Cultura

“El otro aspecto de la cultura griega clásica al que me referí y que llamaba la atención de Don Alfonso era el referente al destino”

Alfonso Reyes y la cultura clásica

SCM “La escuela de Atenas”, del pintor italiano Rafael Sanzio.

“Don Alfonso”, como solían llamarlo en El Colegio de México, cuando se le preguntaba acerca de su afición por la cultura clásica, se refería a dos aspectos de ésta: la lengua griega de la antigüedad y a su concepto de destino.

Respecto a la primera, él mismo lo dejó dicho y publicado en el Prólogo a su “traslado” (no ‘traducción’ ni ‘versión’) de la “primera parte” de La Ilíada de Homero; allí, en la página 7 del libro publicado en México el año de 1951 por el Fondo de Cultura Económica, expresó “No leo la lengua de Homero; la descifro apenas. “Aunque entiendo poco griego” -como dice Góngora en su romance--, un poco más entiendo de Grecia. No ofrezco un traslado de palabra a palabra, sino de concepto a concepto, ajustándome al documento original y conservando las expresiones literales que deben conservarse, sea por su valor histórico, sea por su valor estético. Me consiento alguna variación en los epítetos, cierta economía en los adjetivos superabundantes; castellanizo las locuciones en que es lícito intentarlo. Hasta conservo algunas reiteraciones del sujeto, características de Homero, y muy explicables por tratarse de un poema destinado a la fugaz recitación pública y no a la lectura solitaria. Pero adelanté con cuidado y prudencia, sin anacronismos, sin deslealtades. La fidelidad ha de ser de obra y no de palabra. En su versión perdida del debate Por la corona, decía Cicerón: “No creí necesario traducir palabra por palabra, pero conservé el valor y la fuerza de todas ellas: no las conté, sino las pesé.” Una simple comparación entre mi texto y las traducciones corrientes explicaría por sí sola mi propósito. Si no para fines lingüísticos, mi Homero podrá ser citado sin peligro para todo objeto literario, filosófico e histórico. El que quiera la traducción del filólogo sabe dónde buscarla. Abundan los libros de esta índole, y son excelentes. Pero ellos importan y convienen al estudiante de gramática griega, no al lector, a quien decididamente ahuyentan y fatigan. Y malo, muy malo, si se cae en la manía etimológica, que ya está dando resultados funestos y falsea la representación que los mismos griegos tenían de sus vocablos; pues nadie, en los pueblos civilizados, habla ni piensa según las etimologías; nadie se pone a la sombra de una semilla, sino de un árbol. A lo mejor esa “Atenea de ojos de lechuza” es sólo una traducción a medias. Y en cuanto a las traducciones castellanas en verso, fácilmente se comprenderá mi deseo de intentar otra más a mi gusto, más cercana a los lectores de hoy, y que tampoco sea una paráfrasis, sino una traducción verdadera, e informada en el presente estado de los estudios homéricos. El empeño nació ante la necesidad de contar con un texto apropiado para un curso sobre la unidad artística de la Ilíada en El Colegio Nacional, y a esto se reducen mis pretensiones."

El otro aspecto de la cultura griega clásica al que me referí y que llamaba la atención de Don Alfonso era el referente al destino, del que quedó constancia en la dramaturgia de Sófocles, en al menos dos de sus dramas conservados: Edipo rey y Edipo en Colono. Ambos dramas presentan teatral y poéticamente al mítico rey de Tebas, Edipo, quien de modo imprevisto ha descubierto que se ha casado y formado familia con su madre; además, sin tener conocimiento de ello, mató a su padre Layo. Consciente tardío del incesto cometido, él mismo se ciega y decide salir de la ciudad y refugiarse en otra, para, de alguna manera, autocondenarse. Tal situación había sido predicha por el oráculo de los dioses desde el nacimiento de Edipo, de modo que éste no podría evadirla de ningún modo.

En conversación con Don Alfonso, él hacía un símil con la idiosincrasia humana; se preguntaba si sería pertinente equiparar el antiguo relato teatral de Sófocles con un concepto psicológico de nuestro tiempo, uno que afirma que la idiosincrasia humana es aquello que no cambia con la educación familiar ni escolar ni por el ambiente social en general, sino que permanece perenne, al modo del relato dramático referido por Sófocles.

Los hechos aquí rememorados dan idea de motivos de reflexión de Don Alfonso surgidos de su contacto con la clásica cultura de la antigua Grecia. Hubo otros, pero éstos brotaron fugazmente de su boca, como el referente al concepto de ‘poesía’ planteado por Aristóteles en su Poética: ‘crear’ o ‘recrear’ en el sentido de ofrecer, mediante la palabra escrita, un concepto diferente al ofrecido en diccionarios o gramáticas. La cuestión es motivo de diálogo o discusión aún hoy. Textos filosóficos, históricos o literarios de la antigüedad clásica griega atraían el interés académico de Don Alfonso y hacían que los estudiara o leyera, pero a excepción de la Ilíada homérica, nunca, que yo sepa, se propuso analizarlos filológicamente ni tampoco traducirlos, aunque sí comentarlos en diálogo con quienes se ocupaban profesionalmente de ello. 

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