Cultura

La artista que conmocionó a México en 2014 y 2015 con su exposición “Yayoi Kusama. Obsesión infinita”, murió en un hospital de Tokio. Hasta el momento no hay información sobre las causas de su fallecimiento

Punto final: ¿Quién fue y de qué murió Yayoi Kusama? La artista japonesa falleció este 14 de agosto a los 97 años

Luto. La artista japonesa Yayoi Kusama.

La artista japonesa Yayoi Kusama, conocida por sus coloridos diseños de lunares y patrones repetitivos, falleció este 14 de agosto a los 97 años; sin embargo, su estudio hizo pública la noticia hasta el 27 de agosto mediante un comunicado difundido en su sitio oficial.

La artista pasó sus últimos momentos dentro de un hospital en Tokio, detalló la publicación, mientras que, de acuerdo con la información proporcionada por su representante, la artista murió debido a una falla orgánica múltiple.

“Siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal”

—  yayoi-kusama.jp

¿Quién fue Yayoi Kusama, la artista de los puntitos?

Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, Kusama comenzó a pintar sobre los diez años, usando como motivo la repetición obsesiva de lunares y patrones como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pastel y óleos.

En 1957 se mudó a Estados Unidos y encontró en Nueva York un escenario para desarrollar una propuesta artística que rompía con las convenciones de su época. Su producción abarcó pintura, escultura, performance, instalaciones, literatura y cine.

Sin embargo, fueron sus Infinity Mirror Rooms, sus calabazas y sus enormes superficies cubiertas de puntos las que terminaron por convertirla en un fenómeno cultural mucho más allá de los museos. En 1990 se internó voluntariamente en una institución mental, desde donde siguió produciendo obras en diversos formatos.

La japonesa, figura clave de la psicodelia, fue una de las artistas más relevantes del último siglo, expuso en museos de todo el mundo y recibió multitud de galardones, como la Orden de las Artes y las Letras de Japón o la Orden de Cultura japonesa.

En 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo.

“A lo largo de una vida extraordinaria dedicada por entero a la creación artística, Kusama desarrolló una carrera aclamada internacionalmente como artista de vanguardia pionera, cuya práctica creativa abarcó las artes visuales, la representación, la ficción y la poesía”

—  yayoi-kusama.jp

El museo que fundó, que lleva su nombre, tiene las entradas agotadas hasta el 30 de agosto, cuando termina esta exposición, Kusama’s Pop. Hasta la galería ubicada en Shinjuku se acercaron seguidores de la artista, locales y extranjeros, recién enterados de la noticia de su fallecimiento.

Yayoi Kusama y el furor que provocó en CDMX

En México, el fenómeno Kusama tuvo uno de sus capítulos más memorables respecto a la conexión con el arte gracias a “Obsesión infinita”, exposición presentada en el Museo Tamayo entre septiembre de 2014 y enero de 2015.

La muestra reunió más de 100 piezas y se convirtió en un auténtico acontecimiento cultural. Miles de personas llegaron desde la madrugada e incluso acamparon para intentar conseguir un boleto y, durante los últimos días, hubo visitantes de todas partes del mundo intentando entrar. La exposición recibió cerca de 320 mil visitantes.

El furor llegó a tal punto que, meses después, una imitadora de Kusama apareció en Zona Maco con peluca naranja, vestuario de lunares y silla de ruedas. Algunos asistentes incluso se acercaron a saludar y pedir fotos pensando que se trataba de la propia artista.

Yayoi Kusama: el punto final y su legado artístico

Kusama convirtió experiencias personales y visiones repetitivas en una obra que terminó hablando de temas mucho más grandes: el infinito, la identidad, el amor y la relación entre el individuo y el universo.

También recibió algunos de los reconocimientos más importantes de Japón y del mundo del arte, incluido el Praemium Imperiale en 2006 y la Orden de Cultura de Japón.

A los 97 años, Yayoi Kusama se despidió dejando una de esas obras que resultan imposibles de confundir. Sus puntos seguirán presentes en la historia del arte y de quienes vivimos su magia multiplicándose; sus espejos continuarán abriendo espacios imposibles y, en México, por siempre quedará el recuerdo de aquellas filas kilométricas que demostraron que el arte también puede provocar auténtico interes.

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