
¿Recuerdan por qué contamos con una Comisión de Búsqueda en Jalisco?
¿Recuerdan lo del deambular de cadáveres en unidades móviles que se usaron ante la saturación de los servicios periciales y la incapacidad de procesar datos de los cuerpos para su debida identificación?
Bueno, pues todas las soluciones propuestas no funcionarán si las autoridades no apuestan a que informar a la ciudadanía, incluso cuando la información no guste a todos, es la mejor vía para regresar confianza.
El caso de Wilfredo Reyes Herrera, una persona que tenía ficha de desaparición en la Comisión de Búsqueda —lo que quiere decir que la familia se alineó con lo que el Gobierno del Estado solicitó para que estos casos fueran procesados— no dejó de acumular un desastre en el actual institucional de la Fiscalía.
Enumeremos:
1. La Fiscalía verdaderamente no parece monitorear las actividades de las madres buscadoras. En el caso de la aparición de Reyes Herrera, cuyo cadáver fue dejado en Tlajomulco y después, vía una llamada anónima, reportado a las madres buscadoras, tardó 10 horas en ser levantado (entre el llamado al 911 y la llegada de las autoridades).
Parecería lógico que el monitoreo de las madres, discreto si es el caso, debería ser continuo. Muchos reportes llegarán a través de ellas, incluso a partir de la decisión de probables responsables de secuestros y asesinatos.
2. La Fiscalía reaccionó (al menos hacia lo público) intentando desvirtuar los hechos y refiriendo que el hecho no existe o es falso. Los videos y fotos la contradicen.
3. El caso termina confundiéndose grotescamente con otro asesinato, el que se conoció como el del cadáver en el carrito de supermercado. La inoperancia de la Fiscalía llega al punto de que las aclaraciones al respecto las da la propia familia de Wilfredo vía redes sociales.
La víctima del carrito, su perfil, sus actividades e incluso la localización de un probable responsable del asesinato son mezcladas con Wilfredo, quien no tiene nada que ver con ello.
4. La narrativa de todo esto termina en un caso de mero horror: Wilfredo asesinado, envuelto en cintas plásticas y con un cartel en el pecho. La Fiscalía no intenta abonar a que la ciudadanía llegue más lejos que esto, a soluciones vía investigación, a esclarecer lo sucedido como parte de la solución del problema.
Fiscalías como la de Michoacán, la del Estado de México o la de Morelos empiezan a actuar bajo otra lógica. ¿Hay desapariciones? Entonces vienen la investigación, la intervención temprana, las vinculaciones a proceso y las sentencias logradas. Eso es una respuesta moderna, eficaz y apegada a la ley.