Cultura

Entrevista

“Esta fiesta de fantasmas”: Ulises Martínez habla sobre “Lo común” una obra que explora la precariedad artística y las memorias que nos habitan

La obra de teatro Lo común inició una nueva temporada en el Centro Cultural Helénico, donde permanecerá en cartelera hasta el 20 de abril con funciones todos los lunes a las 20:00 horas en el Teatro La Gruta.

Lo común (Cortesía)

El actor Ulises Martínez, integrante del elenco, explicó que la puesta en escena nació a partir de un proceso creativo colectivo que buscó explorar las realidades que enfrentan muchos artistas para sostener su vocación, particularmente la precariedad económica y laboral que suele acompañar al trabajo en el teatro.

Martínez relató que la obra se construyó a partir de un laboratorio escénico en el que el dramaturgo entrevistó a las y los actores sobre los distintos trabajos que han desempeñado para sobrevivir mientras continúan desarrollando su carrera artística.

“Había actores que habían trabajado como meseros, con botargas para hacer publicidad, en fábricas o en distintos oficios. Yo, por ejemplo, durante la pandemia estuve repartiendo en moto, también he trabajado en una fábrica de granola o en una de moldes para pasteles”, recordó.

Estas experiencias personales dieron forma a una historia que se centra en cuatro actores que deciden compartir un departamento para reducir gastos, una situación que, aunque común en el medio artístico, termina por revelar tensiones en la convivencia, crisis personales y cuestionamientos sobre el sentido de la vida y del oficio.

La obra aborda temas como la incertidumbre laboral, el duelo, las crisis emocionales y la dificultad de sostener una carrera artística en un contexto donde el trabajo cultural suele ser inestable. Sin embargo, lo hace con una mezcla de humor, ironía y momentos de profunda introspección.

Uno de los conflictos centrales gira en torno a Norma, uno de los personajes, quien atraviesa el proceso de la muerte de su padre durante el desarrollo de la obra. Este hecho detona confrontaciones con los demás integrantes del departamento y pone en evidencia cómo cada personaje enfrenta sus propios miedos y pérdidas.

En paralelo, el personaje interpretado por Martínez atraviesa un proceso de crisis personal marcado por la soledad, la precariedad económica y el descubrimiento tardío de ciertas experiencias que lo llevan a confrontar sus propios límites.

Para construir ese personaje, el actor realizó una investigación que incluyó recordar experiencias personales y observar cómo diferentes personas viven situaciones relacionadas con el consumo de sustancias o estados alterados de conciencia.

“Lo interesante era entender qué le ocurre a alguien cuando se pierde un poco en esos caminos, cuando no logra resolver sus problemas y busca salidas que pueden ser peligrosas”, explicó.

A pesar de abordar temas complejos, la obra mantiene un tono accesible y cercano al público. Una de sus principales características es el uso del humor como herramienta para hablar de crisis personales y sociales.

“En nuestra cultura tenemos esa capacidad de reírnos de nosotros mismos incluso cuando estamos atravesando momentos difíciles”, señaló el actor.

Los fantasmas que nos acompañan

Uno de los elementos más simbólicos de la puesta en escena es la aparición de los “fantasmas”. Sin embargo, estos no representan figuras de terror, sino las presencias simbólicas de las personas que han marcado nuestras vidas.

Abuelos, padres, amigos o maestros aparecen como recuerdos que siguen influyendo en las decisiones y emociones de los personajes.

Durante la obra, estas presencias se materializan en escena de manera lúdica, representadas por figuras con la clásica sábana blanca que cruzan el escenario mientras los personajes hablan de temas profundos o atraviesan momentos de crisis.

“Son esos fantasmas que todos tenemos: las voces de personas que ya no están, pero que siguen acompañándonos”, explicó Martínez.

Una pausa para la vida

Uno de los momentos más significativos de la obra ocurre hacia el final, cuando los personajes invitan al público a recostarse en el piso del teatro como parte de una pausa simbólica dentro de la función.

El objetivo es generar un instante de contemplación y descanso que permita reflexionar sobre la vida, las pérdidas y las decisiones que cada persona enfrenta.

“Es un momento para detenernos, respirar y pensar en lo que estamos viviendo. A veces la vida va tan rápido que olvidamos hacer una pausa”, señaló el actor.

En ese mismo instante, los fantasmas regresan a escena y la obra propone un gesto simbólico: abrazar a esos recuerdos o presencias que aún pesan en nuestra vida y encontrar una forma de despedirse o reconciliarse con ellos.

Teatro vivo e interacción con el público

Otro de los elementos distintivos de Lo común es la interacción directa con el público. En una de las escenas, los actores invitan a las y los espectadores a participar en una dinámica donde pueden representar la renuncia a un trabajo que les resulta frustrante.

El ejercicio se desarrolla como un pequeño “talk show” improvisado en el escenario, donde una persona del público puede compartir su experiencia laboral y decidir si quiere interpretarse a sí misma o permitir que alguno de los actores represente la escena.

La dinámica, además de generar momentos de humor, funciona como una forma de catarsis colectiva que conecta con el tema central de la obra: las tensiones entre lo que las personas desean hacer con su vida y las condiciones laborales que enfrentan.

Una mezcla de teatro y movimiento

El montaje también incorpora elementos de danza y teatro físico, una combinación que forma parte del lenguaje artístico de Martínez, quien además de actor ha desarrollado una trayectoria vinculada al movimiento escénico.

“Siempre me ha gustado combinar la danza con el teatro. Aquí hay momentos donde el cuerpo también cuenta la historia, donde el personaje baila, imagina o expresa lo que no puede decir con palabras”, explicó.

Esta combinación de lenguajes escénicos refuerza la dimensión emocional de la obra y aporta dinamismo a la puesta en escena.

Temporada breve

La temporada de Lo común se presenta en el Teatro La Gruta del Centro Cultural Helénico, ubicado sobre avenida Revolución, en la capital del país.

Las funciones se realizan todos los lunes a las 20:00 horas y la temporada estará disponible hasta el 20 de abril, por lo que el equipo invita al público a aprovechar esta breve temporada.

Para Martínez, cada función se convierte en una experiencia distinta, pues la interacción con el público y los momentos de improvisación hacen que cada noche tenga matices diferentes.

“Es muy bonito cuando la gente se identifica con la historia, cuando recuerda a alguien importante en su vida o cuando se atreve a participar en escena. Al final, el teatro es eso: un encuentro entre quienes estamos arriba del escenario y quienes nos acompañan desde el público”, concluyó.

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