
La celebración de partidos internacionales con México como sede colocará a miles de trabajadores frente a una disyuntiva cotidiana: cumplir con sus responsabilidades o no perderse los encuentros de la Selección Mexicana en horario laboral.
De acuerdo con una encuesta reciente de Indeed, 45% de los trabajadores preferiría ver los partidos en vivo, mientras que 55% asegura que priorizará la productividad durante los días de juego. La balanza, lejos de inclinarse por completo hacia un lado, evidencia una división que podría impactar tanto el desempeño como el clima laboral.
Oficina, jóvenes y brecha generacional
El análisis revela que quienes laboran en esquema presencial tienden a mantener el enfoque en sus tareas: 56% de los empleados en oficina opta por trabajar, lo que sugiere que el entorno físico y las reglas claras influyen en la disciplina laboral.
Sin embargo, el interés por el futbol se intensifica en ciertos segmentos. La Generación Z (48%) y los hombres (47%) muestran mayor inclinación por ver los partidos en tiempo real, subrayando cómo los eventos deportivos también inciden en la atracción y retención del talento, particularmente entre perfiles jóvenes.
Flexibilidad: la clave para no perder productividad
Lejos de representar un conflicto irreconciliable, ver a la Selección puede integrarse a la dinámica laboral mediante ajustes. 44% de los encuestados ha solicitado permiso para seguir los partidos, 39% pide horarios flexibles y 28% optaría por tiempo libre pagado durante los encuentros.
Estos mecanismos no necesariamente afectan el rendimiento. De hecho, 39% considera que la productividad no se ve comprometida, mientras que 45% declara estar satisfecho con su empleo actual, lo que abre la puerta a soluciones que favorezcan tanto el desempeño como el bienestar.
Riesgos de ignorar la afición
La falta de flexibilidad podría tener efectos negativos en la cultura organizacional. 9% vería los partidos en secreto, 21% experimentaría frustración y otro 21% preferiría trabajar desde casa durante los días de juego.
“Aunque parezca menor, puede generar consecuencias a largo plazo, como descontento y una sensación de no ser valorados”, advierte Nelson Gómez, director de Indeed México, quien señala que estos factores influyen directamente en la percepción que los empleados tienen de sus empresas.
El futbol como herramienta de integración
Más allá del reto operativo, el contexto también representa una oportunidad. Acciones como zonas de visualización, pausas programadas o dinámicas de integración pueden fortalecer el sentido de pertenencia dentro de las organizaciones.
No es casualidad que 33% de los trabajadores esté interesado en actividades de team-building, ni que muchos consideren que el rendimiento puede mantenerse si las expectativas están claras. El futbol, en este escenario, deja de ser una distracción para convertirse en un aliado cultural.
Cultura organizacional sin bajar estándares
“Los empleadores pueden habilitar espacios para ver los partidos sin descuidar responsabilidades. La flexibilidad no implica reducir estándares, sino reconocer la cultura y hacer ajustes estratégicos”, concluye Nelson Gómez.
En un país donde el futbol es identidad, las empresas enfrentan un reto que va más allá del calendario: equilibrar resultados con empatía. Porque, en tiempos de Selección, la camiseta también se juega en la oficina.