
A unos días de que sujetos armados dispararon contra la casa del alcalde de Banderilla, José Antonio San Gabriel Fernández, el tema de la inseguridad volvió al centro del debate público en la región capital de Veracruz. El ataque, que se suma a robos a viviendas y comercios, encendió alertas entre el sector empresarial, que pidió medidas más firmes para contener la violencia.
Representantes de cámaras y asociaciones empresariales coincidieron en que hechos como el ocurrido en Banderilla no deben verse como episodios aislados, sino como señales de un problema que requiere atención constante. Desde su perspectiva, relajar las estrategias de seguridad podría agravar la percepción de riesgo que ya existe entre la población.
Comerciantes explicaron que la coordinación entre autoridades y sectores productivos es clave para enfrentar la situación; señaló que las mesas de seguridad deben mantenerse activas y con seguimiento puntual y destacó que el uso de herramientas tecnológicas, como sistemas de videovigilancia y dispositivos electrónicos, ha permitido respuestas más rápidas y coordinadas en algunos casos recientes, como la detención de personas involucradas en robos en la ciudad.
Otros empresarios advierten que no es necesario haber sido víctima directa de un delito para sentir que la inseguridad está presente en las calles. Señaló que los hechos violentos generan miedo, reducen la movilidad y terminan impactando de forma directa en las ventas y en la operación de los negocios.
Desde el sector empresarial también se planteó la necesidad de que el gobierno escuche a las organizaciones sociales y productivas para diseñar estrategias conjuntas que permitan contener la ola delictiva. La colaboración, señalaron, solo será posible si existe apertura y diálogo real.
Esta preocupación se refleja en los datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que indican que más del 60 por ciento de la población se siente insegura, especialmente en espacios como cajeros automáticos y el transporte público. Aunque a finales de 2025 se reportaron ligeras mejoras, a inicios de 2026 la percepción de inseguridad en Xalapa y su zona conurbada sigue siendo un tema latente entre los ciudadanos.