
“Hoy, el uniforme que portamos pesa más que nunca. No es el peso del equipo, ni el de la placa; es el peso de una ausencia que nos desgarra el alma”, expresó el secretario de Seguridad Jalisco, Juan Pablo Hernández González, durante el homenaje póstumo al agente Rafael Hernández Fuentes, quien murió en cumplimiento del deber cuando fueron atacadas las instalaciones del Centro Integral de Justicia Regional de Ixtapa, en Puerto Vallarta, como parte de las reacciones tras el operativo contra Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”.
En su discurso, el mando estatal fustigó a los críticos del actuar de la policía: “A todos esos expertos de seguridad que siempre salen a decirnos qué es lo que debemos hacer en los momentos difíciles normalmente, porque cuando las cosas están bien, nadie nos voltea a ver, ni les da el reconocimiento que todas y todos se merecen”.
“A todas esas personas les digo que tenemos 3 mil vacantes en la Secretaría (de Seguridad) y que son bienvenidos para trabajar aquí con nosotros hombro con hombro en los momentos difíciles en los que pasa el Estado”.
El agente Hernández Fuentes, quien estaba asignado a la custodia del penal de Ixtapa, fue asesinado el pasado domingo 22 de febrero por un comando que atacó el centro penitenciario y provocó un amotinamiento y la fuga de 23 reos de alta peligrosidad.
“El legado de Rafael Hernández Fuentes queda grabado en los muros que custodió, en los reglamentos que hizo valer y, sobre todo, en la memoria de quienes trabajaron a su lado”, dijo en su discurso el secretario de Seguridad.

“Quienes tuvieron la dicha de montar guardia a su lado, lo recuerdan como el hombre de la palabra justa. Ante la tensión y el conflicto, anteponía siempre la serenidad y el diálogo”, expresó por su parte, el director general de Prevención y Reinserción Social, José Antonio López Zaragoza.
El policía estatal asesinado tenía 24 años y 6 meses de antigüedad en la corporación.
Su homenaje póstumo se realizó en las instalaciones de la Secretaría de Seguridad Jalisco, en el centro de Guadalajara, con la asistencia de familiares, amigos, compañeros y elementos de otras dependencias de seguridad municipales y del estado.
