
La escritora Irene Vallejo (Zaragoza, 1979) asegura que ve “casi una recompensa poética” que su proyecto de ‘El infinito en un junco’ (2019) y otros dos ensayos se hayan traducido al árabe, “una de las principales” lenguas del mundo.
“Me parece maravilloso que los libros puedan circular en una sola lengua y al mismo tiempo entren en contacto con tantas realidades distintas”, dice la filóloga y Premio Nacional de Ensayo (2020) con motivo del Día del Libro, durante su visita al Instituto Cervantes de El Cairo para charlar sobre su superventas junto al encargado de su traducción al árabe, el egipcio Mark Gamal.
Vallejo nunca imaginó que ‘El infinito en un junco’ fuera a llevarla a ver tres de sus obras editadas en árabe y recuerda que, mientras escribía el libro en su casa de Zaragoza, pensaba que “apenas importaría a un pequeño grupo de locos apasionados por la Historia y por el Mediterráneo”.
La autora destaca que debido a la gran extensión de la lengua árabe “va a haber muchas formas” de leer sus libros, “de apropiárselos y de relacionarlos con las preocupaciones propias de cada contexto y cada país”.
Ensayo híbrido con algo de universal
De Vallejo no solo se ha traducido al árabe su gran éxito, también su ensayo ‘Manifiesto por la lectura’ (2020) y ‘El futuro recordado’ (2020), que estará disponible en las librerias de los países árabes a partir de la semana que viene.
Las tres obras son una suerte de ensayos “híbridos” que reflexionan sobre las historias y la lectura, cuyo particular estilo es resultado de una “exploración literaria con el género del ensayo” que Vallejo decidió iniciar en ‘El infinito en un junco’ a modo “lúdico”, según afirma.
Para la escritora, el ensayo “puede ir más allá que la novela” en el campo de la experimentación, pues “admite la narración, la evocación, lo autobiográfico, lo periodístico, lo académico, la metaliteratura, los cambios de registro, las rupturas de la cuarta pared...”.
Sobre el papel que juega su estilo en su éxito transnacional deja a los lectores “la última palabra”, pero la autora argumenta que obras como ‘Manifiesto por la lectura’ se pueden “extrapolar a otros países” por su temática, ya que “la necesidad de apoyar la lectura es universal”, así como el interés por su estudio y su historia.
Alejandría: el “kilómetro cero”
Antes de llegar a la capital egipcia, Vallejo realizó un encuentro con lectores en Alejandría, una ciudad que aún no había visitado, a pesar de estar muy presente en su obra por la gran biblioteca que albergó durante la Edad Antigua.
Para la autora, la biblioteca de Alejandría es la madre de “todas las bibliotecas contemporáneas” y “el kilómetro cero de una historia (la de los libros) que aún continúa”.
Así, la existencia de una nueva biblioteca de Alejandría, inaugurada en 2002, es “el resultado de una negativa a morir del viejo mito de la biblioteca antigua”, según Vallejo.
De igual manera, dice hallar “resonancias y fantasmas” de la Alejandría clásica en la ciudad actual: en “su paseo marítimo” frente al mar Mediterráneo o en “la fortaleza moderna que una vez fue el faro de Alejandría”.
La democratización de la lectura
Vallejo no ignora que aquella biblioteca de Alejandría era un proyecto de las élites del momento y señala que “siempre han leído pequeñas minorías económicamente privilegiadas”.
Por ello, reivindica “todo el camino recorrido a partir de la segunda mitad del Siglo XX para intentar avanzar en el acceso a la libros” y lo celebra como “uno de los grandes logros de la Historia”.
Sin embargo, advierte que se trata de “un proceso frágil” con avances y retrocesos, que “hay que defender con uñas y dientes” porque “está constantemente amenazado”.
A pesar de sus dudas, la autora opta por un enfoque optimista y asegura que “nunca se habían publicado tantos libros, nunca había habido tantas bibliotecas, tantas editoriales ni tanta población alfabetizada”.
Sostiene también que los libros han estado en peligro durante toda la Historia y siempre han salido adelante, confía por ello en que “nos sigan acompañando en este camino azaroso de la humanidad”, pese a las nuevas amenazas como el ritmo de las redes sociales.