Cultura

Mientras la atención se vuelca a las canchas, un segmento de “lectores silenciosos” buscan un refugio en la literatura para mantener su autonomía frente a la saturación del fútbol

¿Qué leen los mexicanos durante el Mundial? Crece 20% la venta de novelas literarias

Para muchos, el Mundial de fútbol no paraliza a todos el país por igual. Aunque eventos recientes como el partido de México vs. Inglaterra han roto récords de audiencia, existe un sector considerable de la población que aprovecha el torneo para intensificar sus hábitos de lectura. De acuerdo con datos de Buscalibre, el consumo cultural experimenta una transformación medible cuando el balón comienza a rodar.

El refugio de la ficción: ¿Qué leen los mexicanos?

La saturación del espacio público y la agenda mediática impulsan a muchos consumidores a buscar un “espacio propio” en las páginas de un libro.

Según Juan José Daza, Director de Buscalibre, la lectura cumple una función que va más allá del entretenimiento: es una forma de mantener la autonomía sobre el propio tiempo.

Esta búsqueda se refleja en tendencias muy específicas:

  • Géneros en ascenso: Las novelas de fantasía juvenil y románticas crecen hasta un 20% en Latinoamérica y un 30% en España frente a periodos regulares.
  • Géneros en descenso: Por el contrario, la novela histórica y la no ficción caen más del 20% durante las semanas del torneo.

Perfil del lector: entre los 20 y 60 años

A diferencia de mercados como Ecuador o Perú, donde el perfil se concentra en adultos jóvenes con mayoría femenina, en México la dinámica es más diversa, abarcando lectores desde los 20 hasta los 60 años.

Este comportamiento no responde exclusivamente al fenómeno deportivo, sino que coincide estratégicamente con el cierre del ciclo escolar y el inicio de las vacaciones de verano, de acuerdo con el calendario de la SEP.

Aunque la participación directa de un país en el Mundial suele reorganizar las prioridades culturales y disminuir las compras de libros en general, el lector que permanece activo es uno de los más fieles. “El fútbol mueve masas, pero la lectura también tiene su propia audiencia que no desaparece”, concluye Daza.

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