En la búsqueda constante por optimizar el rendimiento físico, la ciencia ha desplazado su mirada de los músculos hacia un lugar inesperado: el sistema digestivo. Hoy sabemos que el intestino funciona como un órgano de conexión directa entre la nutrición, el metabolismo sistémico y la salud integral. En este escenario surge una innovación biotecnológica que promete redefinir los límites de la fatiga: la cepa probiótica Veillonella atypica.

El descubrimiento: el secreto de los maratonistas de élite
El origen de esta investigación se remonta a 2015, cuando científicos analizaron el microbioma de corredores de élite en el Maratón de Boston. Observaron que estos atletas presentaban una mayor abundancia de la bacteria Veillonella en comparación con personas sedentarias.
Lo que hace única a la Veillonella FB0054 (comercializada como BioNella) es su capacidad metabólica para realizar lo que los expertos llaman “reciclaje de energía”. Mientras que otros probióticos comunes, como el kéfir, se enfocan en la colonización bacteriana general, esta cepa específica tiene una función orientada al rendimiento.
¿Cómo funciona? De desecho metabólico a combustible extra
Históricamente, el ácido láctico (lactato) ha sido considerado el enemigo del deportista, asociado con el ardor muscular y la fatiga extrema. Sin embargo, la Veillonella utiliza el lactato como su principal fuente de energía.
- Reciclaje Energético: Durante el ejercicio, el lactato producido por los músculos viaja por la sangre hasta el intestino.
- Conversión: La bacteria consume ese lactato y lo transforma en propionato, un ácido graso de cadena corta.
- Rendimiento: Este propionato regresa al torrente sanguíneo, actuando como una fuente de energía secundaria que permite aumentar el tiempo de resistencia en un 13%.
Nutrición de precisión: la visión de Maggy Fuentes
Para la MSc. Maggy Fuentes, especialista en nutrición deportiva enfocada en atletas de resistencia y corredores con formación en la Escuela Real Madrid y el Barça Innovation Hub, el rendimiento no es sostenible sin equilibrio. “Correr más lejos no debería implicar desconectarse del cuerpo, sino entenderlo mejor”, señala Fuentes.
La especialista advierte sobre los retos regionales: mientras en el norte el consumo de grasas saturadas eleva el colesterol, en el centro y sur el exceso de carbohidratos complejos (masas) incrementa los riesgos de diabetes. Ante una dieta nacional que a menudo carece de la fibra necesaria, el uso de probióticos ayuda a contrarrestar efectos negativos y fortalece el eje intestino-cerebro, beneficiando incluso la salud neurológica y el sistema inmune.
Biohacking y seguridad: ¿Quiénes pueden consumirlo?
El uso de esta tecnología se alinea con el biohacking, permitiendo que personas que no son atletas de élite también “hackeen” su metabolismo para gestionar mejor la inflamación generada por el ejercicio y mejorar su longevidad.
En conclusión: la llegada de BioNella representa un hito en la biotecnología aplicada al deporte.