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La llegada de Clair Obscur: Expedition 33 a Game Pass reconfigura la semana en Xbox, acompañada por una avalancha de simuladores, terror psicológico y rarezas que confirman que enero también puede ser terreno fértil para grandes experiencias

Ahora puedes jugar el GOTY de 2025 en Game Pass… y estos son los otros estrenos de Xbox del 12 al 16 de enero

Expedition 33

Si enero suele ser un mes de resaca para la industria del videojuego, Xbox decidió dinamitar esa idea. La semana del 12 al 16 de enero llega cargada de estrenos, pero con un punto focal imposible de ignorar: Clair Obscur: Expedition 33, el RPG que se llevó el premio a Juego del Año (GOTY) y que ahora puede jugarse desde Game Pass. A partir de ahí, todo lo demás orbita como una constelación de propuestas extrañas, ambiciosas y, en muchos casos, sorprendentemente íntimas.

La sensación es clara: Xbox no está apostando por una sola narrativa, sino por un ecosistema donde conviven la épica de un RPG galardonado, el terror psicológico contemporáneo, los simuladores obsesivos y los juegos pequeños con ideas enormes. Una semana que no se juega de una sola sentada, sino a mordidas, como quien explora un buffet improbable.

Clair Obscur: Expedition 33, el GOTY que cambia las reglas en Game Pass

El gran golpe sobre la mesa es Clair Obscur: Expedition 33, un título que no solo conquistó a la crítica, sino que se convirtió en una referencia inmediata dentro del RPG moderno. Su llegada a Game Pass para nube, PC y Xbox Series X|S no es un simple añadido al catálogo: es una declaración de principios.

Ambientado en un universo de fantasía inspirado en la Belle Époque francesa, el juego construye un mundo donde la belleza convive con la fatalidad. Cada año, una entidad conocida como “La Pintora” elimina de la existencia a quienes alcanzan cierta edad. El número cambia, el destino se repite. La Expedición 33 es un último intento por romper ese ciclo, aun sabiendo que el fracaso está escrito en el calendario.

El sistema de combate mezcla RPG por turnos con mecánicas en tiempo real, obligando al jugador a mantenerse activo incluso cuando parece que todo se decide por estadísticas. Pero más allá de su diseño jugable, Clair Obscur destaca por su tono: melancólico, elegante y brutalmente honesto. No hay épica vacía; hay una reflexión constante sobre el tiempo, la memoria y la inevitabilidad.

Que un título de este calibre, recién coronado como GOTY, esté disponible sin costo adicional para los suscriptores de Game Pass reafirma la estrategia de Xbox: acercar experiencias premium a públicos que, de otro modo, quizá nunca se habrían asomado a ellas. Es un movimiento que eleva toda la semana y redefine el contexto de los demás lanzamientos.

Simular la realidad (y huir de ella) desde Xbox

Más allá del RPG estelar, enero se puebla de simuladores que parecen obsesionados con controlar la realidad. Con Bus Driving Simulator: Evo, la experiencia cotidiana de manejar se transforma en una disciplina casi meditativa: rutas urbanas, pasajeros impacientes y ciudades reconocibles que exigen atención total. No hay glamour, solo rutina… y ahí está el encanto.

Esa obsesión técnica escala con SimRail – The Railway Simulator, una propuesta que convierte al ferrocarril en un objeto de estudio casi científico. Rutas reales, física detallada y reconstrucciones históricas hacen de este título una carta de amor al transporte ferroviario, desde trenes modernos hasta locomotoras del siglo pasado.

El control cambia de enfoque con Tavern Manager Simulator y Disco Simulator, dos juegos que trasladan la simulación al terreno de la gestión. Aquí no se conduce un vehículo, sino un negocio. Cada decisión pesa, cada error se refleja en el ambiente, y el éxito depende tanto de la planificación como de la paciencia. Incluso Super Farming Boy, disfrazado de juego colorido, introduce una crítica mordaz al trabajo, los impuestos y la explotación, usando la granja como metáfora de un sistema que nunca suelta.

En conjunto, estos títulos confirman una tendencia: la simulación ya no es solo técnica, es narrativa. No se trata únicamente de imitar la realidad, sino de cuestionarla desde el juego.

Terror, puzles y mundos pequeños con ideas grandes

El otro gran bloque de la semana se mueve entre el miedo y la introspección. Loan Shark propone un relato oscuro donde la deuda económica se funde con el horror sobrenatural. No hay sustos fáciles: hay presión constante, decisiones moralmente ambiguas y la sensación de que cada trato te acerca al abismo.

Ese terror íntimo se vuelve frontal en BrokenLore: Unfollow, un juego que utiliza el lenguaje del horror psicológico para hablar de bullying, trauma y redes sociales. Es incómodo, deliberadamente, y apuesta por incomodar más que entretener de forma convencional. En una línea similar, Apartment No 129 y DreadOut Remastered Collection exploran el miedo desde espacios cerrados, recuerdos perturbadores y amenazas que no siempre se ven.

El misterio narrativo aparece con fuerza en The Last Case of John Morley, una investigación ambientada en los años cuarenta donde el pasado se resiste a permanecer enterrado. Más contemplativos, pero igual de inquietantes, son Dreamscapes – Nightmare’s Heir y Kejora, que convierten los sueños y los bucles temporales en territorios jugables cargados de simbolismo.

No todo es oscuridad. Cassette Boy juega con la percepción y la existencia misma del mundo, mientras Mel the Space Cat, Milo’s Dream y Cats Around Us: Giant Cat recuerdan que el videojuego también puede ser ligero, encantador y profundamente humano. Incluso propuestas como Battle Puzzle 2048 – Queens of the Abyss, Baking Time o Zumba – Marble Candy Rush cumplen una función clara: ofrecer experiencias breves, accesibles y adictivas que contrastan con los relatos densos.

La semana del 12 al 16 de enero no se define por un solo lanzamiento, pero Clair Obscur: Expedition 33 lo cambia todo. Su llegada a Game Pass, con el peso simbólico de un GOTY reciente, eleva el valor del resto del catálogo y convierte estos días en una vitrina privilegiada de lo que Xbox quiere ser: un espacio donde conviven la ambición artística, el riesgo y la diversidad de géneros.

No es una semana para jugarlo todo, sino para elegir con curiosidad. Porque cuando el Juego del Año está al alcance de un clic, el resto del viaje se vuelve aún más interesante.

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