Cultura

Petrona de la Cruz escribió y protagoniza “Dulces y amargos sueños” que inicia temporada este 5 de septiembre, en el Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico

“Son muy pocas las mujeres indígenas que pueden hablar de sus sentimientos, de sus dolores…”

Teatro. “La mayor parte de lo que sucede en escena es real”, explica Petrona de la Cruz.

“Dulces y amargos sueños” (Chi’etik xchi’uk ch’aetik vayichetik) es una obra autobiográfica escrita e interpretada por la actriz y dramaturga tsotsil, Petrona de la Cruz, con la intención de visibilizar la resiliencia y problemáticas que ha atravesado.“¿Por qué llevarlo a un escenario teatral? Porque para nosotras, las mujeres indígenas, aparte que no se cuentan estas historias y que no hay una libertad de expresión, son muy pocas las mujeres que pueden hablar y decir de sus sentimientos, de sus dolores, de lo que ellas padecen, de lo que ellas viven día a día en las comunidades originarias”, comenta la autora e intérprete.En entrevista por esta puesta en escena, que aborda sus propias experiencias de discriminación, violencia y desigualdad como un ejemplo del contexto que atraviesan muchas mujeres indígenas, Petrona de la Cruz explica que su intención es mostrar una parte de estas vidas y juventudes, “que a veces tropiezan con muchas cosas en la vida”.Bajo la dirección de Raúl Pérez Pineda, la compañía Teatro de los Volcanes presenta esta en el Foro Alternativo del Centro Cultural Helénico, del 5 al 20 de septiembre de 2026, con funciones los sábados y domingos.

DULCE Y AMARGO

“La mayor parte de lo que sucede en escena es real”, explica la autora e intérpreteEl unipersonal es un retrato del menosprecio hacia la mujer, así como la desigualdad que existe entre el niño y la niña desde temprana edad".

La niña no tiene infancia y empieza a ser adulta o mujer para servirle al hombre desde niño. En ese caso, ya cuando llegan a la adolescencia, ya no tienen ciertas oportunidades, se cierran las puertas y por eso muchos jóvenes que tienen sueños de seguir adelante se les trunca la entrada”, apunta Petrona de la Cruz.

“El personaje de este monólogo nos dice que fue una vida muy difícil de niña, luego de adolescente se tropieza con la violación y el secuestro, pero a pesar de eso continúa: las puertas no se cierran y tampoco busca la puerta falsa”, continúa.

Para ella es importante comunicar la fortaleza, el optimismo y las posibilidades de “salir adelante” a pesar de la violencia, por lo que en esta propuesta el bebé no deseado sí es aceptado y amado por la mamá.

“Tal vez por apoyo profesional o en este caso del personaje que buscó el apoyo en las artes escénicas, el control, la parte curativa, terapéutica, para poder salir adelante y enseñar que los jóvenes no deben cerrarse a pesar de todo lo que vengan atravesando en su vida cotidiana y sientan que la vida se termina o que no pueden continuar con sus sueños”, destaca.

La escenografía, el vestuario elaborado en telar de cintura, la iluminación y la música tradicional de Zinacantán construyen el universo escénico de la obra, mientras que algunos diálogos en tsotsil sitúan la historia en su contexto cultural y lingüístico.

“Tiene partes en tsotsil, que son pocas, pero está presentada en español”, detalla la autora e intérprete. Estos elementos acompañan un relato que no busca suavizar las experiencias que narra, sino mostrar sus contradicciones, heridas y formas de resistencia.

El propósito de Petrona de la Cruz es “concientizar a las personas de que aparte del dolor siempre hay una esperanza y que aparte del desprecio, siempre hay acercamiento al amor; y de la debilidad hay fortalecimiento; que siempre en la tristeza hay alegría”.

Le parece que esto es necesario para cambiar la mentalidad de espectadores, que vean que “no todo es un cierre en un momento de dolor, siempre hay oportunidades de poder abrirnos nuevos caminos”Anteriormente, este montaje se ha presentado en comunidades de Chiapas, así como en Los Ángeles, California. Más adelante se continuará presentando en comunidades indígenas del país y la autora invita en particular a los jóvenes a acercarse.

“Es importante que vean la obra esos jóvenes que necesitan este amor y cariño de un padre, de una madre, y que no sienten que lo tienen: sí el amor de una madre y un padre existe, solo que a veces no lo vemos por las diferencias o los problemas que tenemos en el hogar; que se sientan amados y fortalecidos siempre por ellos mismos”.

Para más información sobre la temporada de “Dulces y amargos sueños” (Chi’etik xchi’uk ch’aetik vayichetik, así como otras propuestas en cartelera consulta la página y redes del @Helenico @centro_cultural_helenico

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