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La selección africana reaccionó en el complemento y firmó un triunfo histórico (1-3) en Vancouver, impulsada por los goles de Mostafa Zico, Mohamed Salah y Trezeguet

Egipto hace historia: remonta a Nueva Zelanda y logra su primera victoria mundialista

HISTÓRICO. Habrá fiesta prolongada en Egipto. (BOB FRID/EFE)

El equipo dirigido por Darren Bazeley arrancó con mayor intensidad, agresividad y determinación. A los primeros segundos, Callum McCowatt generó peligro con una internada por derecha, obligando a Mostafa Shoubir a intervenir. El planteamiento era claro: verticalidad, centros constantes y aprovechar los espacios a la espalda de la zaga egipcia.

Errores defensivos y eficacia aérea marcan el primer golpe

La presión neozelandesa tuvo premio al minuto 13, cuando Elijah Just probó con un disparo peligroso que derivó en tiro de esquina. En esa jugada, Tim Payne envió el servicio que Finn Surman, sin marca en el área chica, conectó de cabeza para firmar el 1-0, evidenciando una desconcentración defensiva egipcia.

Egipto intentó responder, pero sufrió para asentarse. Mohanad Lashin fue amonestado y la escuadra africana estuvo cerca de encajar el segundo, nuevamente por conducto de Just. Fue entonces cuando emergió la figura de Shoubir, quien mantuvo con vida a su equipo con varias atajadas clave.

Egipto crece con Salah como eje ofensivo

Con el paso de los minutos, el conjunto dirigido por Hossam Hassan encontró mayor fluidez. Omar Marmoush exigió al arquero Max Crocombe, mientras que Mohamed Salah comenzó a aparecer con mayor protagonismo, incluso rozando el empate con un tiro libre que pasó cerca.

Antes del descanso, la lesión de Hamdy Fathy obligó a un ajuste táctico con el ingreso de Ramy Rabia, pero Egipto ya había inclinado el campo. Sin embargo, la falta de precisión en el último pase le impidió igualar el marcador antes del entretiempo.

La reacción histórica en el segundo tiempo

El complemento cambió por completo la narrativa. Egipto salió decidido y generó opciones inmediatas con Salah y Marmoush. La insistencia rindió frutos al minuto 59, cuando Mohamed Hany desbordó y centró para que Mostafa Zico, sin marca, empatara el partido con un cabezazo: 1-1.

El dominio africano se consolidó apenas ocho minutos después. Mohamed Salah, figura y capitán, culminó una combinación con Zico dentro del área para marcar el 1-2, definiendo con serenidad. El delantero llegó al torneo como uno de los máximos goleadores históricos de su selección, reafirmando su jerarquía.

Nueva Zelanda se derrumba y Egipto sentencia

El golpe anímico fue letal para los oceánicos. Los cambios de Bazeley no lograron recomponer al equipo, mientras Egipto encontró mayores espacios. Al minuto 81, Salah ejecutó un córner preciso y Trezeguet, recién ingresado, selló el 1-3 con un nuevo cabezazo, nuevamente aprovechando errores de marca.

En los minutos finales, Nueva Zelanda intentó reaccionar con centros y disparos lejanos, pero Shoubir volvió a destacar. Egipto incluso estuvo cerca de ampliar la ventaja con Zizo, aunque el arquero Crocombe evitó el cuarto tanto.

Triunfo histórico que cambia el panorama del grupo G

El silbatazo final confirmó una victoria trascendental: Egipto consiguió su primer triunfo en la historia de la Copa del Mundo, un resultado que transforma el panorama del grupo G y fortalece las aspiraciones africanas en el torneo.

Por su parte, Nueva Zelanda dejó escapar un partido que parecía bajo control, víctima de errores defensivos y desconcentraciones en el juego aéreo, la misma vía que le permitió abrir el marcador, pero también su mayor condena.

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