
Es oficialmente conocida como la Fiesta de Nuestra Señora de la Candelaria o Fiesta de la Candelaria. Consiste en una fiesta popular celebrada por los cristianos, en honor de la Virgen de la Candelaria, que se apareció en Tenerife (Islas Canarias), al suroeste de España, a principios del siglo XV.
Las celebraciones se realizan el 2 de febrero, Día de la Candelaria, aunque en algunos lugares se extiende durante varios días.
Su fiesta se celebra, según el calendario o santoral católico, el 2 de febrero en recuerdo al pasaje bíblico de la Presentación del Niño Jesús en el Templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María después del parto.
En Tenerife lugar donde se originó la tradición la Candelaria se celebra tanto el 2 de febrero como el 15 de agosto, debido al día de su aparición. El 14 y 15 de agosto en estos lugares se realiza la 'Caminata a Candelaria'.
En México, para el Día de la Candelaria se acostumbra que, quien obtuvo el niño oculto en la rosca de reyes, haga una fiesta (tradicionalmente basada en tamales y atole, ambos productos de maíz o un delicioso y caliento champurrado.
Esta tradición tiene raíces prehispánicas; en muchos pueblos los habitantes llevan a la iglesia mazorcas de maíz para que sean bendecidas a fin de sembrar sus granos en el ciclo agrícola que inicia, pues el 2 de febrero coincide con el undécimo día del primer mes del antiguo calendario azteca, cuando se celebraba a algunos dioses tlaloques, según fray Bernardino de Sahagún.
En el centro de México se acostumbra vestir al niño Dios con ropas elegantes y algunos lo sientan en un trono, después de ser bendecido en misa es colocado en un nicho donde permanecerá el resto del año.
Durante esta celebración se acostumbra comer tamales, alimento que data de la época precolombina y que forma parte de la dieta de los mexicanos. Los tamales se pueden comer todo el año y son deliciosos, los hay de varios sabores: rajas con queso, verdes, mole con pollo o carne de puerco y dulce, de frijol y elote entre otros y se degustan con atole de distintos sabores o con café.
El fraile español Bernardino de Sahagún, en sus escritos, se refiere a la gran variedad de tamales que se podían encontrar en los mercados de aquel entonces y que, incluso, estaban presentes en los banquetes del emperador Moctezuma.
Esta comida tiene mucha influencia azteca. En aquel entonces los tamales los rellenaban con chile dulce, tomate y semillas de zapallo molidas, mezcladas a las carnes de faisanes, codornices y pavos. Se preparaban con semillas de ayote o zapallo molidas, tomate, miel de abejas y caracoles. Para esto utilizaban carnes de xulo o perro mudo, tepezcuintle, chompipe y venado y los envolvían en hojas de plátano o maíz.
Tras la llegada de los españoles, se les agregaron ingredientes traídos de Europa: garbanzos, arroz, aceitunas, alcaparras, pasas y ciruelas.
Por lo tanto, el tamal preparado en familia es una mezcla entre lo prehispánico y lo español. Sin embargo, hoy día se degustan regularmente ya sean solos o en torta, para lo que se utiliza un delicioso bolillo.
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