Cultura

“Si no tuviera eso, creo que estaría muy encerrado en mí mismo, muy poco abierto a los demás, al mundo; es el hecho de escribir lo que me da la capacidad, hasta cierto punto, de abrirme al mundo”, añade el autor francés

Emmanuel Carrère: “La literatura es mi herramienta de conocimiento”

Entrevista El escrtior francés Emmanuel Carrère . (Juan Carlos Aguilar)

ntrevista

Emmanuel Carrère es uno de esos escritores que consideran que la literatura es su relación con el mundo y “que si no tuviera la escritura, no tengo ni idea de cómo percibir el mundo”.“No sé si es una herramienta terapéutica, pero sé que es una herramienta de conocimiento, que es mi herramienta de conocimiento”, comenta para este diario.

Durante una conversación con varios medios nacionales, en el marco de su visita a México para participar en el Festival Cultura UNAM y la Feria Internacional del Libro de Monterrey, el autor francés, conocido por mezclar género periodístico con novela, se deja entrevistar.-

¿Cuándo lo que descubres como periodista, se convierte en una novela contada en primera persona? ¿Es una intuición o una decisión intelectual?

“Es algo puramente intuitivo. A mí me encanta hacer reportajes. Cada vez que tengo la oportunidad de hacer uno, ya sea porque me lo proponen o porque lo propongo yo, lo hago… y a veces eso termina en un libro”, responde Emmanuel Carrère.“No siempre, pero sí algunas veces. Aunque no termine en un libro, ya está el reportaje y eso es maravilloso.

Al regresar a Francia, voy a ir a trabajar para un semanario para el que colaboro con bastante frecuencia: voy a pasar dos semanas en una comisaría de policía, observando el día a día de una comisaría. No sé qué voy a contar, pero creo que es imposible que no sea interesante”, continúa.Dice que ahí está todo, que “este tipo de cosas se hacen a tientas”.

UNA CONVERSACIÓN

El interés de la rueda de prensa es hablar de su libro más reciente, “Koljós”, publicado en agosto del año pasado y editado en español por Anagrama este año. La misma editorial la describe como “su novela más íntima” ya que la historia teje el funeral de Estado de su madre Hélène Carrère d’Encausse, con algunos de los grandes conflictos del siglo XX,de Tiflis a París y de la Rusia prerrevolucionaria a la Ucrania actual.Cuando los medios preguntan por el duelo y la pérdida, él considera que siente alegría de haber escrito este libro y conectado con tanta gente a través de ello. Su cara no delata alegría alguna, ni se percibe gratuitamente optimista.

“Si no tuviera eso, creo que estaría muy encerrado en mí mismo, muy poco abierto a los demás, al mundo; es el hecho de escribir lo que me da la capacidad, hasta cierto punto, de abrirme al mundo”, explica sobre el papel de la literatura en su salud mental.

Está en una pausa de proyectos porque no ha encontrado una historia que atrape su mirada con ese hiper enfoque especial que suelen causarle las historias que elige, pero no es porque considere necesario hacer este tipo de pausas.“Mi salud mental está más o menos bien.

Aunque sí que pasé por una depresión muy, muy grave hace unos diez años, desde entonces, es verdad que uno no está a salvo de que vuelva, pero me siento relativamente estable. Digamos que no es algo que requiera que me dedique a mi salud mental a tiempo completo”, comparte.

LA CABEZA DE UN ESCRITOR

Además de manifestarse a favor del boicot contra Israel y en contra el boicot cultural contra Rusia, el autor de El adversario, De vidas ajenas y Una novela rusa, entre otras, opina que los personajes públicos pueden ser “atacados” con mayor libertad, mientras que con los personajes privados intenta ser más cuidadoso.

Luego, el tema vuelve a la psique y el autor comenta que Freud ha sido una gran influencia, le parece un escritor magnífico, y ahonda sobre su propio proceso de psicoanálisis“Cuando digo que lo hice durante 30 años, no significa que haya estado 30 años en terapia de forma continua… pero se extendió a lo largo de 30 años”, explica primero.

Para él este proceso fue más una experiencia de enseñanza sobre el psicoanálisis, concede que quizás le funcionó (deja abierta la posibilidad de que tampoco haya sido para tanto), pero aclara que no salvó su vida ni nada por el estilo.“Hay una frase de Freud que me parece muy hermosa y muy acertada. Él dice que el psicoanálisis no está hecho para hacerte feliz, sino para transformar la infelicidad neurótica en infelicidad común”, agrega.

“Lo que quiero decir es que la infelicidad común es que tenemos que morir, que tenemos que enfermarnos, que tenemos que separarnos de las personas que amamos. Así es la vida, es lo que hay, no hay nada que hacer, ninguna vida estará a salvo de eso. De esta infelicidad común no hay que huir, hay que aceptarla, hay que vivir con ella”, ahonda.

“La desgracia neurótica es aquella que exagera todo eso, que agrega una capa totalmente superflua que es una desgracia creada por nosotros mismos (...) pero creo que esta distinción de Freud es muy útil. Vale la pena pensar en ello”.

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