Cultura

La agrupación francesa debutará el 14 de octubre en el Palacio de Bellas Artes de CDMX con un programa de obras de Claude Debussy, Béla Bartók y Fanny Mendelssohn, que repetirá el día 15 en el Teatro Juárez de Guanajuato dentro del 54° Festival Internacional Cervantino

El Cuarteto Arod ofrecerá un recorrido por la evolución de la música de cámara

Cervantino. El Cuarteto Arod. (ICONOPHAGE)

Las presentaciones del Cuarteto Arod en la Ciudad de México y Guanajuato ofrecerán un programa que reúne distintos momentos de la evolución de la música de cámara, desde la madurez clásica hasta la experimentación del siglo XX. El repertorio está compuesto por Cuarteto de cuerdas en sol menor, Op. 10, de Claude Debussy; Cuarteto de cuerdas núm. 4 en do mayor, de Béla Bartók, y Cuarteto de cuerdas en mi bemol mayor, de Fanny Mendelssohn.

El primer concierto se llevará a cabo el miércoles 14 de octubre en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, las 20 horas, y el segundo será en el Teatro Juárez de Guanajuato el jueves 15, a las 20:30 horas, como parte del 54° Festival Internacional Cervantino, donde Francia es el país invitado.

Fundado en 2013, el renombrado ensamble francés está integrado por Jordan Vitoria y Alexandre Vu, en los violines; Tanguy Parisot, en la viola, y Jerémy Garbarg, en el violonchelo. Su nombre, Arod, fue tomado del caballo de Legolas, príncipe elfo y héroe de guerra del libro El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, y significa rápido o ágil.

Ha colaborado con artistas de talla mundial como Klaus Mäkelä, Thibaut Garcia y Alexandre Tharaud, además de haber sido ganadores en los reputados concursos: Europeo FNAPEC (París, 2014), Internacional Carl Nielsen (Copenhague, 2015) e Internacional de Música ARD (2016, Múnich).

El repertorio para México

Hace un año, el cuarteto se presentó por primera vez en el país en un festival en la Riviera Maya. En esta ocasión, los dos conciertos que ofrecerán en México marcan su debut en dos emblemáticos recintos culturales como parte de las casi 200 actividades culturales organizadas por Francia, en colaboración con diversas instituciones mexicanas, para celebrar el bicentenario de amistad entre ambas naciones.

El programa elegido por el ensamble busca generar un puente con la cultura francesa a través de la música, como el citado cuarteto de Debussy, el cual grabaron hace tres años. El violonchelista Jerémy Garbarg destacó que los franceses sienten una conexión especial con piezas como ésta porque reflejan el espíritu de la antigua París del siglo XX, su cultura, pintura y música.

También detalló que quisieron incluir la obra de Fanny Mendelssohn -a quien descubrieron durante una residencia en la casa de su hermano Félix Mendelssohn, en Leipzig, Alemania-, “para darle el debido reconocimiento que merece, pues fue impedida por su padre para desarrollar una carrera como compositora”.

Eligieron, asimismo, la pieza de Béla Bartók por su apego al compositor húngaro, de quien planean en breve grabar sus cuartetos de cuerdas.

Un experimento musical exitoso

Una de las interpretaciones que ha dado fama al Cuarteto Arod es la música del austriaco Joseph Haydn, muy presente en sus conciertos. El ensamble dedicó un proyecto discográfico a los seis cuartetos que integran el Opus 76, obras que sus integrantes consideran “el apogeo del estilo clásico”.

En busca de la flexibilidad y ligereza de la escritura de Haydn, los músicos encargaron arcos basados en modelos fabricados en el siglo XVIII por los hermanos Tourte, familia francesa relacionada con el desarrollo de este elemento de los instrumentos de cuerda. El efecto de los nuevos arcos fue inmediato: la articulación se volvió más natural, la respuesta más flexible y el sonido más transparente.

“Hemos intentado acercarnos lo más posible al estilo de Joseph Haydn y, precisamente en esa búsqueda, conocimos a Jean-Yves Tanguy, un fabricante de arcos especializado en arcos barrocos y clásicos. Probamos decenas de arcos de diferentes formas y pesos, y el modelo de Tourte, que data de 1770, nos pareció la opción más clara, así que encargamos cuatro arcos de ese modelo”, señaló el violista Tanguy Parisot.

Ante varias personas, “hemos realizado varias veces el experimento de interpretar un cuarteto de Haydn con nuestros arcos modernos y nuestros arcos clásicos. Resulta que la diferencia es evidente: el sonido cambia por completo, el fraseo es más ligero y elegante, la articulación se hace más clara, y los tempos son más ágiles en los movimientos lentos, debido a que el arco es más corto”, agregó.

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