
España volvió a reconocerse. Lo hizo con futbol, con intensidad y, sobre todo, con la figura luminosa de Lamine Yamal, que marcó el pulso de un equipo decidido a dejar atrás las dudas del debut. La victoria 4-0 ante Arabia Saudí no solo significó tres puntos vitales, sino una auténtica reivindicación colectiva en el Mundial 2026.
Tras el golpe inicial, el equipo de Luis de la Fuente respondió con carácter y ajustes precisos: cuatro cambios en el once y una idea clara. El resultado fue un dominio total que despejó el horizonte y colocó a España con paso firme hacia los dieciseisavos de final.
El efecto Yamal y la resurrección ofensiva
Advertía en la previa Georgios Donis que España era menos España sin extremos desequilibrantes. Bastó la aparición de Lamine Yamal, titular por primera vez, para confirmar esa teoría. El joven atacante fue un vendaval desde el inicio: cinco intervenciones en apenas cuatro minutos y una sensación constante de peligro.
Su impacto fue inmediato. Al minuto 10, aprovechó desajustes defensivos para firmar su primer gol en un Mundial, encendiendo a una afición entregada en Atlanta. Su descaro cambió el ritmo del partido y contagió al resto del equipo, que comenzó a carburar con fluidez y precisión.
Oyarzabal cambia críticas por goles
Si Yamal encendió la chispa, Mikel Oyarzabal se encargó de convertirla en incendio. El delantero pasó del registro negativo ante Cabo Verde —sin tocar el balón en media hora— a protagonizar una actuación decisiva con doblete en tres minutos (21’ y 24’).
Además, el atacante asistió el tanto inicial, sumando tres participaciones de gol en un primer tiempo demoledor. Con sus anotaciones, alcanzó los 27 goles con la selección, igualando a Fernando Morientes como el séptimo máximo goleador histórico de España.
Ajustes tácticos y dominio total
Los cambios de Luis de la Fuente surtieron efecto. Pedri, liberado junto a Rodri, volvió a ver el futbol de cara, generando claridad en la salida. Dani Olmo aportó movilidad entre líneas, mientras Álex Baena abrió el campo por izquierda y Pedro Porro ofreció profundidad ofensiva desde el lateral.
España recuperó velocidad de balón y agresividad en campo rival. El resultado fue un equipo dinámico, vertical y con múltiples variantes ofensivas que sometió sin resistencia a una Arabia Saudí superada desde el arranque.
Pizarra, rotaciones y gestión del partido
El cuarto gol reflejó que todo funcionaba: incluso la fortuna. Un rebote tras disparo de Marc Cucurella terminó en autogol de Hassan Altambakti (49’), confirmando el dominio español. La pizarra también sumó, con otro tanto derivado de balón parado.
Con el partido resuelto, De la Fuente gestionó esfuerzos: debutó Yeremy Pino en el Mundial y dieron minutos Nico Williams y Mikel Merino, buscando recuperar sensaciones. España bajó revoluciones, pero nunca perdió el control.
España toma impulso rumbo a Uruguay
Solo faltó el gol de Ferran Torres, que volvió a quedarse con las ganas tras un tanto anulado en el tiempo añadido. Sin embargo, el equipo ya había cumplido con creces: reacción, goleada y confianza recuperada.
España llega lanzada al duelo del 26 de junio ante Uruguay, con otra cara y un mensaje claro: quiere volver a ser protagonista. Como dijo su técnico antes del partido: “Queremos ser nosotros otra vez”. Y lo consiguió.