“Somos engañados por la apariencia de la verdad”.
Horacio

El gobierno convulsiona desesperado porque las agencias de seguridad e inteligencia de los Estados Unidos recrudecieron su cacería de narcopolíticos mexicanos y saben que alcanzará a varios morenistas prominentes de este y el anterior sexenio.
La idea generalizada de que cárteles y gobierno son uno y lo mismo posicionada por los norteamericanos, bajó la aceptación de Morena y la presidente causándoles ansiedad ante la inminencia de las elecciones del 2027 y la persecución de narcopolíticos que estallará previsiblemente entre septiembre y octubre de este 2026.
Su reacción estratégica, para confrontar la crisis, fue recrudecer el silenciamiento del periodismo crítico y decidió llevar su represión a niveles de tiranía.
VIOLENCIA OFICIAL CONTRA PERIODISTAS
Es útil no invisibilizar los ataques al periodismo crítico.
En lo que va del morenismo, van 61 periodistas asesinados y 32 desaparecidos, algunos de ellos, posteriormente encontrados muertos.
En ese mismo periodo, un número indeterminado de periodistas, 25 cuando menos, fueron removidos de sus casas editoriales, todo apunta a que fue por presión del oficialismo, entre ellos, Azucena Uresti, Ricardo Alemán, Carlos Loret, Brozo, Alazraki, León Krauze, Enrique Muñoz, Paula Ordorica, Jorge Ramos, Adela Micha, Javier Solórzano, Ángel Verdugo, Ricardo Rocha, Chumel Torres y Luis Cárdenas, entre otros.
El ataque público del Gobierno contra periodistas y casas editoriales ha sido feroz, las menciones contra ellos desde tribunas públicas evidencian el abuso de funciones y la violencia del gobierno.
De las primeras 1900 mañaneras del obradorato van:
2,239 menciones contra comunicadores como Carlos Loret, Krauze, Gómez Leyva, Aguilar Camín, López-Dóriga, Aristegui, Brozo, Dresser, Chumel, Raymundo Riva Palacio y Ricardo Salinas, entre otros.
3,324 menciones contra medios de comunicación como Reforma, El Universal, El País, El Financiero, Milenio, The New York Times, The Washington Post, Excelsior, TV Azteca por citar a los principales.
¡Los números evidencian una obsesión fanática por denostar críticos!
Estos ataques no son los únicos, hay que considerar atentados fallidos como el perpetrado contra Ciro Gómez Leyva o persecuciones invisibilizadas mediante presiones, pesquisas fiscales y demandas por daño moral de las que no hay datos, etc.
Esta disputa por la credibilidad pública y dominio de espacios de imagen, se entiende en la competencia por la penetración ideológica del elector y en la certeza de que el marketing juega y jugará un papel determinante en la preferencia electoral de las masas y en la aceptación gubernamental o en la decisión de expulsarlos y perseguirlos.
La persecución lastima a México porque el periodismo crítico forma la conciencia cívica de nuestro pueblo y es un baluarte fundamental para la democracia.
LA IMPOSICIÓN DE LA MORDAZA
Ahora el gobierno ataque frontalmente a quienes tienen auditorios, credibilidad y lo critican; les quiere imponer mordazas bajo el asedio de una comisión gubernamental que los hostigará hasta que sean privados de ejercer su oficio con el pretexto de proteger a las audiencias ante sus opiniones.
Decidieron imponer la censura para extinguir la crítica contra el oficialismo.
El asunto es miserable, ataca el pensamiento libre, la democracia, es contra la ética gubernamental, regresivo, traiciona al pueblo y a todo lo razonable, miente cuando aduce tutelar los derechos de audiencias; ¡¡Nadie les eligió para abatir el pensamiento crítico!!
El gobierno no puede juzgar los umbrales entre opinión política, crítica y difusión de noticias, ni asumir objetividad ni imparcialidad en el análisis del comportamiento de publicaciones ni en la imposición de mordazas o sanciones por la crítica al oficialismo; no puede por conflicto de interés y por ser el principal distorsionador de su comportamiento.
En efecto, extinguió la transparencia y contrapesos en el ejercicio del poder, absorbió de facto al poder legislativo y judicial federales y de los estados, creó como plataforma de su narrativa “la mañanera” que degradó a voceros a los titulares del ejecutivo que distorsionan y descontextualizan la información sin ningún pudor y politizan todo con cálculos electorales y de interés partidista.
Desde la mañanera claman que no hay impunidad ni corrupción ni huachicol, ni narcogobierno, pero mienten porque ocultan, descontextualizan y mantienen sin culpables los abominables hallazgos de fosas clandestinas, campos de extinción, homicidios, desaparecidos y los desfalcos de corrupción como el huachicol de hidrocarburos, los contratos ilícitos del IMSS, el saqueo en Segalmex, en el INSABI, en la CFE, los gastos del tren maya, en el aeropuerto Felipe Ángeles, las aberraciones en la refinería dos bocas, entre miles otros y lo que ya se les salió de control, la intolerable relación del gobierno con los cárteles a que se refieren los Estados Unidos.
La tentativa de mordaza, es más miserable si entendemos que este gobierno oculta información pública bajo el argumento caprichoso de seguridad nacional con el que impide la investigación de sus trapacerías.
En la mañanera todo son loas a sí mismo, un culto al ego, como si fueran perfectos, cuando en realidad hacen de la mentira su método y tratan a las audiencias como retrasados mentales.
MÉXICO MAL Y DE MALAS
La pérdida del sistema de transparencia fue trágica, pero la imposición de censura es medida extrema para silenciar periodistas acosándolos con multas que no se podrán controvertir judicialmente por la correlativa captura de los tribunales al servicio del gobierno.
La mordaza que pretende imponer el estado a los periodistas y medios de comunicación exhibe al estado mexicano como tirano y dictatorial.
México está en una carrera entre las consecuencias de la persecución de narcopolíticos que hace el gobierno norteamericano y la creación de mecanismo de censura brutal pretendido por el gobierno.
La obsesión por acaparar más poder del que se puede manejar, es una mala idea, enfermiza y autodestructiva, lo intentaron Santa Ana, Juárez, Porfirio Díaz, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, por citar algunos y todos acabaron muy mal.
Hoy es peor por la ausencia de talento, por actuar con la torpeza del cinismo y el rabo sucio con la acusación de narcopolíticos, perpetrada por el gobierno del norte.
¡¡Que necedad!!, si son mortales y su paso por las instituciones es finita, ¿Para qué tanto poder?, ¿Para qué tanto desprestigio personal? y tanta corrupción.
Si la presión contra periodistas y medios continúa creciendo y evoluciona a impedir plataformas de difusión, habrá reacciones que se salgan de control, tarde o temprano; Roma no fue eterna, tampoco todos los que han sido tiranos de sus pueblos.