye los procesos ecológicos y evolutivos que se dan a nivel de genes, especies, ecosistemas y paisajes. | CONABIO (2022): https://www.biodiversidad.gob.mx/biodiversidad/que_es |
| ... “la variedad de ecosistemas y las diferencias genéticas dentro de cada especie (diversidad genética) que permiten la combinación de múltiples formas de vida, y cuyas mutuas interacciones con el resto del entorno fundamentan el sustento de la vida sobre el mundo” ... | WFF (2021): https://tinyurl.com/2xvcv9ox | |
| Legal - político ambiental | ...“Además de su valor intrínseco, la biodiversidad es fundamental para los seres humanos por todos los beneficios derivados de la misma, incluyendo el suministro de agua y de alimento; el control natural de enfermedades o fenómenos naturales, como inundaciones, así como beneficios culturales, espirituales y recreacionales. En este sentido, la biodiversidad proporciona bienes y servicios que son esenciales para el desarrollo económico, social y cultural, por lo que es innegable que los seres humanos dependen de la biodiversidad.” | Anglés M., Rovalo M., & Tejado M. (2021). Manual de derecho ambiental mexicano. (https://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/13/6429/13a.pdf). |
| Biodiversidad definida como diversidad biológica: “Por diversidad biológica se entiende la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cadaespecie, entre las especies y de los ecosistemas.” | Ley 165 de 1994 – Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) - Biodiversidad - Áreas Protegidas (Colombia). (https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma_pdf.php?i=37807#page=3.21) | |
| Sociocultural | El término biodiversidad no se usa de forma directa, en su lugar, la definición de la dimensión científica ambiental se expande al considerar el concepto de “diversidad biocultural”: (...) La diversidad biocultural se refiere a la evolución paralela de la diversidad biológica y la diversidad cultural y la adaptación continua entre ambas. También está relacionada con la diversidad de lugares y refleja las maneras en que las personas viven con la naturaleza. A lo largo de generaciones, esta evolución paralela ha generado conocimientos ecológicos y prácticas locales que permiten a las sociedades de todo el mundo gestionar sus recursos de forma sostenible manteniendo al mismo tiempo su identidad cultural y sus estructuras sociales (...). | Ramsar (2026). Diversidad biocultural. https://www.ramsar.org/es/diversidad-biocultural |
¿Cuál es la magnitud de la influencia de la palabra “biodiversidad”? El impacto científico y político de la biodiversidad fue casi inmediato, y en menos de una década se consolidó como el término estandarte de los esfuerzos globales para abordar la recién reconocida crisis ambiental (Figuras 1 y 2). Aunque el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB, Naciones Unidas 1992) no incluye la palabra biodiversidad, su proclamación ofreció un marco social y político para que las naciones trabajaran en garantizar, al menos en el papel, el acceso y la defensa del derecho al bienestar medioambiental. Actualmente, cuatro países de Latinoamérica incluyen explícitamente en sus constituciones políticas la palabra biodiversidad: Ecuador, Bolivia, México y Venezuela. Por otro lado, Colombia, Perú y Brasil no incluyen el término en sus constituciones, pero, en línea con el CDB, emplean el concepto de origen: diversidad biológica.
La paradoja de la biodiversidad en tiempos de la I.A. Algo que no se previó hace 40 años (al menos no de forma explícita) fue el impacto del surgimiento de la “inteligencia artificial” en el ámbito de la biodiversidad. Hoy, la misma tecnología que revoluciona la conservación ambiental al permitir el análisis de datos masivos —como la interpretación de imágenes satelitales y el procesamiento genómico— amenaza simultáneamente con destruir los entornos ambientales6. En particular, la construcción de centros de datos pone en riesgo el hábitat de especies con distribución geográfica restringida, mientras que su funcionamiento ejerce una enorme presión sobre los recursos naturales debido a su alto consumo eléctrico, lo que incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y el uso de volúmenes masivos de agua para refrigerar los servidores7. Para resolver esta contradicción, urge avanzar en el desarrollo de arquitecturas tecnológicas sostenibles y establecer un marco ético global con protocolos transparentes. Solo así se garantizará que el uso de la inteligencia artificial proteja la integridad de los datos ecológicos en un esquema sustentable y sostenible.
Más allá de una definición, una motivación. Para quienes dedicamos nuestras vidas a comprender el fenómeno de la vida, y más aún, para quienes tenemos el privilegio de hacerlo desde las selvas húmedas, los bosques nublados de montaña, los desiertos, desde la exuberancia eclíptica (y abrumadora) de la diversidad biológica tropical, la palabra biodiversidad encarna la pasión que nos impulsa cada día a seguir siendo estudiantes de la vida, a seguir aportando a la sociedad desde nuestro trabajo como biólogas y biólogos
1. IxM-SECIHTI, Red de Diversidad Biológica del Centro Occidente Mexicano, INECOL Centro Regional del Bajío. Pátzcuaro, Michoacán, México. carlos.cultid@secihti.mx
2. Profesor Titular, Universidad del Magdalena. Santa Marta D.T.C.H. Colombia. ljimenezf@unimagdalena.edu.co