
El futbol americano de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la categoría Intermedia, inauguró el calendario 2026 con una aplastante victoria frente a la escuadra de Lagartos Puebla.

En el estadio Roberto Tapatío Méndez, bien clavado entre roca basáltica, los azules recibieron a los de Puebla para erigirse dominantes en este primer compromiso del año.

Aunque la justa estuvo marcada por múltiples pausas, catalizadas por un arbitraje sumamente estricto, casi ortodoxo y por espacios purista, el representativo de la UNAM mantuvo un ritmo estoico que le permitió mantenerse enfocado el juego sobre el emparrillado. En esta primera jornada, la defensa auriazul ocupó el proscenio toda vez que, sólida e impermeable, se plantó de cara a los visitantes; el buen trabajo de los profundos defensivos, la presión de los linieros sobre el mariscal oponente y la prudente capitanía de los linebackers consiguieron blindar la cabecera puma ante los infructuosos embates de los reptiles poblanos.

La coordinación defensiva de los universitarios, que incluso se anotó dos puntos para sí en un safety, pudo paliar las múltiples áreas de oportunidad que aún mantiene su ofensiva, pues aunque denota una línea fuerte y robusta, capaz de brindar tiempo y holgura a su mariscal, encontró dificultades para conectar finalmente las misivas aéreas. El trabajo de pies y los acarreos coadyuvaron entonces a sacar avante el marcador en favor de los Pumas y mantuvieron en perenne avance las cadenas en primeros y dieces consecutivos. Dada su primacía, los de la UNAM se permitieron la práctica de lujos como una conversión doble y una jugada a lo Tush Push, para no dejar nada en el tintero.

Los equipos especiales merecen una mención aparte, regresos de despeje excepcionales que regalaron a los once de Pumas al menos una anotación y puntos extras finos, casi sin esfuerzo.

Un inicio exitoso en casa que proveerá de confianza a los auriazules del Pedregal de San Ángel en tanto se preparan para enfrentar a los Cheyennes el próximo fin de semana en los terruños del Casco Santo Tomás, en el Instituto Politécnico Nacional.
