
La Universidad Autónoma Chapingo está en huelga fantasma, con accesos cerrados, sin presencia de huelguistas, lo que generó sorpresa e incertidumbre entre la comunidad universitaria.
A lo largo de las entradas principales y secundarias del campus, únicamente se observaron banderas rojinegras colocadas como señal del paro laboral; sin embargo, no había guardias, académicos ni grupos organizados que respaldaran físicamente el movimiento.
La escena fue descrita por estudiantes y profesores como inusual y desconcertante, coincidieron en calificar la situación como una “Huelga Fantasma”.
Señalaron que el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad Autónoma Chapingo (STAUACh) “lo vuelve a hacer: realiza una huelga sin huelguistas, sin un compromiso real con los estudiantes, con la academia, con las demandas laborales auténticas ni con México”.
Los inconformes afirmaron que el sindicato colocó las banderas y posteriormente abandonó las instalaciones. “Se fueron a sus casas, dejando una imagen que consideran una vergüenza para las luchas laborales legítimas”, expresaron.
También recordaron que la decisión de estallar la huelga se tomó tras una votación cerrada, con apenas seis votos de diferencia —324 a favor frente a 318 en contra—, lo que, a su juicio, refleja una falta de consenso sólido dentro del gremio académico.
“La universidad quedó sola”, señalaron. Según su percepción, el STAUACh “dejó las instalaciones vacías y se fue a dormir”, afectando directamente a miles de estudiantes e investigadores que ven interrumpidas sus actividades académicas.
Aseguraron que la falta de compromiso sindical en el campus pone en entredicho la legitimidad del movimiento.
“Hoy Chapingo luce vacía por la irresponsabilidad de un grupo de huelguistas inexistentes que intentan sostener una lucha que ni ellos mismos defienden”, comentaron.
Finalmente, alumnos y docentes manifestaron que este tipo de acciones no solo impactan el desarrollo educativo, sino que también generan pérdidas económicas, académicas e intelectuales.
“México no merece que quienes se dicen maestros intenten engañar con una lucha que no están dispuestos a sostener. Se requiere un compromiso auténtico con la educación y los derechos laborales, porque es traicionar a México”, concluyeron.