Columnistas Jalisco

Las protestas del IMSS reflejan el desabasto, las carencias laborales y el deterioro institucional del sector salud

La crisis interna del IMSS: anatomía de un conflicto

En días recientes se desató un conflicto al interior del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, que ha confluido en la serie de manifestaciones a nivel nacional de los trabajadores del Seguro, con la intención de hacer ver sus demandas y lograr que se cumplan.

Pero lo que parece solo un conflicto sindical por un aumento salarial es más complejo de lo que se cree, y devela que estamos viviendo el final de una serie de eventos que dan testimonio de la descomposición institucional que se vive en el sector salud gubernamental.

Los primeros destellos de inconformidad ocurrieron durante la revisión contractual del año pasado, en el cual el Movimiento de Recuperación del Régimen de Jubilaciones y Pensiones (conocido como Movimiento RJP) intentaron introducir el tema en la agenda del congreso del año 2025 con la intención de negociar el regreso del régimen de pensiones anterior a la reforma del 2008, en el cual se dejaba de lado el esquema de aportación solidaria presente, por el de cuenta individual de auto ahorro, conocido en México como las Afores. Al mismo tiempo buscan la devolución de las aportaciones de las cuentas individuales del Afore que fueron retenidas por la jurisprudencia 185/2008.

Dicho movimiento no logró prosperar a nivel del congreso (el mecanismo legal reconocido por el propio sindicato y la Ley Federal del Trabajo) pero si logró sembrar en la gente una idea de disidencia y desconfianza hacia los líderes sindicales. Estos últimos apostaron a lo que siempre suelen apostar: al olvido y el temor de los trabajadores a movilizarse, por las posibles represalias del mismo sindicato y por la misma vocación de la mayoría de los empleados, los cuales se dedican a la salud de las familias mexicanas.

Ya en el año 2026, los problemas acumulados del IMSS mantuvieron vivo ese descontento de los trabajadores. La falta de insumos ha sido histórica desde los noventas hasta la actualidad.

Desglosando cada punto, empecemos por la falta de material. Usualmente se piensa en jeringas, suero o gasas a este respecto. Pero está falta de material abarca una serie de insumos médicos y administrativos necesarios para realizar el trabajo.

La mayoría de los trabajadores han requerido más de una vez un campo (sábana), una máscara o cubre bocas, una torunda o una pieza de material para quirófano. Pero a nivel administrativo las carencias también se ven. La falta de plumas, hojas, carpetas y cajas afecta los servicios, solo que de manera diferente.

En algunas unidades se reciclan las hojas, muchas veces con datos sensibles de otros derechohabientes o del propio instituto. Se limitan las impresiones a una o dos por consultorio por atención. Al mismo tiempo, la falta de carpeta contención provoca problemas legales a la institución. Esto debido a que se deben integrar los expedientes médicos como indica la Norma Oficial Mexicana 004-SSA3-2012, la cual establece parámetros para dejar registro de estás atenciones. Dado que estos expedientes son consultados por las autoridades judiciales, deben de cumplir todos los requisitos legales en caso de demandas. Y aunque parezca desproporcionado, se han cancelado cirugías por la falta de expedientes debido a que los cirujanos saben que la integración de un expediente completo y vigente es la diferencia entre el resultado favorable o en contra de una demanda por mala praxis.

La gente suele olvidar que el IMSS también es un ente administrativo gubernamental, por lo que debe cumplir con requisitos burocráticos que pocas veces están bajo la lupa.

La falta de equipamiento adecuado es otro de los problemas que se han venido arrastrando. Se había prometido en 2024 una inversión de 10,494 millones de pesos en equipo médico para substitución o modernización de los equipamientos, pero está inversión parece no haber llegado a todos los estados. En muchos Hospitales, la falta de tomógrafos, ecosonogramas, ortopantografías y otros tipos de estudios de gabinete, así como reactivos para la realización de estudios de laboratorio ha generado molestias en la población derechohabiente. Fue bien conocida la falta de estos equipos en 2025 que se sumaron a la indignación de los trabajadores del IMSS este año.

Sobre las medicinas, el problema es bien conocido: la destrucción del sistema de distribución anterior para favorecer un sistema centralizado donde se pretendía crear un esquema de compra (donde curiosamente los más beneficiados iban a ser las empresas con meses de creación, extrañamente creadas por familiares y amigos de funcionarios o simpatizantes del gobierno federal y el partido en el poder) que rompiera con las cadenas de aprovisionamiento anteriores con el pretexto de extinguir corrupción en las mismas.

El resultado ha resultado en el desabasto de medicamentos, debido a que no es solo comprar y asignar, hay que ver qué se compra, en que parte del mundo se compra, quien produce y como produce.

Se habló mucho de las farmacéuticas francesas que eran “fifís” cuando en realidad, la fabricación de ciertos medicamentos requiere condiciones y equipo especializado que farmacéuticas como Pisa no poseen, a pesar de su tamaño.

Al mismo tiempo, el adelgazamiento en las adquisiciones de medicinas controladas y de alto costo (para enfermos de cáncer, VIH, etc...) se han convertido en un problema para los pacientes con enfermedades crónico degenerativas.

Establecidos estos puntos, se tiene que hacer una diferencia entre dos emociones claras que han acompañado a este movimiento social y sindical: la inconformidad y la indignación. Este año ambos confluyeron en una serie de acciones y declaraciones sindicales e institucionales que alimentaron estas últimas.

La inconformidad suele estar presente en el empleado IMSS y en la población derechohabiente, pero en casos muy aislados, está se convierte en indignación. Y cuando es así, suele estar de un lado de estas categorías de personas, pero raramente en ambos. La intervención de las redes sociales ha provocado una intrusión del espacio privado institucional que no existía hace 10 o 20 años, y que se ha vuelto imparable.

Los casos de denuncia de derechohabientes y trabajadores usualmente se contra punteaban por la naturaleza de las mismas denuncias. Trabajadores siendo exhibidos por usuarios y viceversa, provocaban una inconformidad que ponía en oposición a los actores de la institución.

Sin embargo, el inicio de la confluencia se dio durante los hechos ocurridos durante la segunda quincena de Agosto y la primera de Septiembre de este año. Ocurrió que en la OOAD Nuevo León, Sección II del SNTSS, se les comunicó a los trabajadores eventuales que no habría una sola contratación en el estado por falta de presupuesto. Esto mismo no ocurrió en otros estados, pero se dieron situaciones donde solo se realizó la mitad de las coberturas o de plano, solo coberturas de médicos. Cuando se extendió la información de que posiblemente Guanajuato tendría que recurrir a la misma medida, comenzó a crecer la indignación de los trabajadores, quienes veían la realidad del instituto comparada con las declaraciones de la presidencia y de su Director General, Zoe Robledo, quienes afirmaban que las finanzas de la institución estaban mejor que nunca.

A esto se sumó la celebración del LXV Congreso Nacional Ordinario del SNTSS, en el cual se presentó como propuesta y logro sindical un aumento mal llamado “ponderado” del 8.55%, compuesto por el ya famoso 2.9 al sueldo tabular, 3.9 a las prestaciones y un muy conveniente 1.75 a la cláusula 157, la cual es una aportación complementaria a las Afores. Cabe aclarar que ese concepto no se da a todos los trabajadores, dado que una buena parte aún conservan el RJP o el Régimen de Jubilación acordado en 2005, que lo constituye 35 años de servicio y una jubilación por aportación solidaria como al del RJP, el cual estuvo vigente hasta el 2009. Por tal motivo está ponderación descrita fue tomada como un intento de tomadura de pelo por parte del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del SNTSS, encargados de la negociación y la presentación de resultados. Este incremento supuesto para los activos sin régimen de Afore era de solo el 6.8, siendo menor a otros años. Esto desató las protestas de los delegados de la Sección II de Nuevo León, que ya venían indignados de la falta de coberturas de esas quincenas. Aquí es donde comenzó el desastre, la ruptura y la crisis actual.

Debido a que el mayor contingente de inconformes era de la sección II, se le encomendó al Químico José Luis Humberto Garza Ibarra, Secretario de Asuntos Técnicos del CEN y figura histórica del sindicalismo del IMSS en Nuevo León hablar al pleno para que calmara la situación.

Este movimiento fue contraproducente porque su intervención fue tomada como un acto de amedrentar a los trabajadores con la amenaza de huelga si votaban en contra del aumento. La percepción de los trabajadores, al ver la grabación del pleno en redes sociales fue de indignación contra los congresistas, a los que se les catalogó de “vendidos” y “agachones” por no protestar por el aumento “ponderado”. También se formó descontento alrededor de la ratificación de la cláusula 143 bis, que habla sobre las sanciones del SNTSS a aquellos trabajadores cuyas expresiones pudieran lesionar al sindicato frente a la opinión pública. Lo arbitrario de los criterios para aplicar está cláusula hizo que se catalogara por parte de los que inconformes como una “ley mordaza” que atentaba contra la libertad de expresión de los trabajadores, y que buscaba que no se conocieran las carencias y problemas que ocurrían al interior de la institución y el sindicato.

Ante esta situación la indignación creció en redes sociales llegando a haber manifestaciones verbales abogando por la libertad de expresión y la desconexión de la dirigencia nacional y de las secciones con las bases trabajadoras de todo el país.

La indignación se instaló y explotó en los trabajadores del IMSS por las declaraciones del Secretario General del CEN, Dr. Rafael Olivos Hernández, durante el Consejo Seccional Ordinario en Quintana Roo, a finales de Septiembre. En este congreso hizo la famosa declaración de que los que lo criticaban tenían “dos neuronas” y los que pedían su destitución “una neurona”, lo que terminó de concentrar la indignación de los empleados del IMSS en torno al Dr. Olivos y la cúpula del sindicato.

Comenzaron a realizarse manifestaciones pequeñas en todo el país que derivaron en la del día 1 de Octubre, en la que los manifestantes, reforzados con jubilados del IMSS inconformes (a los que les afecta el incremento directo al pago de sus pensiones no contributivas), marcharon hacia su sede sindical en la colonia Condesa de la CDMX. El contingente se reunió afuera de la reja de entrada, la cual estaba cerrada con candados, donde fueron atendidos por un pequeño contingente del CEN encabezado por el Secretario de Conflictos, el Dr. Jesús Adrián Manjarrez Lafarga, quien recurrió a la estrategia de siempre: permitir la entrada de una representación de 5 personas para hacer el diálogo y que los demás esperarán afuera del recinto. Esto fue rechazado por los manifestantes al ser la misma acción tomada el año pasado para apaciguar el movimiento RJP que también marchó a la sede sindical y que provocó la desconfianza al interior del movimiento debido que no se permitieron celulares para grabar, pero aun así, hubo una grabación donde se insinúa un intento de coacción hacia los representantes del movimiento.

Con este y otros antecedentes del actuar al interior del CEN, los trabajadores rechazaron la propuesta de diálogo, debido a que querían entrar en bloque y hablar cada uno por sus secciones sindicales. Tras el fracaso del diálogo, se reportó la presencia de fotógrafos en el balcón del recinto, quienes tomaban fotos a los manifestantes, lo que provocó más indignación al ser considerado un movimiento para amedrentar a los manifestantes, esperando que se sintieran amenazados con ser sancionados o con otro tipo de represalias. Al mismo tiempo se observaron burlas entre las secretarias del CEN quienes salieron al balcón a ver la manifestación.

Después de algunas horas de manifestación, una parte del contingente se separó para cortar la circulación del Circuito Interior Sur, encabezados por Eduardo Vinicio Martínez (conocido en Redes como el Jefe Viny), jubilado del IMSS, con la finalidad de volver visible el movimiento ante las autoridades y la opinión pública.

Después de siete horas de plantón, alrededor de las 8 de la noche, los manifestantes lograron romper los candados y la cerradura de la reja, desarticular el riel en el que se sostenía y realizar un portazo en el que entraron manifestantes y la prensa nacional.

Los manifestantes se encontraron con parte del CEN custodiando el paso a los pisos superiores, con los que los manifestantes se enzarzaron en una alegata en la que pedían la presencia del Dr. Olivos, ante las cámaras de medios nacionales. Al mismo tiempo una parte de los manifestantes se quedaron afuera. Estos manifestantes fueron retirados por un contingente de granaderos que acudieron de manera casi automática al lugar, volvieron a poner la reja en su lugar y le pusieron una nueva cadena, mientras evitaban que entraran o salieran manifestantes y se cercioraban que no hubiera destrozos.

La acción completa fue transmitida a nivel nacional y en redes sociales en vivo, aumentando el escándalo, la inconformidad y la indignación de los trabajadores del IMSS por el envío de granaderos, lo que se vio como un acto de represión apoyado en el fuero legislativo del Dr. Olivos y de otros miembros del CEN que son también diputados de Morena.

El conflicto se pospuso después de que se firmó un acuerdo entre el CEN, por parte del secretario de conflictos y la Enfermera América Barragán (conocida en redes como Mery Barragán) quien representó a los manifestantes, frente a la Secretaria de Gobernación para establecer un diálogo en las oficinas de esta última el día 8 de Octubre, dando un plazo muy corto a los manifestantes para reunir una lista donde pretendían integrar un comité con un representante de cada una de las 37 secciones sindicales y un representante de los jubilados, a quienes los manifestantes reconocieron como una buena parte de su movimiento.

Instalado el compromiso, se solicitó no realizar más manifestaciones por parte de los inconformes. Pero debido a que no es un movimiento centralizado por una dirigencia, sino una expresión popular espontánea de los trabajadores indignados, en algunos estados se siguieron realizando manifestaciones hasta la llegada de la fecha

El 08 de octubre, los manifestantes se presentaron frente a las oficinas de la SEGOB para entablar el dialogo, presentándose situaciones anómalas como una lista de asistencia enviada por el sindicato, donde no aparecían todos los nombres de los representantes de las 37 secciones, además de que desconocieron la participación del jubilado. Después de una tensa negociación y con presencia de los medios, lograron entrar todos los convocados por los inconformes. Además, se les prohibió el uso de celulares, por lo que les fueron retenidos. Esto causó molestia debido a que los 37+1 querían transparentar la negociación, pero SEGOB se los impidió.

Después de siete horas de negociación, los representantes de la manifestación salieron indignados, debido a que mencionaron que fueron confrontados por la SEGOB, y no por el sindicato, que les pusieron abogados que les increpaban con la Ley Federal del Trabajo, ignorando los Estatutos y el Contrato Colectivo de Trabajo, alegando que cualquier movimiento sería ilegal y que no había nada que hacer. Posterior a esto, al intentar levantarse de la mesa de negociación, los integrantes de la representación de los manifestantes declararon que no podían salir hasta lograr un acuerdo.

La versión del gobierno es que una parte se retiró de la mesa, pero nunca confirmó si había una parte de los representantes que quisiera continuar con el diálogo, y al salir los 37+1 coincidieron en las versiones.

Por esta situación, y al considerar que el famoso “diálogo” no fue nunca la intención ni del sindicato ni de la SEGOB, tomaron la decisión de lanzar sus contingentes a cerrar distintas avenidas de la CDMX y del país, provocando movilizaciones y paros en distintas ciudades donde tienen representación. Al mismo tiempo, a las 9 de la noche tomaron la determinación de cerrar Paseo de la Reforma, en clara alusión al plantón del expresidente López Obrador del 30 de Julio del 2006, donde consideraba justificado cerrar dicha avenida de la capital ante lo que él creía que era una causa justa (su no elección como presidente).

A las peticiones de los manifestantes se sumó una más: la convocatoria de un Congreso Extraordinario Nacional, que es una figura legal dentro de los estatutos del sindicato para conseguir cambios y poner ante un pleno, las inconformidades de los manifestantes. En esta figura, era posible lograr otra de las peticiones de los manifestantes: la destitución del Dr. Olivos, quien había perdido la confianza de los manifestantes desde el portazo del 01 de Octubre.

En poco tiempo, quedó claro que este tipo de acciones no sería tolerado por el gobierno, quien empezó a reprimir y mover a manifestantes de estas vías de comunicación, empezando por el Estado de México, donde manifestantes bloquearon Periférico, pero fueron retirados y en algunos casos, arrestados por los policías estatales.

La noche del 09 de Octubre, los manifestantes fueron retirados de Paseo de la Reforma por elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) después de casi 72 horas de plantón, quienes encapsularon y replegaron a dichos manifestantes. Ante esto, la indignación creció a niveles nacionales, dado que muchos de los empleados del IMSS recordaron la promesa sindical del 2020, donde los líderes del SNTSS calmaban a los trabajadores y sus pretensiones de presionar por aumentos salariales como incentivo por el esfuerzo laboral en la pandemia, sugiriendo que en años posteriores habría algún tipo de recompensa institucional al esfuerzo y la muerte de compañeros trabajadores de distintas áreas. La idea de que en la pandemia fueron héroes, pero en la calle manifestándose eran criminales, se instaló en el centro de la indignación del empleado IMSS a nivel nacional.

El motivo de este repliegue fue la necesidad de abrir un carril hacia el Campo Marte para dejar pasar lo que se cree un contingente de vehículos. Recordemos que, para llegar de Palacio Nacional hacia el Campo Marte, se requiere pasar por Paseo de la Reforma a la altura de las oficinas Centrales del IMSS, curiosamente cerca de la entrada al Bosque de Chapultepec, que es la ruta clásica de los presidentes que vivían en Los Pinos para salir hacia sus giras. Coincidentemente, al día siguiente, la presidente tenía una gira hacia el estado de Hidalgo, para tratar de hacer una revisión al IMSS Bienestar, que pudiera quizás calmar algo de la opinión pública, como siempre suele hacer este gobierno.

Este hecho fue un detonante de la indignación nacional entre trabajadores del IMSS, derechohabientes y miembros de otros sindicatos, quienes vieron esta lucha como justa y que además, desean ser vistos por el gobierno. Llevando a los manifestantes a buscar nuevas formas de protesta y hacerse escuchar.

Mientras todo esto pasaba, el SNTSS publicó una convocatoria para una consulta a sus agremiados sobre el incremento salarial aprobado en el último congreso, que ha sido una de las causas de toda esta indignación.

Los manifestantes sostienen que esta encuesta está amañada y que los resultados serán alterados, mientras que tanto el SNTSS, el IMSS y la SEGOB avalan esta consulta como válida para poder negociar, en caso de que gane el NO al aumento, o desestimar a los manifestantes, en caso de que gane el SI.

En medio de todo esto, las protestas y manifestaciones nacionales se han hecho presentes en casi todos los estados, habiendo tomado una buena parte de los edificios de las Secciones Sindicales de los estados, incluyendo Jalisco y Nuevo León, de las más grandes.

La jornada del 14 de octubre será crucial para resolver este conflicto, debido a que ya circulan versiones extraoficiales en redes de sindicalizados, de que ya se habría pactado un aumento tabular del 4% en vez del 2.9 para apaciguar las protestas y promesas de mejora para el próximo año, así como la destitución del Dr. Olivos como líder del SNTSS.

El principal hecho que genera expectación es que este problema intra sindical ya ha saltado a un problema nacional, el cual es más visible con cada día que pasa. Pasó de la agenda institucional a la agenda nacional. Ha provocado la movilización del personal, pero también del aparato burocrático y político del poder ejecutivo, para resolver (o al menos atenuar) una problemática que es vox populi cultural del mexicano: el IMSS vive en la carencia de sus servicios crónicamente.

La moneda está en el aire, pero se ve difícil que este conflicto vaya a desaparecer pronto, debido a que la crisis del IMSS es real, se crea en ella o no.

*Por el Mtro. Ismael Dan Hernández Delgadillo

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