Escenario

Hace más de 100 años, en muchas producciones cinematográficas, los personajes femeninos han sido únicamente una herramienta para que la historia de los personajes masculinos adquiera más impacto y desarrollo

Construcción de personajes femeninos desde una mirada feminista

Construcción de personajes femeninos desde una mirada feminista (Especial)

Durante el proceso de la escritura de un guion, específicamente cuando se está creando a los personajes que interactúan en la historia, es importante definir los gustos y disgustos de estos, sus intereses, su forma de pensar y todo aquello que los hace únicos, aun y cuando pueda no ser algo en lo que el público, en general, se fije preste demasiada atención. Todo esto con la intención de que los personajes sean tridimensionales, es decir, que no sean planos por carecer de personalidad.

Con todo y estos axiomas desde los albores del cine, hace más de 100 años, en muchas producciones cinematográficas, los personajes femeninos han sido únicamente una herramienta para que la historia de los personajes masculinos adquiera más impacto y desarrollo. Esto le entrega a los hombres películas y series de televisión que se alinean solo con sus deseos e intereses, generando una crítica negativa, cuando los personajes femeninos no están hechos para su consumo y ornamento. Y es ahí donde se encuentran los términos female gaze y male gaze.

Female gaze - Male gaze

El término female gaze forma parte de el estudio del cine desde una mirada feminista que busca que cuando se escriba a mujeres estas sean interesantes sin que tengan que depender de la narrativa de un personaje masculino. El término contrario, male gaze, es el que explica la forma en la que, en muchos casos, a las mujeres se les ve como un objeto, en lugar de una persona importante para el relato que se desarrolla en el audiovisual.

En 1975, la teórica de cine Laura Mulvey acuñó el término male gaze en su ensayo Placer visual y cine narrativo. En el texto habla de cómo la mayoría de las películas, cuando piensan en el público que las verá, priorizan el placer y las expectativas de los espectadores hombres.

En su momento Mulvey explicó que los guiones venían trabajados desde un punto de vista hetero-patriarcal en donde lo masculino se relaciona con lo activo, mientras que lo femenino se relaciona con lo pasivo. De forma que en la pantalla el rol de las mujeres es no tener una historia propia. Hoy en día, mucho material multimedia sigue siendo construido desde el male gaze, en algunas ocasiones se lleva a cabo de una manera muy evidente como en los vestuarios de las películas de acción, en las que existe una diferencia muy grande. Los hombres usan ropa táctica para poder cumplir con las peligrosas misiones a las que se enfrentan, en tanto que las mujeres se visten con prendas que las cubren poco o que claramente no son idóneas para las escenas en las que transitan.

Por otro lado, el ángulo de la cámara también hace parte de esta carga, pues es común que cuando la historia no lo amerita, el lente se enfoque en las partes del cuerpo de una mujer que suelen ser sexualizadas en lugar de mostrarlas de cuerpo completo.

La contrapropuesta del male gaze, sin que fuera una sola persona la que lo nombró por primera vez, apareció en el estudio del female gaze. La mujer deja de ser objeto y comienza a ser sujeto. Y poco a poco en cada vez más proyectos se le comienza a representar como una persona común, real, compleja y completa. Un entero.

La idea es dejar de lado la concepción de que las mujeres siempre son serviciales y que en todo momento se van a mostrar alegres. Enseña que ellas también son complejas en cuanto a su forma de pensar y en cuanto a sus deseos y metas.

Ahora, es importante aclarar que, aunque si bien es más común que las mujeres escriban y visibilicen este tipo de personajes, el female gaze no es algo exclusivo en las cineastas.

Manic Dream Pixie girl

Una manic dream pixie girl o chica de ensueño maníaca es probablemente el mejor arquetipo para profundizar acerca de la escritura de personajes femeninos estereotipados. Las manic dream pixie girl dan la ilusión de que solo viven para el protagonista, como si quien las escribiera lo hiciera con la intención de llenar un vacío existencial del personaje.

El tropo (recurso narrativo recurrente) fue establecido en 2007 por el crítico de cine Nathan Rabi, quien lo comparó con el arquetipo racista Negro Mágico, el cual se refiere a un personaje secundario que se caracteriza por ser ignorante en relación a aspectos de la cotidianidad y que durante la película ayuda al protagonista blanco mientras que aprende de la vida a través de él.

En esa misma línea, la Manic Pixie Dream Girl habla de una mujer atractiva que se llega a portar de manera infantil y cuyo único objetivo es enseñarle al protagonista masculino a disfrutar la vida, mientras que los hombres frecuentemente son descritos como melancólicos o como seres incomprendidos por la sociedad una sociedad que no entiende su genialidad.

Las chicas de ensueño no tienen permitido en ningún momento tener pensamientos propios o tendencias que incomoden al espectador hombre o a los personajes masculinos.

Tiempo después, Rabin mostró desprecio hacia su declaración porque su crítica fue malinterpretada y a todos los personajes femeninos extravagantes se les comenzó a encasillar en la misma categoría.

La película de 2012 dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris, Ruby Sparks es una creativa sátira de dicho tropo, en el que un escritor (Paul Dano) le da vida a Ruby Sparks (Zoe Kazan); una mujer creada a partir de lo que sería su pareja ideal.

Conclusión

En los últimos años una de las quejas más comunes entre los espectadores ha sido que el cine se ha alejado, hablando desde el punto de vista de la representación, de los valores tradicionales. Y con la introducción de heroínas o mujeres complejas que cuestionan la realidad ortodoxa, se comienza a hablar de ellas como malos personajes, sin importar que a los protagonistas masculinos siempre se les ha permitido ser fuertes, ruidosos y desobedientes. Otro problema: la emergencia de personajes femeninos fuertes es percibida por muchos estudios cinematográficos más bien como una tendencia de marketing, lo que generalmente tuerce el sentido disruptivo y deriva más personajes mal escritas.

Una más: Las cineastas han existido desde siempre y desde entonces han sido mayormente ignoradas. En 1896, cuando se estrenó la primera película de ficción La Fée aux Choux (El hada de los repollos), dirigida por Alice Guy-Blaché, se exploró la capacidad narrativa del cine y se estableció, entre otros métodos que se siguen usando en la actualidad, la doble exposición. Esto para decir que en el presente las mujeres en el séptimo arte siguen luchando para que su voz sea equitativa a la de los hombres y sus contribuciones sean reconocidas, tomadas en cuenta e incorporadas al gran aparato teórico y práctico del cine. Que se les galardone por el verdadero valor de sus logros y no solo para cubrir con una cuota de género.

El camino para que los personajes femeninos no caigan en el male gaze se sigue trazando, pero es importante entender que hoy ya no todas las películas están hechas para el consumo masculino.

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