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Cerró el ciclo “No se dieron las condiciones”, pasión y drama del futbol mexicano, con una conversación entre el narrador y el comentarista deportivo Roberto Gómez Junco.

El futbol todavía no es un espejo de la sociedad contemporánea: Juan Villoro

Futbol Roberto Gómez Junco y Juan Villoro.

El futbol es un deporte vinculado con la identidad, una forma de representación de la infancia de sus aficionados, pero “todavía no es un espejo de la sociedad contemporánea”, aseguró Juan Villoro, miembro de El Colegio Nacional, durante la conversación sostenida con el comentarista deportivo Roberto Gómez Junco, bajo el título “La situación del futbol mexicano y perspectivas para el mundial”.

“Evidentemente es un tabú total que un futbolista acepte que es homosexual; ya en la sociedad se ha luchado muchísimo contra esta discriminación absurda, en el fútbol femenil esto no es un problema, [mientras que] en el fútbol masculino sigue siendo un gran problema. Cosas que deberían enfrentarse, por ejemplo, un simple hecho como estar deprimido, hace que muchos futbolistas sientan que si confiesan que están deprimidos son débiles, vulnerables; por lo tanto, no merecen ser titulares.

“Un caso emblemático fue el de Robert Enke, portero de la selección alemana. Era hijo de un psicólogo, él padecía bipolaridad y su padre, siendo psicólogo, le recetó antidepresivos. Él dijo: ‘no los puedo tomar, porque en las pruebas de antidoping va a salir que tomo antidepresivos, y si sale que el portero de la selección alemana tiene problemas psicológicos, me va a destruir, porque yo vivo de darle confianza a los demás, el portero de Alemania no tiene derecho a estar triste’”.

Al cerrar el ciclo “No se dieron las condiciones”, pasión y drama del futbol mexicano, el colegiado recalcó que lo sucedido al portero alemán resulta inhumano, porque al final todos podemos pasar por una situación similar, además de ser algo normal que tengamos fragilidades, “que tengamos problemas y los enfrentemos, y es mucho más valiente reconocer que tienes un problema a negarlo”.

Otro desafío que observa el escritor en la actualidad es la relación con el público, porque en el Mundial que se inaugura el 11 de junio, se demuestra estar dirigido a los privilegiados, a los influencers o los miembros del crimen organizado, cuando en el Mundial del 86 era posible comprar boletos el mismo día del partido, no los más importantes, los cuales “eran relativamente caros, pero asequibles para muchas personas. Eso ha cambiado.”

Al respecto, el comentarista Roberto Gómez Junco, autor de libros como El ilustre pigmeoMéjico Esdrúxulo o En un lugar de la cancha, coincidió en el convencimiento de que el fútbol se ha convertido en un asunto elitista. “Este mundial lamentablemente es para ricos: por un lado, la FIFA que ha sido muy hábil para que el fútbol prolifere en todo el planeta y se arraigue, es increíble lo que el fútbol sigue creciendo y penetrando en todo el planeta”.

“Eso es increíble, porque va en beneficio del negocio, como pasa con los partidos televisados: aquí a todos les han tocado partidos por televisión en la liga de México, pero de niño no podíamos ver todos los partidos por televisión, a veces transmitían al América, a las Chivas y algún otro partido; en la década de los 80 viene la gran expansión del fútbol y de la televisión, que se mete a fondo con este maridaje, para bien o para mal, que ha existido desde entonces.

“Entonces tú veías todos los partidos de cada jornada podías ver todos los partidos, en los distintos canales, pero ahora hay partidos que no puedes ver, desde hace dos años empezó esa tendencia que ahora se refleja como nunca en el precio de los boletos. Las copas del mundo han sido caras, ésta ya dio un brinco tremendo”.

Al referirse a los desafíos de México para la Copa Mundial de Futbol, el periodista deportivo también evocó lo acontecido en Catar en 2022, una justa cuestionada y cuestionable por diversos motivos, pero que en la organización y en el nivel futbolístico terminó siendo “muy buena”, tan sólo porque los estadios más distantes estaban a 40 minutos de Doha, “y no se movieron los equipos, entonces imagínense lo que se ahorraron de horas de vuelo, de traslados y eso incide en el nivel físico”.

“A lo largo de la copa, los futbolistas se vieron más enteros que de costumbre, no en balde se dio ese buen novel”, señaló Gómez Junco.

Mirada múltiple

Luego de reflexionar sobre diversas situaciones que ocurren en el futbol mexicano, desde el grito homofóbico, hasta la problemática de las fuerzas básicas de los equipos o la proliferación de extranjeros o naturalizados, en detrimento del desarrollo del futbolista mexicano, pero también como parte de la selección nacional, en el diálogo entre Juan Villoro y Roberto Gómez Junco también se habló acerca del perfil del jugador nacional, de su formación educativa.

En la formación integral hay un déficit, pero menor que antes. Eso ha ido mejorando en el futbol mexicano y mundial; hay mucha diferencia en mi época, hace 50 años, cuando el nivel de escolaridad y de preparación del futbolista era mucho más bajo que ahora, lo que es resultado de cierta convicción de la importancia de prepararte más allá del fútbol.

“No la suficiente”, resaltó Gómez Junco, “creo que todavía habría que mejorar en ese aspecto. Sí veo una diferencia con respecto a Europa, por ejemplo, porque veo a los europeos mejor preparados fuera del futbol, que sí puede ser el de vanguardia, el de preparación física tope y de cómo hay que entrenar y de nivel de competencia; sin embargo, también hay una conciencia acerca de la importancia de prepararte más allá del juego mismo”.

En ese sentido, hay entrenadores que, desde su perspectiva, no hubieran sido lo que fueron, si no estuvieran tan preparados, como Johan Cruyff o Pep Guardiola. Hay futbolistas que no se prepararon, como Pelé, Messi o Maradona, pero ya estamos hablando de genios, quienes a lo mejor no necesitaron leer nada para hacer lo que hicieron”.

“Sí creo que, en general, el futbolista que esté mejor preparado, el que puede expresarse mejor al terminar un partido, el que pueda explicar mejor cómo estuvo el partido, sabrá qué hacer para jugar mejor los siguientes encuentros: el lenguaje es una forma que sirve para diagnosticar y, mientras más se prepara, puede aspirar a ser mejor jugador”.

Un tanto vinculado con el tema, Juan Villoro también se refirió a lo que definió como el déficit psicológico que sigue existiendo en el futbolista mexicano: el temor ante tu propia fuerza.

“La selección mexicana, de pronto, cae en pecado de excelencia: juega como nunca ha jugado: Recordemos el partido de México contra Holanda en el Mundial de Brasil (2014), cuando se anota un golazo; pero en cuanto lo hace se asusta, dice: ‘qué error hemos cometido. Nosotros no estamos hechos para esto’, y el equipo se empieza a atrincherar en su área. Se refugia en su área y, cuando lo haces, te pueden pasar muchas cosas, entre otras, que te marquen un penal inexistente como nos sucedió”.

Gómez Junco recordó que todavía hasta hace 16 años, entre los técnicos mexicanos existía cierta reticencia a la presencia de un psicólogo profesional, aunque un buen técnico es un psicólogo empírico: Guardiola, sin haber sido psicología, él detecta a este jugador, le hablo así y a este así; a la figura española así y al novato extranjero así; al consagrado y al no; al de nivel académico más alto y no tan alto. “Si eres un buen técnico que domina esa faceta de psicólogo empírico, sabrás como manejarlo, pero claro, siempre te ayudará, un psicólogo profesional”.

Con la mesa “La situación del futbol mexicano y perspectivas para el mundial”, se cerró el ciclo coordinado por el colegiado Juan Villoro, cuyo título, “un tanto irónico, porque se llama ‘No se dieron las condiciones’, lo que tantas veces han contestado los jugadores y los entrenadores cuando pierden, en vez de decir: cometimos este error, hicimos mal esto”.

“Simplemente dan esta respuesta abstracta, que ha servido para analizar distintos aspectos del futbol mexicano”, destacó el cronista, siendo la presencia de Roberto Gómez Junco importante para cerrar este ciclo de charlas, “porque quienes escribimos de fútbol no podríamos hacerlo si otros no lo jugaran”.

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