Escenario

México se convierte en el epicentro de una despedida temporal. Ricardo Luna trae a Tunacola en su momento más intenso antes de entrar a cinco años de exploración creativa con La Casa Iluminada, un proyecto que transforma la composición en juego

Tunacola se despide de México con shows explosivos y presenta La Casa Iluminada, el álbum-juego que transformará su música

Tunacola

Para Ricardo Luna —conocido como Richie Tunacola—, México no es una parada más en la gira. Es, en muchos sentidos, el centro emocional del proyecto. “México se ha convertido en el centro de nuestro público, incluso más que Chile”, afirma el fundador y compositor de la banda chilena Tunacola, que este año cumple 17 años de trayectoria.

Volver al país en este momento no es casual. La gira marca el cierre de un formato escénico que la banda ha trabajado durante los últimos cinco años y, al mismo tiempo, abre la puerta a una etapa radicalmente distinta. “Era importante despedirnos primero en México, como siempre. Teníamos que pasar por acá antes de decirle adiós a los escenarios por un buen momento”, explica Luna.

No se trata de una separación definitiva, sino de una pausa estratégica. Mientras la banda reduce su presencia en vivo, Luna se sumergirá en un periodo creativo intenso en estudio. “No es que la banda se desbande, es una despedida porque el proyecto que viene es demasiado exigente”, aclara.

El músico habla de la transición con entusiasmo más que con melancolía. Para él, el estudio es territorio natural. “Yo feliz. El estudio es mi lugar favorito”, confiesa. Sin embargo, reconoce que para el resto de la banda el cambio implica otra energía. Lo que se pierde en escenarios se ganará en publicaciones constantes y en una exploración profunda del nuevo sistema creativo que han diseñado.

En ese sentido, los conciertos en México funcionan como un ritual de cierre. No hay nostalgia derrotista, sino una sensación de culminación consciente. Una manera de agradecer a un público que, según Luna, ha sido decisivo en la consolidación internacional del proyecto.

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La Casa Iluminada: cuando la música se convierte en juego

El eje de esta nueva etapa es La Casa Iluminada, un proyecto que no solo es un disco, sino un juego de mesa diseñado para componer canciones. La idea nació de una inquietud personal de Luna: evitar que el proceso creativo se volviera predecible.

“Sentía que el trabajo se estaba volviendo formulaico. Cuando eso pasa, deja de ser juego y se convierte en trabajo, y yo no quiero trabajar: quiero pasarlo bien”, dice entre risas. El sistema que creó impone restricciones deliberadas: usar solo la voz, samplear sonidos domésticos, tocar un instrumento que no se domina.

La paradoja es clara. “Curiosamente, las limitaciones te liberan”, sostiene. Frente al lienzo en blanco —ese espacio que puede paralizar a cualquier creador— el juego ofrece instrucciones concretas. Un tablero dividido en geografías simbólicas: ciudad, cielo, mar, jungla y tierra. Cada territorio propone reglas distintas que transforman las decisiones sonoras.

En el “cielo”, por ejemplo, predominan texturas etéreas y reverberantes; en la “ciudad”, el pulso es más mecánico y urbano. El azar puede permitir saltos entre territorios, generando cruces inesperados. “El juego te dice con qué trabajar, pero tú decides cómo resolverlo: más pop o más experimental”, explica.

Cada partida puede durar entre 30 y 90 minutos y culminar en una canción completa. El método no anula la inspiración; la provoca. “Si te dicen que tienes que hacerlo todo con la voz, necesitas una inspiración potente para que eso funcione y sea publicable”, señala.

Más que un disco tradicional, La Casa Iluminada se plantea como un proceso extendido entre 2024 y 2029. En lugar de apostar por la lógica del single inmediato, Tunacola construye un sistema a largo plazo que, al final del recorrido, se convertirá en un “mega álbum”: una colección de canciones nacidas del juego y publicadas progresivamente. “Establecer algo a cinco años es excitante. Al final habrá un objeto grande, pero se puede ir escuchando en tiempo real”, adelanta.

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Riesgo, energía y el último salto antes del estudio

Si el juego introduce el azar en el estudio, el escenario lo amplifica. La actual formación de Tunacola no busca reproducir exactamente lo que suena en el disco. “Los músicos vienen a desordenar, a introducir riesgo e improvisación”, explica Luna. Hay momentos del show en los que él mismo no sabe qué ocurrirá.

El diálogo entre el Tunacola del pasado y el presente no es una ruptura, sino una evolución. Aunque las nuevas canciones nacen bajo reglas distintas, el resultado sigue siendo reconocible. “Sigue siendo completamente Tunacola. Lo que cambia es que ahora estamos mucho más conectados con el proceso”, afirma.

En los conciertos mexicanos convivirán distintas etapas del proyecto con material reciente surgido del tablero. El resultado, promete, será el formato más intenso que han presentado hasta ahora. “Es el mejor formato de Tunacola. Es un viaje de principio a fin, casi no nos detenemos ni a saludar”, dice.

La energía contenida tras la decisión de pausar los escenarios se traduce en un impulso mayor sobre las tablas. “Vamos a tirar la casa por la ventana”, asegura. Hay una conciencia clara de que este encuentro tiene un carácter especial: no es una despedida definitiva, pero sí un punto de inflexión.

Luna incluso imagina futuras dimensiones performáticas del juego trasladadas al público —dados lanzados desde la audiencia, decisiones colectivas que alteren el rumbo del concierto— aunque admite que esa idea aún está en desarrollo. El horizonte creativo es amplio y todavía queda mucho por explorar.

Lo que espera que el público mexicano se lleve es simple y ambicioso a la vez: intensidad. “Va a ser un show más enérgico aún que las visitas anteriores. Hay más energía contenida y más ganas de tirarla toda”, concluye.

Así, Tunacola cierra un ciclo en el mismo lugar donde ha encontrado uno de sus públicos más fieles. Entre la despedida y la promesa, México se convierte en el escenario de un salto calculado al vacío: cinco años de dados creativos, restricciones liberadoras y un proyecto que apuesta por el tiempo largo en una industria obsesionada con la inmediatez.

Antes de regresar al estudio y volver a lanzar los dados creativos, Tunacola se reencontrará con su público mexicano en tres fechas clave que marcarán este cierre de ciclo: 19 de febrero en Bajo Circuito (Ciudad de México), 21 de febrero en Forolando (Toluca) y 22 de febrero en Beat (Puebla). Tres noches para vivir el formato más intenso de la banda antes de que La Casa Iluminada continúe su expansión en el tiempo.

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