Cultura

En 1939 la BBC organizó en Londres una conferencia para unificar la afinación de la radio mundial. Ahí se impuso el La de 440 Hz. Luego se hizo norma ISO. Era práctico para la radio, letal para la voz

Por qué los tenores ya no puede cantar como antes (Y no es culpa de los tenores)

Afinación. Celso Piña y Mauricio Rábago.

En el Festival Alfonso Ortiz Tirado, en Álamos, Sonora, le hice a Celso Piña la primera pregunta interesante de su vida, según él mismo dijo. Yo no sé tocar el acordeón. Soy pianista. Para un pianista, el do siempre está en el mismo lugar. En el acordeón diatónico de Celso no: es de botones, el mismo botón da una nota al abrir el fuelle y otra al cerrarlo.

Le pregunté cómo encontraba el do y por qué usaba ese acordeón colombiano y no uno de teclas. Se rió. “Se oye distinto, me gusta más”, me dijo. Me contó que la primera canción le tomó casi un año sacarla ahí. Me invitó a su concierto en primera fila. Le dije que iría al inicio y me retiraría a mi hotel. Así lo hice. Desde mi cuarto, a unos 800 metros, su cumbia se oía hermosa. De cerca era solo ruido.

Años después, un amigo acordeonista, El Pollo, no pudo tocar conmigo en un restaurante. Su acordeón estaba en La 432 Hz. Mi piano en 440 Hz. Ocho ciclos de diferencia. Parece nada, pero juntos suena sucio, peleado. Muchos acordeones viejos de cumbia vienen así de fábrica porque suenan más graves, más aterciopelados.

La ópera tiene el mismo problema, pero al revés. Mozart escribía para un La de 421 Hz. o menos. Donizetti estrenó “Lucía de Lammermoor” en 1835 en 430 Hz. Puccini escribió “Nessun dorma” en 1924 pensando en un La de 432 Hz. Hoy Berlín y Viena tocan en 443 y 444 Hz. Parece poco, pero cambia todo.

En “Nessun dorma” el final son tres notas: Re, Si prolongado y La. El teatro entero espera ese Si agudo. Ese Si en 432 Hz. es un Si heroico. En 443 Hz. es casi un Do natural, sostenido varios segundos después de dos horas de ópera.

Por eso revientan.¿De quién fue la culpa? No de Goebbels, como dice la leyenda de internet. En 1939 la BBC organizó en Londres una conferencia para unificar la afinación de la radio mundial. Ahí se impuso el La de 440 Hz. Luego se hizo norma ISO. Era práctico para la radio, letal para la voz.

Y no es solo la afinación. También complica las cosas el tamaño de los teatros actuales: La Scala de Milán, donde cantó Callas, tiene 2,030 butacas. Bellas Artes tiene 1,800 butacas. El Metropolitan de Nueva York tiene 3,800 más 175 de pie: 3,975 almas. Casi el doble. Para llenar ese monstruo la orquesta pasó de 70 músicos a 110.

Ya no hay 16 primeros violines, hay más.Pero la voz humana sigue siendo una sola laringe. Por eso hay tenores actuales que empujan, mientras que Gedda, Kraus y Wunderlich cantaban. Gedda podía filar un pianísimo en Si bemol que llegaba a la última fila porque tenía brillo, armónicos que vuelan.

Algunos tenores de ahora tienen que oscurecer, bajar la laringe y empujar aire con máxima fuerza para cruzar 3,800 butacas. Suena enorme, pero ya no canta: empuja.El truco no es nuevo. En 1953 Giuseppe Di Stefano fue a Berlín a cantar “Lucía de Lamermoor” con Karajan y Callas. Karajan traía la orquesta en 443 Hz. Di Stefano dijo: “Bájenme todo el último acto medio tono”.

No fue capricho de divo. Fue justicia. Volvió a la tonalidad donde Donizetti lo escribió. Si escuchan esa grabación con atención, es más oscura, más fúnebre. Como debe ser un cementerio de noche.

Imaginen un maratón a 2,400 metros de altura, como en la CDMX, donde hay menos presión atmosférica y cuesta más respirar. Y sin avisarle a nadie, hacen que cada kilómetro mida 1,008 metros, no 1,000.

Al final el atleta no corrió 42 kilómetros, corrió 42 kilómetros y 336 metros, ahogándose. Llega en 2 horas 15 y la gente dice “ya no corren como antes”. No, señor. Corrió más y con menos aire. Eso le hicimos a los cantantes, a los tenores. Les alargamos el kilómetro y les quitamos el aire. Si en el atletismo sería un escándalo mundial, en la ópera se normalizó.

La solución ya empezó: orquestas con instrumentos de época, teatros con menos butacas, afinación en 430 para bel canto y 415 para barroco. Volver a medir el kilómetro en mil metros y correr a nivel del mar.Como Celso en la plaza de Álamos.De cerquita era ruido. A 800 metros, era música.

Tendencias