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Paciencia, el verdugo de los coaches en la NFL

Despido masivo de entrenadores en la NFL
Despido masivo de entrenadores en la NFL

Como pocas veces en la historia reciente de la NFL se dieron tantos despidos de entrenadores en jefe; un total de 10 equipos decidieron cambiar de rumbo y vaya que nos preguntamos si en verdad todos esos coaches que fueron cesados hicieron un trabajo de tan mala calidad como para mostrarles la puerta de salida.

Para ser honestos, no creo que ninguno haga un trabajo de mala calidad, lo que sucede es que ser entrenador en jefe en la NFL quizá es uno de los trabajos más demandantes que existen a nivel intelectual. Todos dan su máximo, pero la realidad es que no alcanza cuando no se tienen todas las condiciones en el plantel.

LOS DUEÑOS SACARON LA ESCOBA EN SERIO

Algunos despidos ya se veían en el horizonte antes de finalizar la temporada como el de Pete Carroll con Las Vegas, Mike McDaniel con Miami, Raheem Morris con Atlanta, Jonathan Gannon con Arizona, o incluso las bajas de Brian Callahan con Tennessee y Brian Daboll con Nueva York Gigantes (aunque ambos fueron despedidos antes de acabar la campaña).

Sin embargo hay cuatro casos que nos dieron pie para escribir esta columna y echar a volar un poco nuestro análisis semanal, y ellos fueron Kevin Stefanski de Cleveland, John Harbaurgh de Baltimore, sorpresivamente Mike Tomlin (que lo disfrazaron de renuncia) y aún más increíble Sean McDermott de Buffalo.

Y es en este punto cuando nace nuestra incómoda pregunta: ¿actualmente la paciencia de los dueños de equipo se ha hecho menor que antaño, es una moda o es la ambición desmedida por ganar ya, no a través de un proceso, sino ya?

Las aristas que presenta el tema son variadas, sin embargo, ¿hasta dónde fueron decisiones tomadas al calor, con días u horas tras acabar una temporada, en vez de reflexionar si era o no lo debido?

La pronta y sorprendente noticia que recibimos apenas iniciaba el lunes fue el cese de Sean McDermott, que durante casi una década hizo de los Bills una potencia, aunque eso si, potencia que nunca pudo acceder a un Super Bowl.

Terry Pegula, propietario del equipo tomó la decisión y su argumento fue que la franquicia necesita una nueva estructura para dar el siguiente paso, ¿pero qué no habría sido mejor trazar esa reestructura con el el actual coach en vez de cambiar todo?

Acciones como la de Pegula nos hablan de una impaciencia absoluta, donde “si el vecino gana ya, tan rápido, ¿por qué yo no?”.

Puede parecer una exageración pero quizá tres o cuatro casos en específico detonaron este enorme carrusel de despidos al final de la campaña, si, me refiero al éxito de entrenadores que en su primera o segunda temporada llevaron a sus equipos a los playoffs y fueron competitivos.

¿LOS CAUSANTES DE LA REVUELTA?

Sin más, los casos más representativos son los de Ben Johnson con Chicago y Mike Vrabel con Nueva Inglaterra. Ambos equipos terminaron sembrados como número dos de sus respectivas Conferencias, añadiendo que hace apenas un año eran nada, sotaneros de su división y con una interrogante mayúscula: ¿hasta cuándo podrían ser protagonistas en la Liga? Pues bien, sólo les tomó un año y vaya que fueron de los mejores de la temporada.

Se quiera o no, la pregunta debió rondar por la mente de muchos dueños que hoy buscan coach, preguntándose: ¿qué demonios habrían hecho en aquellas franquicias para darle al clavo con su nuevo entrenador, y a la vez también, que sistema habrían aplicado esos nuevos entrenadores para dar un salto cuántico hacia la cima de la NFL?

Johnson, muy joven, pero talentosísimo estratega de perfil ofensivo, catapultó a los Osos hasta el playoff divisional (y lo perdió por no poder contener su espíritu atrevido a la ofensiva cuando todo indicaba que jugadas conservadoras lo pondrían en posición de sacar el gol de campo del triunfo, pero eso es otra historia).

Vrabel, echado por Tennessee hace un año, demostró que sabe dirigir (no en vano fue jugador y alumno de Bill Belichick) y sacó a los Patriotas de la miseria que fueron los dos años anteriores en una sola temporada y con el mismo plantel de su antecesor (Jerod Mayo).

Se quiera o no, claro que eso pega en el orgullo de los dueños, y dicen: “si ellos pudieron hacerlo, ¿por qué mi equipo no?”

Steve Bisciotti, propietario de Baltimore, seguro también lo aplicó para dejar ir a Harbaugh; y en Pittsburgh, la familia Rooney lo uso para colgarle la etiqueta de renuncia a la salida de Tomlin. En ambos casos tiene que decirse que tanto Cuervos como Acereros han sido protagonistas asiduos de postemporada en los últimos 15 años, pero eso no basta ya para mantenerse en la silla de coach de algunos equipos, sino es que de la mayoría diría yo.

En cuanto Jimmy Haslam, dueño de Cleveland, hay que decir que sacrificó a Stefanski por las decisiones de su gerente general, no hay otra explicación, y después quiso milagros del coach.

No obstante, hasta dónde se puede entender o comprender el accionar de estos magnates cuando vieron casos como los ya comentados de Johnson en Chicago, Vrabel en Nueva Inglaterra, Liam Coen en Jacksonville y hasta Dave Canales con Carolina; estos dos últimos con buenas actuaciones en estos playoffs.

No es de extrañar que esos dueños que ahora buscan desesperados ese tipo de coach milagroso, tratarán de que el éxito llegue igual de instantáneo que en esos casos, y seguramente se inclinarán por los perfiles más ofensivos, que son los que más pronto han logrado levantar a sus equipos.

A RÍO REVUELTO, GANANCIA DE PESCADORES

Aún así, qué tan equivocados estaban al despedir a sus coaches que de inmediato encontraron trabajo, con numerosas solicitudes de otros conjuntos que no perdieron la oportunidad de llevárselos pues saben de su calidad. Diríamos que esos coaches despedidos se dieron el lujo de elegir donde querían continuar dirigiendo y bajo que condiciones.

A Harbaugh le tomó menos de una semana encontrar su nuevo empleo con Nueva York Gigantes, donde ya tiene material humano ofensivo y defensivo para trabajar. Los Cuervos podrían arrepentirse.

Stefanski apenas dos semanas y firmó con Atlanta. Es un brillante cerebro ofensivo y de hecho ni dudar que hasta podría revivir la carrera de Kirk Cousins y hará brillar el arsenal ofensivo de los Halcones con Bijan Robinson, Kyle Pitts y Drake London.

Por esa razón, no dudemos que McDermott rápidamente se integrará a un equipo, es un buen coach, al igual que Tomlin, pero quien dijo que prefería retirarse.

Desde la visión de los dueños, quizá su argumento es que esos coaches habían cumplido un ciclo en sus equipos, y quizá tengan razón, después de todo, Buffalo y Baltimore, a pesar de contar con los quarterbacks estrella Josh Allen y Lamar Jackson, respectivamente, no pudieron llegar al juego grande. De Piitsburgh, hay que agregar que se veía ya un sistema estancado.

¿Acaso la queja en su contras es que, a pesar de tener esa clase de fenómenos no pudieron dar el salto final?, Quizá. Y en parte sería interesante saber por qué no pudieron explotar esa ventaja. En Baltimore tal vez la responsabilidad cae más en el jugador que en el coach, después de todo, Harbaugh llevó un nuevo y buen coordinador ofensivo en la persona de Todd Monken, sin embargo Jackson se la pasó lesionado y en disputas internas con el equipo.

En el caso de Buffalo, pareciera que al final desapareció el sistema y todo dependía de la genialidad de Allen, algo que si es culpa de McDermott. De hecho, es algo como lo que le sucedió en los últimos dos años a Kansas City con Pat Mahomes, quien es el sistema y solución, aunque se diga lo contrario.

Y COMIENZA LA RULETA

Sin más, será harto interesante ver quiénes se convierten en nuevos coaches, aspecto donde quizá veamos algunos muy jóvenes como el nieto de Don Shula, Chris Shula, hoy coordinador defensivo de Los Angeles Carneros, o hasta uno de los hijos de Gary Kubiak, Klint Kubiak, el coordinador ofensivo de Seattle.

Al momento, también Miami ha tomado como coach a Jeff Hafley, ex coordinador defensivo de Green Bay, una decisión extraña si se toma en cuenta que no figuraba en el radar como posible entrenador para las tantas vacantes.

Asimismo, Tennessee está muy cerca de firmar a Robert Saleh, el experimentado coordinador defensivo de San Francisco. Sería la segunda incursión de Saleh como head coach, toda vez que hace un par de años fue el responsable de Nueva York Jets, donde no le fue nada bien.

Todo puede suceder, no en vano, el mismo Rex Ryan, ex coach de los Jets, ha dicho que él propone a Bill Belichick para hacerse cargo de Buffalo, pues cree que tiene la capacidad para llevar a los Bills y sobre todo a Josh Allen hasta el Super Bowl.

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