Cultura

Hay cerámica, documentos, fotos y cartas manuscritas de Diego Rivera y Lupe Marín, explica

Juan Coronel dona acervo de más de 157 mil piezas al Museo Anahuacalli

Donación. Algunas de las piezas del acervo donado. (Fotos: Ana P Amador Castillo.)

La donación que hace el artista, coleccionista y escritor, Juan Coronel Rivera, al Museo Anahuacalli, consta de obra en cerámica, madera y textiles mexicanos.

“También todo el acervo de archivo de Diego, de Rafael, de Lupe Marín. Tengo un archivo muy grande de todos ellos y va a formar la mayor parte de la donación, son fotografías, periódicos, cartas manuscritas por ellos, etcétera”, adelanta el hijo de Rafael Coronel y Ruth Rivera, nieto de Diego Rivera y Lupe Marín.

Además de los archivos históricos de sus antepasados, la colección propia de Juan Coronel Rivera ampliará el diálogo que Diego Rivera inició como coleccionista de piezas prehispánicas en distintos soportes.

“Vamos a empezar con cerámica. Es muy interesante porque donde Diego dejó su colección, la empecé yo”, indica Coronel Rivera.

“En el acervo que maneja Carla hay alrededor de unas 50 o 60 piezas que son del siglo XVII - XVIII, que en un principio se catalogaron como belenes”, continúa.

“Don Fernando Benítez, que en paz descanse, decidió que eran figuras para nacimiento, con el tiempo y las investigaciones que ya hicimos, resulta que son para hacer brujería. Se llaman ‘curas del mal aire’. De esas piezas fue donde yo empecé mi colección, es exactamente donde encaja”, agrega.

El propósito entonces es dar una lectura de continuidad a las dos colecciones, para que al ver las nuevas piezas montadas en salas del museo, el público tenga “una visión completa de lo que es la losa en este país”.

“Es la colección de cerámica más grande y extensa que hay en la República y ya complementada con la de Diego va a ser la colección más importante de cerámica en todos sus sentido”, asegura Juan Coronel Rivera.

A partir del lunes 23 de marzo comenzarán los “embarques” semanales de piezas al Anahuacalli y la intención es que este año esté toda la cerámica ya resguardada en el museo, “pero si nos extendemos, no pasa nada”.

Mientras tanto, el convenio ya está notarizado. “La donación ya es un hecho total y también tiene, como la de Diego, carácter de irrevocable”.

Donación. Otra de las piezas.

LEGADO

“Cuando muere Diego, el archivo que se había quedado en las casas de Altavista se dividió en dos partes. Uno lo recibió Guadalupe y otro lo recibió mi mamá, Ruth”, relata Juan Coronel Rivera.

“Estoy donando la parte que correspondió a Ruth. Hay muchas notitas, facturas y cosas de cuando compraba él la arqueología y de la construcción del Anahuacalli, hay unas 10-15 libretas, que es muy interesante porque así va uno sabiendo lo que le costaba cuando tenía que parar la obra, porque le costó mucho trabajo levantarlo”, explica.

Detalla que no donará ninguna obra plástica familiar, aunque sí va a haber fotografía y una colección de aproximadamente 2,000 grabados hechos por alumnos de Orozco, de Rivera y de Siqueiros, en los Estados Unidos, “que son muy interesantes porque pareciera la otra escuela mexicana, hay de todos, es una colección bastante importante”.

En cuanto al espacio que el arquitecto Mauricio Rocha creará en el Museo Anahuacalli, para albergar las 157,300 piezas que dan cuenta de más de 40 años de investigación, el donador destaca un diálogo colaborativo.

“Estoy asistiendo a todas las juntas donde Mauricio presenta su proyecto arquitectónico para hacer comentarios en relación a qué piezas necesitan determinado ambiente”, comenta.

De acuerdo con el artista y coleccionista, el primer edificio será para las piezas de cerámica, que es un material muy noble y “no necesita prácticamente cuidado”.

“Es más, si lo pusiéramos a la intemperie no pasaría nada, pero hay cosas que son muy delicadas, por ejemplo, la fotografía o especialmente los textiles”, indica.

Su deseo previsorio es que la disposición permita a las piezas sobrevivir dos o tres siglos más.

“La idea principal es que esto se convierta en la Ciudad de las Artes” expresa.

PRÓXIMAMENTE

La incorporación del acervo en el Museo Anahuacalli, a través de la integración al Fideicomiso del Banco de México para los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo, permitirá ampliar las lecturas sobre arte y cultura en México, desde lo prehispánico hasta lo contemporáneo, para continuar con la visión de Diego Rivera.

“Desde su origen fue pensado no solo como un museo, sino como un centro de conocimiento, un sitio donde las piezas prehispánicas que reunió a lo largo de su vida pudieran ser estudiadas, comprendidas y compartidas con las generaciones futuras”, dice María Teresa Moya, directora del Museo Anahuacalli.

Resalta que recibirán también una biblioteca especializada, donde se da cuenta de procesos culturales, relaciones entre artistas y momentos claves en la historia del arte en México. Todo esto resultará en adecuaciones al espacio, que se irán revelando posteriormente.

Por su parte, la directora de “La Casa Azul” Museo Frida Kahlo, Perla Labarthe Álvarez recuerda que “el fideicomiso no fue únicamente una figura legal, sino una herramienta cultural de gran alcance que permitió organizar, conservar, investigar y proyectar un patrimonio como un bien público”.

Por lo que en el gesto de donación “hay una idea muy clara de futuro, convertir el legado de ambos artistas en espacios vivos de memoria, conocimiento y acceso para todos”, añade.

Asimismo, Juan Coronel manifiesta su deseo de que esta donación ayude a nivelar económicamente los dos recintos que operan bajo el Fideicomiso, al atraer más público al Anahuacalli.

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