
LIV Golf inaugura este miércoles su quinta temporada con el tradicional torneo nocturno de Riad, una cita que marca el inicio de un giro profundo en su estructura: por primera vez competirá a 72 hoyos (4 rondas), lo que le otorga acceso al Ránking Mundial Oficial de Golf (OWGR), aunque con limitaciones. Los torneos saudíes solo repartirán puntos entre los 10 primeros clasificados, un avance parcial que reconoce que el circuito aún no cumple todos los criterios de elegibilidad.
EL SALTO A 72 HOYOS Y LA BATALLA INTERNA
El cambio al nuevo formato rompe con una de las señas de identidad del LIV —los 54 hoyos que daban nombre a la liga— y ha provocado opiniones encontradas. Mientras Jon Rahm, bicampeón del circuito, celebra la modificación, el estadounidense Bryson DeChambeau advierte que “no firmamos para jugar 72 hoyos”, marcando tensión interna.
El ajuste también llega al sistema de puntuación: a partir de esta temporada, el ganador obtendrá 200 puntos, muy lejos de los 40 del año pasado, una decisión que busca evitar casos como el de Joaquín Niemann, quien ganó cinco torneos pero perdió la corona ante Rahm.
BAJAS SENSIBLES Y APUESTA POR JÓVENES
El inicio de temporada llega con dos golpes sensibles: la marcha de Brooks Koepka, poseedor de cinco majors, y la salida de Patrick Reed, campeón del Masters 2018. Sin fichajes estelares que compensen estas ausencias, LIV apuesta por jóvenes talentos como Elvis Smylie y jugadores de nivel medio como Thomas Detry o Victor Perez.
El circuito eleva su plantel a 57 jugadores, incrementa los descensos a 11 golfistas al final del año y amplía a 34 los que conservarán automáticamente su lugar.
MÁS DINERO, EQUIPOS NACIONALES Y EXPANSIÓN GLOBAL
LIV repartirá este año 470 millones de dólares, con premios semanales más altos para los equipos y bonos adicionales. Además, suma nuevas franquicias nacionales —entre ellas los Fireballs de Sergio García— y estrena sede en Sudáfrica, dentro de un calendario de 14 torneos que recorrerá los cinco continentes.