
La selección de México no esperó ni un suspiro para imponer condiciones. En la primera entrada, el ataque tricolor descifró de inmediato los envíos de E. Pardinho, quien jamás logró asentarse en la loma.El desfile comenzó con un sencillo de Jonathan Aranda al derecho que impulsó la carrera de Randy Arozarena, inaugurando la pizarra para el 1-0. Acto seguido, Alejandro Kirk castigó con un doble al izquierdo para traer a Aranda y poner el 2-0.
La presión ofensiva no cedió: un infield hit de Gonzales permitió que Kirk anotara el 3-0, y luego Álvarez Jr. avanzó para preparar el golpe final del inning. Finalmente, Thomas remolcó a Alvarez Jr. con un sólido sencillo al izquierdo para cerrar un rally de cuatro carreras, cinco imparables y cero errores, una demostración quirúrgica de contacto y agresividad.
MÉXICO SIGUE CASTIGANDO: DURAN ENCENDIÓ LA MECHA
En la segunda entrada, Duran amplió la ventaja con un estacazo monumental de 387 pies entre jardín derecho y central, un jonrón solitario que colocó el marcador 5-0 y encendió aún más la atmósfera en Houston.
Para entonces, los 36,380 aficionados presentes en Daikin Park ya intuían que México estaba ante una noche para el recuerdo.
UN CUARTO INNING DE PESADILLA PARA BRASIL
La cuarta entrada significó la ruptura total del encuentro. Primero, Duran volvió a hacer daño con un doble productor que llevó al plato a Ortiz y Thomas, ampliando el margen a 7-0.Pero lo mejor estaba por venir: Alejandro Kirk, con autoridad, conectó un jonrón de 416 pies por el callejón izquierdo-central, trayendo consigo a Duran y Arozarena para despegar 10-0 en la pizarra.
El ataque no terminó ahí. El descontrol del pitcheo brasileño —en especial de Marostica— provocó un wild pitch que permitió anotar a Álvarez Jr., mientras Thomas y Gonzales avanzaban por lanzamientos descontrolados. Otra entrada para archivar: seis carreras, seis hits y cero errores.
LA QUINTA Y LA CONFIRMACIÓN DEL DOMINIO ABSOLUTO
Ya con Marostica en la loma, México volvió a golpear en la quinta entrada gracias a un doble de Wilson al jardín izquierdo, suficiente para que Meneses timbrara el 12-0.El público no dejaba de corear: México jugaba con precisión quirúrgica.
JONRONES CONSECUTIVOS Y UN CIERRE APLASTANTE
La fiesta ofensiva culminó en el sexto capítulo, donde México redondeó una exhibición memorable.Primero, Thomas descargó un jonrón de 373 pies, llevándose por delante a Gonzáles y colocando el marcador 14-0.Instantes después, Ornelas se unió al festival con otro vuelacercas —esta vez de 377 pies— que impulsó a Serna para el 16-0 definitivo.
Un cierre perfecto: cuatro carreras, dos hits y cero errores.
UNA NOCHE REDONDA EN HOUSTON
El escenario del espectáculo fue Daikin Park, en Houston, Texas, donde 36,380 aficionados presenciaron una de las actuaciones más completas de México en un torneo internacional reciente.El equipo no solo bateó con libertad, sino que no cometió un solo error en toda la jornada, combinando explosión ofensiva con disciplina defensiva.
Brasil, por su parte, jamás encontró respuestas ante la avalancha mexicana, y sus lanzadores —especialmente Pardinho y Marostica— quedaron totalmente superados por un lineup que castigó cada equivocación.
MÉXICO MANDA UN MENSAJE AL TORNEO
Más allá del marcador, México envió un mensaje claro: está para pelearlo todo.Con un lineup profundo, bateadores en estado de gracia y un impulso anímico monumental, el equipo tricolor firmó una actuación que difícilmente será olvidada en el Clásico.