
La Gran Mezquita de París, que es la más grande de Francia y funciona como centro cultural y religioso, cumple cien años de historia en el corazón de la capital francesa, en cuyo inventario de monumentos históricos figura desde 1983.
A poco más de mil metros de la Catedral de Notre-Dame, referente internacional del cristianismo, la arquitectura almohade de la Giralda y la Torre del Oro de Sevilla son visibles en el alminar de la Gran Mezquita, colofón de 7.500 metros cuadrados consagrados al mundo islámico.
El rector de la mezquita, Chems-Eddine Hafiz, dijo a EFE que sus jardines andalusíes, los cuales ocupan la mitad de su superficie total, “recuerdan a los de la Alhambra”.
Hace cien años, “este estilo de islam europeo estaba aún formándose y es, en cierto modo, la continuidad de las mezquitas de Córdoba, de Sevilla… de toda esa Andalucía”, explicó Hafiz a propósito de la arquitectura.
La primera piedra del complejo se colocó en 1922 para conmemorar a los miles de combatientes musulmanes que lucharon junto a Francia en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), a los cuales se añadieron los caídos durante la segunda contienda, entre 1939 y 1945.
“Algunas personalidades importantes de la época se dijeron: ‘No podemos dejar así como así a los musulmanes que lucharon y dieron su vida por Francia’; hay que agradecérselo con una mezquita en París”, contó el rector.
El espacio se inspira en la Universidad de Qarawiyyin en Fez (Marruecos), considerada la institución universitaria más antigua aún en funcionamiento, de acuerdo con la costumbre musulmana de combinar espacios de culto y cultura.
Como centro de enseñanza polivalente, la mezquita mezcla jardines andalusíes que atraen a turistas de todo el mundo con espacios habilitados para los cinco rezos diarios de la fe islámica -con capacidad para un millar de fieles- y una ‘madrasa’ o centro de estudios superiores, además de una biblioteca y un centro de conferencias.
A esto cabe añadir un ‘hammam’ o sauna turca, una tienda, un salón de té y un restaurante en el que se sirven platos tradicionales de Medio Oriente y el Norte de África, como el cuscús.
Además, la mezquita toma parte en la certificación ‘halal’ de productos alimenticios: un indicador del credo islámico que distingue los alimentos de consumo permitido o ‘legal’ (halal) de aquellos prohibidos o ‘ilegales’ (haram).
Con motivo del centenario, la Gran Mezquita celebrará una ceremonia durante la tarde de este miércoles en el que está previsto que participen el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez; la presidenta de la región parisina, Valérie Pécresse, y el alcalde de París, Emmanuel Grégoire.
La mezquita también ofreció múltiples exposiciones a lo largo del año, consagradas a la caligrafía árabe o a la raza del caballo árabe, para compartir con los parisinos “no solo la historia de la mezquita, sino la del islam”.
“Lo que es importante recordar en el día de hoy es que este aniversario supone un verdadero encuentro entre la República Francesa y el islam”, insistió Hafiz, que apeló a la “fraternidad” de la ceremonia.
Un faro frente al “radicalismo y la islamofobia”
Según el Instituto Francés de Opinión Pública, cerca de 5 millones de franceses practican la fe islámica -un 7 % del total-, lo cual la convierte en la segunda religión más practicada del país; por delante del protestantismo (4 %) pero lejos del catolicismo (43 %).
Sin embargo, de acuerdo con la institución de sondeos Ipsos, los franceses tienden a sobredimensionar el número de musulmanes en el país, ubicándolo en torno al 31 % de la población total. La mayoría considera, de hecho, que la inmigración de poblaciones “no europeas” está produciendo un “reemplazo de la población francesa”; una teoría conspiranoica que no se sostiene con los datos demográficos actuales.
En los últimos años, la comunidad musulmana se ha visto marcada por atentados yihadistas como los sufridos en París (2015) y en Niza (2016), por lo que la Gran Mezquita ha tratado de responder al “doble desafío del radicalismo y la islamofobia” con un documento de mil páginas, fruto de tres años de trabajo, sobre la adaptación del discurso religioso en Francia y en Occidente.
Entre otras medidas, en 2021 el centro también participó en la publicación de un manifiesto con el que “rebatir las tesis que equiparan a los musulmanes con ideólogos extremistas y al islam con la violencia”, además de ofrecer numerosos talleres de instrucción e intercambio cultural.
La Gran Mezquita de París se encarga de la “orientación espiritual de los musulmanes de Francia” a través de 400 lugares de culto, así como de la “mediación con las instituciones de la República”, según su portal web.