Cultura

Se ha convertido en un lugar de encuentro para los vecinos del barrio, las escuelas de la zona y los colectivos artísticos.

Celebra el Museo Vivo del Muralismo su Segundo aniversario con actividades para todo público

Museo. Una vista del Museo Vivo del Muralismo (MVM), ubicado en el histórico edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

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El Museo Vivo del Muralismo (MVM), ubicado en el histórico edificio de la Secretaría de Educación Pública (SEP), celebrará su segundo aniversario este 30 de septiembre en la Noche de Museos “con la gente, con nuestro público” y esa será la forma de festejar y agradecer a las personas, señala la directora del recinto Gloria Falcón.

Durante una entrevista, añade los visitantes fueron 125 mil visitantes en su primer año de operaciones (2025). En promedio la estancia es de 80 minutos, un tiempo muy bueno y, además, se ha convertido en un lugar de encuentro para los vecinos del barrio, las escuelas de la zona y los colectivos artísticos.

El Museo Vivo del Muralismo se inauguró el 25 de septiembre de 2024, aunque antes la SEP organizaba visitas al edificio, especialmente para grupos escolares. Con la declaratoria de museo, el recinto se integró a la red nacional de museos y comenzó a ofrecer de forma regular conciertos, talleres, teatro y danza.

UN ESPACIO PARA EL ARTE Y LA CREACIÓN

Gloria Falcón explicó que la intención no es que la gente sólo vaya a contemplar la arquitectura, las pinturas y las esculturas. También se busca que pueda “ejercer sus derechos culturales, por ejemplo, de creación”. Por eso el museo tiene un acuerdo con colectivos que necesitan dónde ensayar o que deben montar una obra o una coreografía comprometida en una beca: pueden usar los espacios del recinto a cambio de ofrecer dos funciones gratuitas.

Como ejemplo de ese trabajo comunitario, Falcón mencionó la edición 11 del Festival Internacional de Danza Cuerpo al Descubierto, que acaba de terminar en el museo. También hay sesiones de cuentacuentos y proyectos con maestros y alumnos de las escuelas del Centro. “Poco a poco se han ido apropiando del espacio, lo cual es muy bueno”, dijo.

La sala de lectura infantil es uno de los lugares que más atraen a los niños. Ahí pueden dibujar y dejar sus obras a la vista de otros visitantes, de modo que se va formando un mural colectivo. “Regresan para ver si está su dibujo”, contó la directora.

UN RECORRIDO POR EL MURALISMO

La entrada principal está en República de Argentina 28 y lleva al Patio del Trabajo. En sus dos pisos, todos los murales son de Diego Rivera y retratan formas de trabajo colectivo en el campo, la ciudad y la minería, del norte al sur del país. Más adelante está el Patio de las Fiestas, donde  están los murales son de Rivera. Ahí también hay obra de Jean Charlot y Amado de la Cueva.

Desde ese patio se llega al Salón Iberoamericano, que fue el templo del antiguo convento y que José Vasconcelos convirtió en biblioteca. Ahí están el gran mapa de la unión latinoamericana pintado por Roberto Montenegro y un mural de cerámica que Luis Nishizawa hizo a principios de los años noventa sobre el renacer de la humanidad mesoamericana a partir del maíz. En el vestíbulo hay una obra de gran formato de Raúl Anguiano sobre el mestizaje.

El edificio también tiene el antiguo Teatro Orientación, de 1931, con cupo para 120 personas y murales que reflejan el ideal de la educación socialista. En el edificio anexo, que fue la aduana de la ciudad, están “Patricios y patricidas”, de David Alfaro Siqueiros, y una escultura mural abstracta de Manuel Felguérez, que según la directora muestra “otra concepción del arte”. El recorrido se completa con 12 espacios de exhibición con obra de otros autores.

Entre las exposiciones temporales más importantes de estos dos años, Falcón destacó “Hacedores de palabras, hacedores de imágenes”, con obras de niños de comunidades indígenas cuya lengua materna no es el español, y “Tinta rebelde”, que sigue abierta. Esta última reúne ilustraciones que moneros como Antonio Helguera y El Fisgón hicieron para libros del Conafe. Ambas buscan que niños y jóvenes vean que “ellos pueden ser autores también”.

También mencionó “Imágenes que rompen el silencio”, del fotógrafo bangladesí Shahidul Alam; “Murmullo de los océanos”, sobre la conciencia ambiental, y “Cascarita llanera, nahuales en la cancha”, con obra de Filogonio Naxín, que relacionó la fiesta del futbol con el juego como forma de convivir. Otra de las muestras fue “Muralismo en espacios educativos”, que dejó en custodia del museo murales de María Izquierdo y sirvió para destacar el papel de las mujeres en el movimiento muralista.

A punto de cerrar está “Entre fronteras y raíces”, sobre la migración. La pieza central es una escultura de una familia oaxaqueña que viaja en una barca sin equipaje y solo lleva su cultura en el cuerpo. La acompaña el mural “Desplazamiento”, de Alberto Castro Leñero.

Según la encuesta del INEGI de 2025, los visitantes pasan en promedio 80 minutos en el museo. “Es mucho. Quiere decir que sí es un lugar agradable para estar”, dijo la directora. De acuerdo con ella, los visitantes se sienten “muy orgullosos y muy agradecidos” de que el recinto esté abierto al público y suelen decir que quieren volver acompañados.

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