
De la mente de Bong Joon-ho, que nos trajo en 2019 la ganadora del Óscar, Parasyte, llega Mickey 17, una comedia negra basada en la novela de Edward Ashton, donde seguimos la historia de Mickey Barnes, interpretado por Robert Pattinson, el cual es un trabajador considerado como “desechable” en un futuro probablemente no tan alejado a la actualidad, donde la tecnología ha logrado crear la clonación humana .

El protagonista se dedica a aceptar trabajos de alto riesgo que lo llevan a morir una y otra vez, porque sí, esta historia constantemente nos mostrará las formas crueles y divertidas de como regresa a la vida una y otra vez Mickey.

La cinta también expone la explotación laboral y el capitalismo mediante una sátira que contiene personajes ridículos y enfocados en sus propios beneficios, sin importar a quien tengas que utilizar en el camino. El ejemplo más claro es el villano principal, Kenneth Marshall, interpretado por Mark Ruffalo, quien es un político narcisista empeñado por conquistar nuevos territorios, en este caso, un nuevo mundo conocido como Niflheim.

Asimismo, en su travesía de poder lo acompaña su esposa Ylfa, interpretada por Toni Collette, quien actual igual que su pareja, sedienta de poder y demuestra, en algunas escenas, de lo que está dispuesta a hacer con tal de lograr el objetivo de ella y Marshall.
Así como nos tiene acostumbrados Bong Joon-ho, el filme cuenta con escenas divertidas y dramáticas que contrastan con unas actuaciones que te harán cuestionarte mediante esta sátira con toques políticos, la diferencia de clases sociales.

Igualmente, la fotografía de Darius Khondji resalta la sociedad futurista y el mundo desolado y lleno de nieve donde arriban nuestros personajes, además de contar con efectos especiales que resultan destacables entregándonos criaturas extraterrestres que conoceremos como “creepers” que son parecidos a gusanos terrestres.

Pattinson nos entrega una actuación sentimental, deprimente y a su vez desafiante, ya que en toda la película veremos el crecimiento personal de Mickey, de estar conforme con ser alguien “desechable” que sirve como carne de cañón para explorar este mundo nevado, a buscarle el significado a su existencia y demostrar su valía después de que tras un incidente, terminaran por clonarlo ocasionando que existan dos Mickey al mismo tiempo, algo que está prohibido.

Lamentablemente, la cinta del director surcoreano no logró entrar a ninguna categoría en los Óscar, pero esto no significa que Mickey 17 sea mala, simplemente compitió con la variedad de filmes que buscan hacerse con el galardón este 15 de marzo.