
“El dolor, dinero y la dependencia, son precios de las relaciones tóxicas”.
Carblanc
El corporativismo como método de control de grupos de poder, garantizó la estabilidad política en la post revolución, pero amarró al país a una dependencia parasitaria que hizo crisis en la elección de 1988 y obligó a que México se reestructurara, apostándole a una vida institucional que lo hacía más resistente a la corrosiva extorsión de esos grupos.
En nuestro muy mexicano modo de entender la política, naturalizamos la cultura del agandalle y aprendimos a convivir con grupos de choque, otras mezquindades y a tener gobiernos que pactaran con ellos, probablemente eso explica nuestra indiferencia frente a alianzas de políticos con cárteles violentos.
En los setenta, el sindicato de maestros había alcanzado un poder inusitado, era enorme y dominaba los sistemas educativo y burocrático nacionales, imponía condiciones al estado; era tanto su poder que en 1979, se escindió; de ese sisma, nació la CNTE, Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación como grupo radical del sindicalismo de la educación; a partir de entonces el gobierno convivía con dos monstruos gremiales que competían por ver quién mordía más al estado.
En 2000 y 2006, fueron factor para definir la elección presidencial, en la de 2012 sus pretensiones fueron tan altas que el sistema oficialista, los dejó fuera de la contienda electoral y condenó a su desmantelamiento; su hora llegó en 2013 con la reforma educativa que les quitó control sobre sus agremiados, los disminuyó, pero no extinguió.
Como todo herido, se agazapó, lamió sus heridas y en la elección de 2018 la CNTE reencontró su oportunidad pactando con López Obrador que los reempoderó como grupo de choque, con extraordinarias capacidades beligerantes de lucha social, tan pronto ganó la presidencia, les restableció en todas las concesiones que antaño habían conseguido y volvieron a dominar la SEP y las burocracias.
Esa resurrección convirtió a Andrés Manuel en su nuevo dueño, a él y sólo a él, le deben su resurrección y obediencia.
Solo él puede ordenarles se confronten contra el gobierno morenista retando su poder con extorsión y desestabilización inusitada que le recuerda a Claudia que su permanencia en la silla de las discordias, depende de las mañas de aquel; ella lo sabe claramente, ni modo que no.
La CNTE, no está plantado en el zócalo y estadios para negociar beneficios a sus agremiados; está para amagar al gobierno y forzarlo a entender que debe proteger a los narcopolíticos del grupo o resentir un proceso de desgaste demoledor a manos, del fuego amigo.
No hay forma de tratar con ellos, de hecho, crecen sus amagos incendiarios y desestabilizadores en Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y la Ciudad de México.
LA CRISIS
Claudia enfrenta un difícil paradigma, o los confronta y con ellos a su ex jefe o cede agachando la cabeza para seguir postrada recibiendo fuego de todos lados, incluyendo presiones norteamericanas.
Está atrapada, porque en su campaña electoral se comprometió abrogar la ley de pensiones y no puede cumplirles, ellos ya le cumplieron aportándole votos y afirman que por ellos llegó a la silla.
La repentina disrupción de la CNTE, no es casual, detonó tan pronto como en Palenque, surgieron temores de que USA reclamará la extradición de narcopolíticos que empoderaron cárteles y financiaron campañas políticas con dinero sucio, gestión que podría alcanzar al expresidente y a sus hijos.
Lo caótico para Claudia es que tiene en puerta, más solicitudes de extradición, la rebatinga de candidaturas para el 2027, el hervidero de problemas de grupos morenistas que aspiran conquistar posiciones y fueros, una debacle electoral, la revocación de mandato entre otras pesadillas y que transitará por todo eso con un déficit presupuestal asfixiante, con asesinatos de ediles, enemigos cercanos y el asedio de todos.
Su “espejito, espejito” le dice que es vulnerable, débil y exhibida en sus mañaneras con narrativas inconsistentes que la crítica describe fraudulentas, su presidencia es tan frágil e incongruente que, presumiendo altos índices de aprobación, no se atrevió a exhibirse ante el mundo con un abucheo de 80,000 mexicanos en el estadio durante la inauguración del mundial.
El CONFLICTO EN TIEMPOS DEL MUNDIAL
Los vagos en este negocio afirman que no hay paro ni manifestación burocrática que perviva en tiempos de fiesta, días de asueto o juegos de la selección de fut; para los sindicalistas hay prioridades fuertemente arraigadas.
La CNTE retadora y amenazante, se desinfló en el último momento porque sus aguerridos y encapuchados de negro que se enfrentaron a policías, se quitaron el disfraz y se juntaron a ver el juego de México compartiendo chelas.
El gobierno habilidoso se retiró del diálogo y amagó con competirle en cada escuela, consultando sus bases, esa intromisión en la vida sindical, calienta y reta, ya veremos cómo reaccionan; en el discurso ya subieron sus apuestas y amenazas.
Así las cosas, entre nuestro gobierno y la CNTE, ambos de malas mañas, conviven, a veces amigos, otros enemigos, juegan a herirse, apoyarse, trafican futuros y los valores de la representación magisterial, todo, conforme a sus intereses y precios; al final, todo es dinero y poder para los líderes, acuerdan en lo oscuro, sucio, mientras el nivel educativo nacional sigue en el suelo, negando el futuro promisorio a jóvenes estudiantes.
La CNTE vive bajo el discurso de representar al magisterio, el gobierno bajo el de servir al pueblo, ambos mienten, ni al gobierno le importa la educación de calidad ni a la Coordinadora los maestros que representa, ambos son hipócritas y tienen una relación de interdependencia enfermiza y repugnante que denigra la política; se odian, pero se necesitan; duermen juntos, cohabitan con dinero ajeno, encubren intereses y delitos, mienten, apestan a promiscuidad en estas relaciones indignas.
En pocos días veremos cómo evoluciona esta arenga, quién tiene menos escrúpulos y pudor en esa relación tóxica de amores perros y desinterés por nuestras infancias y maestros.
José Carlos González Blanco.