
El Castillo Vagabundo (2004) es una película del estudio de animación japonés Studio Ghibli y centra su relato en una joven llamada Sophie, quien queda bajo el hechizó de la Bruja del Páramo y conoce al mago Howl, habitante del castillo que da título al film.
Decir que esta cinta es una historia que únicamente habla del enamoramiento de dos personajes, reduciría excesivamente una producción cinematográfica que se toma el tiempo de indagar cuidadosamente en más de un tema.
Un buen punto de partida para comenzar a enlistar a estos subtemas es señalar la diferencia más notoria entre la película y el libro en el que está basada: se trata de la postura antibélica del cineasta Hayao Miyazaki, lo cual ya se había hecho presente con otros proyectos como, por ejemplo. Porco Rosso (1992).
Miyazaki vivió su infancia en el Japón de la posguerra y modificó el material original escrito por la novelista británica Diana Wynne Jones como una forma de encausar el enojo y su oposición ante la invasión estadunidense de Irak en 2003.
En la novela original, la guerra no es un conflicto central y se enfoca más en la maldición de Sophie y la magia. En la película, la guerra es un elemento que afecta directamente la vida y la toma de decisiones de los personaje; Howl se opone a participar en un conflicto sin sentido. Miyazaki demuestra que la guerra se fundamenta en los deseos de las personas que han tomado el poder, pero que, al final, siempre dejarán que den cara y la sufran aquellos cuya voz no tiene mucho alcance.
El odio /miedo a envejecer
Muchas de las actitudes de los personajes en esta cinta nacen de sus prejuicios; con el avance de la película, éstos se van desmoronando al darse cuenta que existe una diferencia entre esforzarse para cumplir un deseo y exigirse de más. Esto resulta aún más cierto cuando en ello no hay un mejor resultado. La maldición con la que la Bruja del Páramo hechiza a Sophie consiste en convertirla en una anciana. Al inicio Sophie se la pasa quejándose de lo difícil que ahora es su vida, a causa de la poca fuerza que tiene su cuerpo y el inevitable cansancio que se manifiesta con tareas que antes le eran fácil hacer.
En cierto punto estas quejas cesan y, a la par, Sophie cambia su actitud: no permite que la maldición la límite.
El ego
Howl es un personaje cuyo ego le imposibilita cambiar. Una situación sencilla, la escena en la que su cabello cambia de color por un error de Sophie, descarrila todo su estado de ánimo. Con tanto poder proveniente de su magia, parece una actitud innecesaria ante un problema fácil de resolver, pero él no lo ve así. La búsqueda de la belleza también permea en el filme. Sophie no se siente bonita y cree que su único destino se encuentra en una tienda de sombreros, mientras Howl basa su todo valor en su apariencia. Los desbalances vividos dan un peso significativo a una historia que presenta a personajes sinceros, que tienden a equivocarse.
La superación personal ligada al amor propio, al amor romántico y al amor platónico
Comúnmente, el amor suele ser mencionado desde un punto de vista romántico, pero no hay que olvidar que también existe el amor propio y el amor platónico. Y de la misma manera en la que el amor visto desde un punto de vista tradicional puede ser vinculado a una salvación o reconciliación, los dos último son igualmente importantes.
En el Castillo vagabundo, una combinación de todos estos amores lleva, no sólo a la protagonista, sino a cada personaje a dar el siguiente paso y a la superación de sus miedos y maldiciones.
Conclusión
La crítica a la guerra, al ego y al miedo (especialmente al paso del tiempo y a la vejez) es válida en la actualidad. No es que Miyasaki haya tenido capacidad para predecir el futuro, sino que se trata de males que, por desgracia, parecen formar parte de la naturaleza humana.
Hayao Miyasaki deja a sus villanos y antagonistas ser malos, no intenta justificarlos para que el espectador simpatice con sus acciones; narrativamente se trata de una pizca de realidad.
Cuando la Bruja del Páramo se queda sin poderes pasa a ser casi inofensiva, pero la construcción de su personaje, que se trabaja a lo largo de la cinta, la encamina a seguir queriendo conseguir el corazón de Howl. Esto ocasiona que el camino de Sophie se complique.
Si es que las cadenas de cine ven a los reestrenos como otra oportunidad económica más, realmente en esta caso no importa porqué le estén permitiendo al Castillo vagabunda llegar nuevamente a los cines. Al espectador le toca disfrutar dicha película en la pantalla grande, lo que es un enorme goce.