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La escritora y periodista española reflexiona sobre las relaciones humanas, el apego y la forma en que construimos historias para llenar los vacíos que deja la incertidumbre

“El ser humano vive en una autonarración permanente”: Blanca Lacasa explora el accidente de enamorarse

La escritora y periodista española Blanca Lacasa asegura que enamorarse puede parecerse mucho a presenciar un accidente: desde afuera resulta evidente que todo terminará mal, pero quien está dentro de la situación es incapaz de verlo. Esa es la premisa que da vida a El accidente, una novela breve que, más que narrar una historia de amor, se adentra en los mecanismos mentales de la obsesión, la idealización y los pensamientos que acompañan un enamoramiento.

Entrevista con Blanca Lacasa (Cortesía)

En entrevista, Lacasa explicó que la novela nació de su interés por observar los patrones de comportamiento humano, una mirada que ya había explorado en su ensayo Las hijas horribles, dedicado a las complejas relaciones entre madres e hijas.

“Creo que este libro tiene incluso algo de ensayo sociológico sobre lo que es un enamoramiento, un encaprichamiento o un enfatuamiento”, comentó.

Más que concentrarse en los hechos, la autora quiso capturar aquello que normalmente permanece oculto: el incesante diálogo interior que acompaña cualquier relación afectiva.

“Muchas veces contamos solamente lo que pasa: conocí a alguien, me gustó, dejé a mi pareja... Pero debajo de todo eso existe un pensamiento continuo. El ser humano vive en una autonarración permanente; constantemente nos estamos contando lo que creemos que nos sucede”, explicó.

Una novela escrita desde la mente

Uno de los aspectos más llamativos de El accidente es que está narrada en segunda persona, una elección poco habitual que, según Lacasa, surgió de manera completamente natural.

La escritora confesó que nunca contempló escribirla en primera persona y que buscaba eliminar cualquier elemento que condicionara al lector, incluso los nombres propios.

“Cuando leo ficción, los nombres de los personajes ya me dicen demasiadas cosas”.

El resultado es una narración que coloca al lector dentro del flujo de pensamiento de la protagonista, quien interpreta, sobreanaliza y reconstruye cada gesto de la persona de la que se ha enamorado.

Para Lacasa, ese era precisamente el corazón de la historia.

“Quería hacer una transcripción lo más fiel posible de ese pensamiento que está muy cerca de la obsesión, del pensamiento intrusivo y rumiante, ese que no te deja pensar en otra cosa.”

La información que falta alimenta la obsesión

En la novela, el lector apenas conoce al personaje masculino de manera directa. Todo lo que sabe de él pasa por la interpretación de la protagonista, una decisión completamente deliberada.

Según la autora, la obsesión necesita de los vacíos para existir.

“En la vida real, cuando tenemos todas las respuestas, el pensamiento obsesivo disminuye. El problema es cuando falta información, cuando la otra persona no responde todo o deja espacios en blanco. Entonces uno empieza a rellenarlos.”

Ese proceso, explicó, convierte a cualquier enamorado en una especie de detective.

“Empiezas a recoger pruebas, pequeños detalles, para construir una historia que explique lo que está pasando.”

De esa forma, la incertidumbre deja de ser solamente una circunstancia externa y se convierte en el combustible de la imaginación.

¿Es amor o sólo una ilusión?

Aunque muchos lectores han interpretado la novela como una historia romántica, Lacasa considera que lo que experimenta su protagonista está lejos de ser amor.

“No creo que sea amor. Es más bien un encaprichamiento, una tormenta perfecta.”

La escritora explicó que la protagonista atraviesa un momento de crisis con su pareja cuando aparece otra persona que funciona como una vía de escape emocional.

“Más que poner realmente en riesgo su relación, esa nueva persona le permite construir una realidad paralela donde puede refugiarse mientras decide qué hacer con su vida.”

Por ello, insiste en que el libro no pretende juzgar a ninguno de sus personajes, ni siquiera por la posibilidad de una infidelidad.

“No creo que el libro coloque culpables. Son situaciones profundamente humanas que ocurren con mucha frecuencia.”

Un accidente que todos vemos... menos quien lo vive

El título de la novela nació precisamente de esa comparación entre el enamoramiento y un accidente automovilístico.

Lacasa relató que la imagen apareció al pensar en esas ocasiones en que alguien observa una situación desde afuera y puede anticipar exactamente lo que ocurrirá.

“Es como estar sentado frente a una rotonda viendo que dos coches inevitablemente van a chocar. Tú lo ves clarísimo, pero quienes conducen no.”

Así entiende también los enamoramientos obsesivos.

“Desde fuera todos pensamos: ‘se va a meter en un problema’. Pero quien está dentro siente que todo está bajo control. Nadie busca tener un accidente, simplemente hay algo que se pone en marcha y ya no consigue detenerse.”

Una mirada comprensiva sobre las contradicciones humanas

La autora reconoce que algunos lectores consideran que la novela tiene una mirada irónica hacia los enamoramientos intensos, incluso exagerados. Sin embargo, aclara que jamás escribió desde una posición de superioridad.

“A mí también me ha pasado. El libro no se ríe de la protagonista; intenta comprender por qué actuamos así.”

Esa empatía es precisamente uno de los aspectos que más ha conectado con los lectores, quienes encuentran en la protagonista pensamientos que muchas veces prefieren no reconocer.

Una escritora movida por la curiosidad

Más allá de definirse como escritora, Lacasa asegura que la palabra que mejor la describe es “curiosa”.

Cuenta que escribe prácticamente desde que aprendió a hacerlo y que siempre ha sentido fascinación por el lenguaje, ya fuera escribiendo cartas, listas o diarios.

Durante varios años se dedicó casi exclusivamente a leer ensayo, memorias y poesía, dejando la novela de lado. Sin embargo, recientemente ha regresado a la ficción, aunque mantiene un profundo interés por los libros que la obligan a mirar el mundo desde perspectivas desconocidas.

“Me gustan los libros que me lanzan a universos que no conozco y que me hacen pensar en cosas en las que nunca había pensado.”

Un experimento editorial convertido en éxito

El accidente apareció originalmente en España en mayo de 2025 como el primer título del nuevo formato de bolsillo de la editorial Asteroide, un proyecto que representaba una apuesta editorial por su extensión y su particular propuesta narrativa.

La respuesta del público superó las expectativas.

“Mi editor me escribió hace unos días para decirme que ya vamos por la undécima edición.”

Aunque el libro ya llegó a México, Lacasa reconoce que todavía desconoce el alcance que ha tenido entre los lectores mexicanos, aunque espera que cada vez encuentre más público.

México, un viaje pendiente

La escritora confesó que nunca ha visitado México, ni siquiera como turista, pese a que varios de sus amigos han vivido en el país y le han recomendado conocerlo.

“Tengo amigos que vivieron ocho o diez años en México y todos volvieron completamente enamorados del país. Uno incluso me dice constantemente que lo extraña.”

Por ahora no tiene prevista una visita para la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, aunque espera que en el futuro pueda encontrarse con sus lectores mexicanos.

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