Academia

En los potreros del Sotavento, veracruzano, las plantas llamadas “malezas” revelan su valor: enriquecen la dieta del ganado, protegen el suelo y sostienen la biodiversidad

Arvenses: las aliadas del potrero

Inecol Figura 1. Paisaje en el Sotavento, Veracruz, donde existe un proceso de regeneración natural.

En una comunidad del centro de Veracruz, en los lomeríos del Sotavento, convivimos con agricultores que crían ganado en pastoreo, y que luchan día a día para producir alimentos en condiciones difíciles. Nos llevó hasta allí nuestro interés por estudiar las plantas que invaden los cultivos y los pastizales y que nadie desea. Ellos nos abrieron las puertas y estuvieron dispuestos a observar y a apoyar los estudios, esta alianza nos permitió realizar innovaciones en su manejo de potreros para evitar usar herbicidas y realizar una producción sostenible.

Durante los estudios observamos un número muy alto de “malezas” en los potreros, pero las tratamos como si fueran bienvenidas a estar ahí, las estudiamos de formas distintas a como nadie las mira y llegamos a la conclusión de que son importantes en los potreros. Además, convivimos tanto con ellas, que pudimos apreciar también las formas en que embellecen los pastizales y entendimos que su único objetivo es la supervivencia en un ambiente de constantes cambios. En este sentido, elegimos nombrarlas como arvenses.

El ecosistema donde trabajamos era un bosque tropical seco originalmente, que se caracteriza porque las plantas pierden su follaje en el estiaje (Fig. 1). La alimentación de los bovinos se basa en el pastoreo de gramíneas y vegetación nativa, que se complementa con granos, ensilados y rastrojo de maíz, entre otras alternativas. Los pastizales que son inducidos en suelos que antiguamente eran bosques tropicales secos tienden a regenerarse, lo que promueve la aparición de plantas pioneras que pueden invadir los potreros y la ganadería convencional rechaza esa dinámica natural.

Los sistemas de producción sustentable son una alternativa para los ganaderos del Sotavento, pues la aplicación del pastoreo racional Voisin y el pastoreo de alta densidad promueven el uso eficiente del forraje mediante el ajuste de la carga animal durante el pastoreo, esto permite administrar el forraje durante todo el año y disminuye la necesidad de alternativas de alimentación costosas en los ranchos y sin el uso indiscriminado de herbicidas (Figura 2). El objetivo principal de nuestro trabajo fue conocer cómo responden las arvenses cuando les cambiamos la forma de pastoreo, es decir, cuando aumentamos el número de vacas que se alimentan en un potrero durante periodos de tiempo cortos.

Inecol. Figura 2. Potrero en el Sotavento, Veracruz, donde coexisten el ganado bovino y la diversidad de vegetación arvense.

Con nuestros trabajos descubrimos un mundo poco conocido y de alta diversidad de plantas en los potreros del Sotavento. Estas plantas ofrecen al ganado elementos que, integrados, brindan una dieta variada y rica, ayudan a disminuir parásitos internos y externos, y mejoran la condición corporal de las vacas. Entre las plantas que más observamos en nuestros estudios estuvieron Solanum adscendens, Zinnia americana, Ipomea purpurea y Lagascea mollis (Figura 3).

Solanum adscendens no tiene un nombre común en esta región. Esta planta crece al inicio de la temporada de lluvias en los espacios sin pasto, formando carpetas de follaje atractivas para las vacas; no se cultiva ni se promueve para la alimentación del ganado, pero observamos que es muy palatable para las vacas, aunque desaparece del potrero antes de terminar la época de lluvias. Las especies de este género contienen compuestos que pueden funcionar como insecticidas, antifúngicos o repelentes. Su rol principal es ecológico y de conservación de la biodiversidad.

Zinnia americana tampoco tiene un nombre común para los ganaderos, es una planta de porte bajo (alrededor de 20 cm) que ocupa espacios de suelo sin pasto, tiene flores pequeñas de color amarillo, hojas medianas y forma una carpeta verde atractiva para el ganado que la consume ávidamente. Crece desde el inicio de la temporada de lluvias y después de ser consumida vuelve a retoñar y permanece viva durante todo el verano.

Ipomea purpurea, conocida como campanita o quiebraplatos, crece en los potreros trepando y sobrepasando cualquier planta que haya en su camino, sin embargo, es tan palatable para el ganado, que este mismo se encarga de mantener la población a raya. Esta planta crece en zonas húmedas y con suficiente luz, además contribuye a la cobertura del suelo y tiene una amplia gama de polinizadores que la visitan.

Inecol. Figura 3. Detalle de Ipomea purpurea (arriba), Zinnia americana (extremo inferior izquierdo) y Lagascea mollis (foto inferior central y derecha), especies arvenses que aportan recursos florales a los polinizadores y son de alto valor nutrimental al ganado.

Lagascea mollis crece en espacios de suelo sin pasto, pero también mezclada con ellos, puede medir hasta 1 m de altura y por sus bellos capítulos en forma de flor, es muy visitada por las abejas. Tiene un follaje suculento y es de las primeras plantas que el ganado consume totalmente, rebrota varias veces durante la temporada de lluvias y permanece en el potrero hasta que termina esa estación. Esta planta también es medicinal, se le aprecia por sus propiedades antiinflamatorias y digestivas, y junto a las otras 78 especies de hoja ancha que encontramos, forman parte del forraje disponible en el potrero.

Las relaciones que cada pequeña planta tiene con otros organismos son fundamentales para mantener funcionando nuestros ecosistemas. Bajo el suelo, ellas crean conexiones difíciles de observar pero que son muy importantes para los microorganismos que mantienen la fertilidad, y sobre el suelo aportan forraje, hojarasca y un ambiente propicio para organismos que tienen otras funciones que no podemos ver pero que permiten que la naturaleza continúe sus ciclos, por ejemplo, la capacidad de fijar nitrógeno al suelo, que beneficia el crecimiento de los pastos, o también, el pecoreo de las abejas que producen miel y que también van por todos lados polinizando las flores de plantas silvestres y de los cultivos.

En este estudio, todos aprendimos a identificar las plantas que sirven como forraje, cuándo crecen, cómo crecen, cuánto les gustan a las vacas, y también cuáles son esas plantas que las vacas no comen y que deben recibir otro manejo. En el proceso de la investigación, se invitó a otros productores que tienen vacas a visitar los sitios de estudio, ellos escucharon la experiencia de los productores que hicieron el nuevo manejo, en las visitas aprendieron sobre cómo hacer un mejor manejo del pastoreo de las vacas y del pastizal para que esas plantas sean nuestras aliadas y no enemigas, y así vayamos dejando de “envenenar la tierra” y convivir con la biodiversidad tan rica que tenemos en el Sotavento. Por esto y más, no las veamos como enemigas, sino como valiosas aliadas del potrero.

1 Instituto Tecnológico Superior de San Miguel el Grande, Oaxaca. 2 Colegio de Postgraduados, Campus Veracruz. 3 Instituto de Ecología A.C., Red de Ecoetología

Tendencias