Cultura

La autora Bárbara Anderson dice que el libro también busca dejar el miedo de lado al hablar de discapacidad

“Inventos”, un viaje por la curiosidad que crea objetos para ayudar a los otros

Libro. La escritora Bárbara Anderson y su libro “Inventos que usamos a diario”.

Inventos que usamos a diario”, de Bárbara Anderson, es un viaje por 24 historias donde la curiosidad científica se amalgama con la empatía y el amor para crear objetos que benefician a los otros, pero también como dice la autora “para dejar de tener miedo al hablar sobre la discapacidad, que afecta a millones de personas”.

Su libro, conformado por 24 textos escritos en primera persona por Alexander Graham Bell, Thomas Alva Edison o gente común, es una ventana para conocer en sus hendiduras esos inventos que ayudan a los otros, pero también muestran que “todos podemos ser creadores”.

¿Cómo nace la idea de recabar estas historias y sus bondades?

Tengo una relación muy cercana con la discapacidad. Mi hijo, que ya tiene 14 años, padece un tipo de discapacidad y desde que nació siempre busqué maneras distintas de acercar a la gente lo que es vivir con una discapacidad.

Pero entonces me di cuenta de que no había la suficiente representatividad en los medios sobre el tema, que afecta al 17% de la población mexicana. Es decir, hablamos de más de 30 millones de mexicanos que viven con alguna discapacidad y no existe esa misma representatividad ni en las notas ni en las coberturas ni en la información.

Lo anterior me llevó a buscar el lado B de la discapacidad. El lado A, todo el mundo lo conoce, es una realidad a la que nos acercamos con mucho miedo, que no sabemos si somos políticamente correctos o no cuando hablamos del tema. Tenemos miedo de regarla, entonces preferimos no escribir ni contar. Entonces fue importante asomarse a la discapacidad y dejar de tener miedo de hablar de ésta.  Y el tema del lado B fue la empatía.

Son 24 relatos en primera persona que muestran los inventos para ayudar a personas con discapacidad.

Ese tono de primera persona me pareció el mejor para explicar a los niños cuál había sido el eureka, el momento de gestación de cada uno de estos inventos, para quién iban dirigidos y por qué los habían imaginado. Son historias de Thomas Alva Edison, Alexander Graham Bell, de un ama de casa que tenía un esposo con Parkinson, de un par de vidrieros de Corpus Christi en Texas que querían ayudar a un amigo que se le cerraba la puerta del banco con la silla de ruedas o la mamá

que inventa el spinner, porque su hija era muy ansiosa.

Estos relatos muestran a personas preocupadas por el otro, que son empáticas con la necesidad de otro y que la creatividad también nace del amor y del cuidado, de querer mucho a alguien. El objetivo es mostrar porque se inventaron el popote, el jacuzzi o el sintetizador de música y muchos más.

Estamos hablando de cómo la ciencia crea beneficios para una persona y luego se expanden a la comunidad, a la sociedad.

Sí. Primero, la mayoría de estos inventos fueron hechos para una persona que necesita una ayuda, pero antes está la historia: ¿cómo puedo hacerlo y cómo te ingenias para armarlo? Este libro busca mostrar que la ciencia está en todo y no hace falta ser un físico nuclear o Stephen Hawking para inventar algo, porque muchas veces la curiosidad y la empatía pueden ser grandes motores de desarrollo.

Porque creo que el secreto es que no solamente los tiempos adversos o el trabajo de la NASA, por citar algunos, son grandes productores de innovación, sino el amor también. Querer mucho a una persona significa poder ayudarla y, en ese deseo, aparecen inventos maravillosos. La creatividad tiene que estar de la mano del amor, del cariño y de la mirada hacia el otro.

Estas historias muestran que todos podemos crear algo.

Esta imagen de, si él pudo, también yo puedo. Tenemos la historia de quien inventó el futbolito estando en un hospital. ¿Por qué no puedo inventar algo si estoy en cama en un hospital y se me ocurre una manera de ayudar a mis vecinos del lado de la sala? La historia narra de manera lúdica cómo personas comunes pueden convertirse en un inventor.

¿El libro es una buena ventana para acercar a los niños a la ciencia, a la cultura y artes?

Está un poco implícito en el libro, pero creo que lo mejor es mirar con más curiosidad al entorno. Las historias describen a personas que miraron con mucha curiosidad y con mucha intención su entorno.

Cada uno de los inventos tiene la vista puesta en el otro y entorno.

Eso me lleva a que ahora debemos fomentar la atención plena. Estar conectados en el aquí y ahora, porque ahí están todas las respuestas a las preguntas. Como el desarrollo de las rampas en banquetas, se inventaron en los años 70, hace 50 años y fue por una cuestión casi revolucionaria de necesitamos subir a la vereda.

Porque si hay una diferencia de 10 centímetros entre una superficie y otra, mucha gente no puede subir. Entonces, estar atento a esos detalles, a lo que nos rodea, creo que puede ser una buena provocación de este libro.

Esa curiosidad me llevó a encontrar los primeros 10 inventos y luego con gusto llegué a los otros 14 inventos que nacieron para ayudar a alguna persona con discapacidad o creadas por alguien con discapacidad. Y así hay muchos desarrollos importantes como el teléfono, la máquina de escribir, las rampas, las puertas automáticas.

Luego hay inventos un poco más pequeños y más curiosos, además de que cada una de las historias tiene una capsulita, en la parte inferior, donde contamos qué pasó con ese invento en la actualidad o cómo evolucionó ese invento.

Por ejemplo, la máquina de escribir está relatada en el 1880, pero hay un espacio donde se habla de la evolución, de que hoy todo tiene teclado. El jacuzzi se inventó para un dolor de artritis y hoy es un objeto de lujo que hoy no hay hotel de lujo que no tenga uno.

ILUSTRACIONES

Alejandra Saavedra es una gran ilustradora de libros infantiles que realizó todos los dibujos a mano, sobre cartulina y pintados con acuarelas y crayolas, para luego ser fotografiados e instalados en las historias.

PRESENTACIONES

El libro se presenta el 16 de mayo en el Cine Lido, de la Biblioteca Rosario Castellanos y el 23 mayo en la librería Porrúa de Chapultepec. En los dos casos habrá un cuentacuentos y un video de Vinton Sarf, científico estadunidense, para invitar a los niños y adultos a ser inventores.

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