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Cuatro exseleccionadas nacionales relataron por primera vez de manera pública situaciones de acoso sexual, hostigamiento y discriminación que atribuyen al entrenador Diego Guacci, denunciadas ante la FIFA en 2021 sin que prosperaran sanciones disciplinarias

Futbolistas argentinas rompen el silencio y denuncian acoso y abusos de un exentrenador

CONSECUENCIAS LEGALES Y VISIBILIZACIÓN DEL PROBLEMA. Aunque las jugadoras no iniciaron causas penales en la Justicia argentina, el caso derivó en denuncias cruzadas entre las partes por daños y perjuicios y calumnias e injurias. (Imagen generada por la IA solo con fines ilustrativos).

Cuatro futbolistas argentinas que integraron el seleccionado nacional femenino denunciaron públicamente haber sido víctimas de acoso sexual, abuso de poder, hostigamiento y discriminación por parte del entrenador Diego Guacci, quien dirigió en clubes de la Primera División femenina y en categorías juveniles de la selección argentina.

Las jugadoras Luana Muñoz, Gabriela Garton, Aldana Cometti y Camila Gómez Ares, cuatro de las cinco denunciantes originales, rompieron el silencio en una entrevista concedida al diario La Nación, donde describieron episodios ocurridos durante la etapa en la que Guacci se desempeñó como director técnico en River Plate y UAI Urquiza, además de su paso por estructuras formativas del seleccionado.

Lenguaje denigrante, abuso de autoridad y discriminación

Según relataron, el entrenador ejercía una dinámica de violencia verbal sistemática, con expresiones degradantes vinculadas al género y la orientación sexual de las futbolistas, además de un uso reiterado del poder jerárquico para intimidar, descalificar y generar un clima de temor dentro de los equipos.

Gabriela Garton, exarquera de la selección y actualmente jugadora en el FC Bulleen Lions de Australia, recordó declaraciones del entrenador luego de una derrota deportiva, caracterizadas —según describió— por un contenido explícito, violento y sexualmente humillante, impropio de cualquier entorno profesional.

Garton también afirmó que Guacci la descalificó insinuando que el acceso a la selección dependía de conductas sexuales forzadas, comentario que marcó de manera profunda su carrera y su salud emocional.

Un patrón de conductas reiteradas en distintos clubes

Por su parte, Luana Muñoz, hoy futbolista de Belgrano de Córdoba, aseguró que al llegar a River Plate le sorprendió la salida repentina de gran parte del plantel femenino, algo que con el tiempo —expresó— comprendió que estaba relacionado con el accionar del entrenador.

“Con el correr de los meses fui entendiendo por qué tantas jugadoras habían decidido irse. Había un patrón que se repetía”, explicó Muñoz, quien señaló que muchas futbolistas optaban por el silencio ante el temor de represalias o de ser marginadas del ámbito competitivo.

Tristeza e impotencia por la falta de sanciones

Aldana Cometti, actual integrante del seleccionado argentino, manifestó su impotencia y frustración ante la resolución de la FIFA, organismo al que las jugadoras recurrieron en 2021. La entidad abrió una investigación, pero un año más tarde resolvió cerrarla al considerar que “las pruebas eran insuficientes para corroborar los hechos denunciados”.

Las futbolistas afirmaron que el proceso fue revictimizante y cuestionaron que la FIFA haya tomado en cuenta, principalmente, la versión del propio Guacci, sin profundizar en los testimonios y evidencias presentadas por las denunciantes.

Un quinto testimonio y el acoso digital

La quinta futbolista denunciante, cuya identidad se mantiene en reserva, relató a La Nación un episodio en el que el entrenador habría tenido una conducta sexual inapropiada durante una videollamada, además de solicitarle imágenes íntimas y acosarla durante meses a través de distintas plataformas digitales.

Según explicó, tras rechazar sus insinuaciones, el entrenador respondió con frases destinadas a culpabilizar a la víctima, conducta que —señaló— la dejó en una situación de vulnerabilidad emocional y profesional.

Consecuencias legales y visibilización del problema

Aunque las jugadoras no iniciaron causas penales en la Justicia argentina, el caso derivó en denuncias cruzadas entre las partes por daños y perjuicios y calumnias e injurias. Más allá del resultado judicial, las futbolistas remarcaron que hablar públicamente fue una decisión colectiva para visibilizar prácticas abusivas aún presentes en el fútbol femenino.

“Que no haya habido sanción no significa que no haya pasado”, afirmaron, subrayando la importancia de que nuevas generaciones de jugadoras cuenten con protocolos claros, entornos seguros y organismos que actúen con perspectiva de género.

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