
La presión regia y un inicio cuesta arriba
Obligado a revertir la derrota 2-3 sufrida en la ida, Monterrey salió decidido a imponer condiciones desde el arranque. Con presión alta y ritmo intenso, los Rayados encontraron pronto recompensa. Apenas al minuto 8, el argentino Jorge Rodríguez tomó un balón fuera del área y, tras asistencia de Roberto de la Rosa, sacó un disparo potente que venció a Andrés Gudiño, silenciando momentáneamente a la afición celeste.
El gol tempranero confirmó el guion esperado: un Monterrey agresivo, decidido a cargar el partido al terreno emocional, y un Cruz Azul obligado a administrar la ventaja global con serenidad. Bajo una lluvia persistente, el duelo se volvió de ida y vuelta, con ambos equipos generando oportunidades claras.
Duelo de arqueros bajo la lluvia
Durante el resto de la primera mitad, el protagonismo fue compartido por los guardametas. Gudiño, por los Azules, respondió con reflejos oportunos ante los intentos regiomontanos, mientras Luis Cárdenas sostuvo a Rayados con atajadas clave que mantuvieron viva la eliminatoria.
El desgaste físico comenzó a notarse en un terreno pesado, pero Cruz Azul, fiel al libreto de Nicolás Larcamón, evitó el desorden, priorizó la posesión controlada y apostó por resistir sin renunciar al ataque. La sensación era clara: el gol visitante había abierto la serie, pero aún faltaba el golpe definitivo.
Paradela, talento y calma para sentenciar la serie
Ese golpe llegó apenas iniciado el complemento. Al minuto 47, José Paradela firmó una de las mejores anotaciones de la ronda. Tras recibir un servicio de Omar Campos, el argentino controló de espaldas y, con un toque elegante al ángulo, superó a Cárdenas, imposible de atajar.
El 1-1 no solo equilibró el marcador del partido, sino que devolvió a Cruz Azul una ventaja cómoda en el global. El tanto fue un golpe anímico del que Monterrey ya no logró recuperarse del todo.
Control celeste y boleto asegurado
Con el empate, el conjunto cementero asumió el control del trámite. Movió la pelota con sobriedad, cerró espacios y obligó a Rayados a correr detrás del balón. Aunque Monterrey intentó reaccionar con cambios ofensivos, le costó generar peligro real ante un rival bien plantado y consciente del contexto.
Más cerca estuvo Cruz Azul del segundo gol que de conceder otro. La eliminatoria se fue diluyendo entre el orden defensivo y la experiencia del campeón vigente, que supo manejar los tiempos sin caer en la desesperación.
Próxima parada: LAFC
Con el silbatazo final, Cruz Azul confirmó su pase a los cuartos de final, instancia en la que se medirá ante Los Angeles FC, verdugo del Alajuelense de Costa Rica. La Máquina sigue firme en la defensa de su corona continental, respaldada por un funcionamiento sólido y una plantilla que responde en momentos clave.
En Puebla, bajo la lluvia y la presión, Cruz Azul volvió a demostrar que sabe competir en la Concacaf. El camino continúa, y el campeón sigue en pie.