Opinión

El carnaval de Río y el ardiente granizo

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Elecciones en Brasil El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva, pronuncia un discurso luego de reconocer que los resultados electorales no eran los que esperaba (Sebastiao Moreira/EFE)

Si las cosas en Brasil siguen para la segunda vuelta como se comportaron en la primera, Claudia Sheinbaum caminará por casi toda América como “La Bikina”: solitaria. ¿Por qué tan sola? le podrán preguntar pronto, excepto si quiere ir a Cuba o Nicaragua. Es posible, pero no tiene caso.

Y lo peor, más allá de las similitudes, coincidencias y progresismos, su proyecto de confluencia energético-política binacional con Brasil, entre la moribunda PEMEX y la muy sobrestimada Petrobras, sé irá al caño, como tantas otras cosas fomentadas por los populismos de izquierda. La siembre de arbolitos en toda Mesoamérica, por ejemplo.

Para los analistas del futuro quedará una pregunta si Lula pierde: ¿cómo es posible una derrota cuando se ha abatido la pobreza de millones de personas, se han bajado los niveles de criminalidad, se han controlado las redes sociales (ojo), se ha sostenido una economía emergente y se ha avanzado en la estabilización de un país sacudido por escándalos de corrupción, golpismo y anarquía en vastas regiones?

Pues eso sólo saben los brasileños quienes podrían optar entre la sartén y la lumbre. No sería la primera vez en su historia de vaivenes presidentes y presidentas en líos con la justicia y hasta con el suicidio. En este caso las redes sociales tuvieron un papel relevante.

Alguien ha dicho (JTD) sobre el control de comunicación digital portátil en la actividad electoral desde el gobierno:

“A pesar de una estricta regulación en redes sociales, con información que afectó a ambos lados de la campaña electoral, la derecha se está imponiendo electoralmente en Brasil, lo que aumentará las versiones del activismo electoral de las redes sociales en América Latina para avanzar a la derecha”.

Obviamente esa es la verdadera razón por la cual en México se pretende controlar las redes con el pretexto de la violencia y el eterno bla, bla, bla.

Pero volvamos al otro tema.

El proyecto petrolero binacional, firmado en junio pasado con trompetas, fanfarrias y timbales, entre Brasil y México es conmovedoramente impreciso. Más parece un discurso político ajeno a las reales opciones de aprovechamiento energético. Veamos.

“(AP) — México y Brasil firmaron un convenio con el que buscan consolidar una alianza entre sus empresas petroleras —dos de las mayores de América Latina-- para el desarrollo conjunto de proyectos de exploración, producción y el estudio de oportunidades de negocio en el Golfo de México que podrían contribuir a elevar la rezagada producción mexicana.

“La alianza se concretó con la firma de un memorando de entendimiento entre la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) y la petrolera brasileña Petrobras que se definió tras meses de negociaciones que se avanzaron durante la visita que realizó en agosto pasado a México el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin.

“La Secretaría de Energía de México y Pemex indicaron en un comunicado conjunto que con el acuerdo se buscará la cooperación estratégica y técnica para evaluar, desarrollar y ejecutar de manera conjunta proyectos en las áreas de exploración y producción y de procesos industriales”.

El documento tiene algunos otros puntos:

Reactivar yacimientos en campos fatigados con la esperanza de sustraer oro negro de mayores profundidades, así como del hondo lecho marino del Golfo de México (de América, dice Trump); “sinergias en refinación, petroquímica, producción de fertilizantes y el desarrollo de biocombustibles como el etanol y el biodiésel; cooperación para reducir la huella de carbono de la atmósfera y garantizar el abasto y la soberanía energética del país, limitando la meta de producción a los 1.8 millones de barriles diarios bajo criterios sustentables”. Y además, dos boletos para el Carnaval de Río.

El sueño veraniego incluía --en su momento-- un viaje de la señora presidenta (con A) a Brasilia (también con A), para firmar con el presidente Lula (más A), los documentos formales de tan cuidadosa alianza de mutuo beneficio, ratificada en agosto.

Pero el hombre (o la mujer y el hombre en este caso) propone y la urna dispone. Y ahora estamos a punto de exclamar con dolida sorpresa como en aquella parodia de los programas de concurso: ¡lástima Margarito!

Porque desde entonces muchas cosas han ocurrido, entre ellas la reorganización cupular de PEMEX tras la renuncia y posterior defenestración del salvaje ex director Rodríguez Padilla (ex director y aparentemente ex amigo), la cancelación del viaje por motivos quizá pre electorales de allá y ahora esta desgraciada primera vuelta cuyo desenlace podría ser la derrota definitiva del “lulismo” a manos del segundo piso de la derecha bolsonarista.

Por eso la señora presidenta (con A), cauta y quizá celosa de su real pensamiento dijo el lunes, no quiero opinar ahora, debemos esperar la segunda vuelta.

Si al decirlo cruzó los dedos para convocar la buena fortuna, nadie se dio cuenta.

El pasado agosto, Sheinbaum y Da Silva, ratificaron los acuerdos y supervisaron (a distancia) el avance de los acuerdos y la continuidad de las negociaciones para ampliar la cooperación en áreas de refinación y venta de combustibles, pero nadie puede garantizar si el (posible) futuro gobierno derechista quiera seguir haciendo negocios con la solitaria izquierda mexicana. Ya ven cómo andan las cosas petroleras en Venezuela, digo nomás como ejemplo y sin ánimo de deprimir a nadie.

DE PIFIA EN PIFIA

En tiempos ya lejanos, cuando Marcelo Ebrard era jefe de la policía del DF, la siempre bien portada izquierda mexicana contrató a un fascistoide (amigo de Trump), para aprender cómo se pacifica una ciudad. Rudolf Giuliani fue alcalde neoyorkino, pacificó la ciudad (Manhattan, sobre todo mediante la expulsión de habitantes al gueto) y se embolsó aquí varios millones de dólares para ofrecer su consejo: hagan las cosas bien.Yo les habría cobrado la mitad y les habría dicho lo mismo.

Nadie en ese tiempo consideró vulnerada la soberanía nacional.

Hoy en la ciudad de Querétaro, se pretende construir una escuela internacional para capacitación policial y como a la ceremonia de primera piedra se invitó también al embajador Johnson, de Estados Unidos, la patria advirtió el peligro.

No le avisaron a la Defensa, ni a la Guardia Nacional, ni a Batman; mucho menos a Roberto Velasco, dijo la indignada y acongojada presidencia de la nación.

" No puede poner una academia internacional sin la autorización del Gobierno de México", dijo con severidad la señora presidenta (con A).

Lo jocoso del caso queretano (anhelada segunda edición del “marucampazo” chihuahuense) radica (y preocupa) en la desinformación presidencial.

Le avisaron e invitaron a medio mundo y no sólo eso, acudieron oficialmente el General Brigadier de Estado Mayor, Aldo Raúl Gómez Quintero, comandante interino de la 17 Zona Militar (sentadito muy seriecito junto al Gobernador Mauricio Kuri y el Embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson), el delegado de la Fiscalía General de la República (FGR) en Querétaro, Javier Rodríguez Uribe, y el capitán Primero, David Valadez Arenas, en representación del General Brigadier de la Guardia Nacional, Ricardo Melendrez.

--¿Entonces las conspiraciones contra la soberanía se hacen a la luz del día (ripio)?

Pero en este caso como el, del huachicol de Guanajuato o las listas que no son listas o tantas cosas más en las cuales la precipitación y la mala información actúan contra el Palacio Nacional, a la señora le ayudan a pifiar con una frecuencia digna de la eficacia, no de la torpeza. Triste verbo.

PIFIAR. (rae). - f. Golpe en falso que se da con el taco en la bola de billar o de trucos.

f. coloq. Error, descuido, paso o dicho desacertado.

Sin.: error, fallo2, equivocación.

Ant.: acierto.f.

Bol., Chile y Ec. escarnio.

Sin.: escarnio, escarnecimiento.

f. Bol. y Perú. rechifla.

Cualquiera de estas acepciones, incluidos los localismos, resulta oprobiosa. Nos ofrece la imagen de una presidenta mal informada y peor aconsejada, lo cual obliga a los ciudadanos a preguntar públicamente, ¿quién le calienta el granizo? ¿Quién saca a bailar al oso por los pasillos de caoba del Palacio Nacional?

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