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Una guía paso a paso, lista para ser consultada por aquellos valientes que se animen a practicar este deporte extremo. Como un surfista que entra al mar rugiente, por ejemplo.

¿Cómo curar un corazón roto?: guía paso a paso

¿Cómo curar un corazón roto?: guía paso a paso (@MASZPHOTOMX)

¿Qué se hace cuando recibes el mensaje: “Necesitamos hablar…”? Un mensaje escrito con pluma azul por la muerte, por Eros o por la vida.

Amore en italiano, ljubav en croata, pag-ibig en filipino, amour en francés…

Como los cronopios de Cortázar, te compartimos el texto titulado “¿Cómo curar un corazón roto?” del escritor, fotógrafo y periodista mexicano Miguel Ángel Salamanca, quien nos comparte, paso a paso, la guía para curar el corazón de aquellas víctimas de ese ente de manos y uñas largas, cuya descripción me fue susurrada por un hermoso gato negro que, como la noche, se reposó en el alféizar de una ventana, con vista a una fotografía pictorialista.

¿Cómo curar un corazón roto?: guía paso a paso

Porque hay enfermedades que los médicos no curan y dolencias que los dentistas no calman, te compartimos el texto“¿Cómo curar un corazón roto?”, de Miguel Ángel Salamanca, esperando que sea de ayuda si conoces algún corazón que necesite ser tratado o reanimado, según sea el nivel de urgencia.

¿Cómo curar un corazón roto?

Así como ocurre con cualquier enfermedad, cualquier dolencia tiene su lista de remedios caseros e instantáneos, reparaciones con chicle y alambre que, con algo de suerte, ayuden a seguir en la ruta…

Como cuando la ignorancia dicta que el aceite quemado o el petróleo son para curar la sarna en un perro, habrá quienes recomienden la administración de estupefacientes y vicios; caricias ajenas, compradas o “de refacción”… orgasmos y desenfreno pa’ desintoxicar un alma en sobredosis de recuerdos y fantasías quebradas.

¿Cómo se cura un corazón destrozado?

¿Cómo se cuida una herida de arma punzocortante que viene desde adentro?

El primer paso, pa’ variar, es mantener la calma; es prudente identificar el lugar específico donde surge la molestia… ¿Es el ego? ¿Es la baja autoestima? ¿Es costumbre o verdaderamente un amor acribillado? No se debe confundir una taquicardia con un infarto.

Una vez meditado el asunto, se recomienda inducir al vómito; no buscando la expulsión del sentimiento de amor, pero sí de las ideas negativas y los pensamientos intrusivos… Es necesario purgar los pensamientos de insuficiencia, comparación o coraje que atormentan desde la herida y el trauma.

Para evitar un choque séptico, las heridas deben ser tratadas con lavados periódicos, preferentemente con agua limpia y solución salina del llanto; se recomienda usar jabón quirúrgico, neutro o, en caso de tenerse a la mano, la validación y atenta escucha de los seres queridos… Pero no esos que nomás dan la razón porque sí, más bien de esos que nos hacen ver verdades, aunque duelan; los lavados quirúrgicos a menudo reavivan la carne en la herida para mantener activo el proceso de cicatrización; de igual manera, el meditar las cosas.

¿Y para el dolor?

Hay variedad de analgésicos de distinto grado de efectividad; se recomienda el acompañamiento de las verdaderas amistades, revisitar aquellas cosas que dan sentido a la propia identidad: la música preferida por el paciente, las aficiones y pasiones… El abrazo de una madre, un padre o un hermano/a.

La rehabilitación de un corazón roto suele ser un proceso lento y que requiere paciencia; el ejercicio de los afectos ayuda a restablecer las funciones normales de una vida amorosa, no solo para los que rodean al paciente, principalmente para sí mismo.

Nota: La rehabilitación de un corazón roto no suprime las posibilidades de la eventual aparición de nuevas lesiones; todo ejercicio de los afectos y apegos implica un riesgo; en todo caso, se recomienda tomar precauciones.

Concluye, Miguel Ángel Salamanca.

El amor: un deporte extremo solo para valientes

“¡Hazte pa’ allá!, te dije”, cuando te aparté de mí después de ese beso…

Lo que no pude explicarte, porque las palabras cotidianas no pueden, es que sentí cómo mi cuerpo flotaba en un profundo abismo, negro y confuso, y lo sentí, en todo mi pecho; por eso, lo único que atiné a hacer fue pedirte que te apartaras, y después que tocaras con tu mano mi corazón acelerado.

El amor: un deporte extremo solo para valientes (Imanol Guzman - Instagram: ima_gonzez)

Aunque, quizá, amor mío, Etta James puede explicarlo mejor para ti de lo que yo puedo hacerlo... Y no en el nudo en el estómago que te genera la letra, sino en el profundo amor que surge de su voz desgarrada, en un idioma que no entiendo pero siento.

El positivismo y la racionalidad han arrancado el espíritu en favor del progreso

Una sociedad deprimida, con una larga esperanza de vida. Es lo que el pensamiento racional y técnico como vía única ha dejado.

Resolver las necesidades en la punta del iceberg, olvidando el inmenso fondo de este, nos ha condenado a volcar las esperanzas en el desarrollo científico y tecnológico.

A este paso, si todo marcha acorde al plan, habremos asesinado a todos los niños que fuimos y terminaremos siendo ancianos longevos, con pantallas en los ojos.

El arte como cura para un corazón roto

El ser humano, contradictorio y emocional, se constituye en buena parte de irracionalidad, un porcentaje equivalente al agua en nuestro cuerpo.

Por ello, el arte, más allá de las vanidades de un mono evolucionado puesto en la mesa del tiempo, del universo silencioso como anfitrión, es curativo.

Frederic Nietzsche lo apuntaba el siglo pasado en Más allá del bien y del mal: “Si miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti”.

Por ello, el texto que amablemente comparte Miguel Ángel Salamanca lo abarca todo: las personas más extraordinarias pueden rompernos el corazón, y de hecho, son aquellos a quienes amamos profundamente quienes realmente pueden hacerlo: un padre o madre que ya no está, el amor de tu vida, tu gato, la pérdida del amigo de la infancia… pero también nosotros mismos: cuando un día cualquiera te miras al espejo y te das cuenta de que has abandonado tus sueños.

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