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Crónicas de la Ciudad

Al oriente de la Ciudad

Existen dos lugares simbólicos al oriente de Guadalajara, espacios que forman parte de la memoria de barrio, de los domingos familiares, de las tardes de juego y de esas caminatas que, sin saberlo, terminan convirtiéndose en recuerdos.

La Ex Penal de Oblatos es uno de ellos. La conozco desde pequeño, desde la década de los años ochenta, cuando todavía era una unidad deportiva con canchas de futbol de tierra. Era un espacio árido, sí, de sol y nubes de polvo los domingos; un lugar cercano y familiar, pero, al fin, un espacio de esparcimiento que ofrecía algo fundamental para cualquier ciudad: un sitio donde salir, jugar, encontrarse y pasar el rato sin tener que consumir nada.

Después vino otra etapa de remodelación y el lugar comenzó a cambiar de rostro. Aparecieron instalaciones deportivas y hasta una pista de skatepark que le dio otra personalidad al espacio. Recuerdo cómo los muchachos que practicaban skate aprovechaban las formas y los desniveles de las rampas; incluso había referencias visuales que recordaban a la escultura de Lázaro Cárdenas, en la Plaza 18 de Marzo, justo frente a la unidad. La imaginación urbana también tiene sus propias maneras de apropiarse de los espacios.

Ahora la Ex Penal se prepara para una nueva transformación. El Gobierno de Guadalajara, encabezado por Vero Delgadillo, anunció una inversión superior a los 100 millones de pesos para convertirla en un bosque urbano, con más árboles, infraestructura deportiva y espacios para la convivencia. El proyecto contempla retirar 6 mil 300 metros cuadrados de concreto para recuperar suelo y plantar más de 600 árboles.

Y algo que me agradó especialmente es la construcción de una alberca semiolímpica justo en el espacio que actualmente ocupa el auditorio. Ahí hay un muro inclinado que desde pequeño subí y bajé innumerables veces con mis primos. Ahora me da gusto pensar que ese mismo lugar se convertirá en un espacio para aprender a nadar, hacer deporte, competir y disfrutar sanamente.

También se rehabilitarán las canchas, el frontón, el diamante de béisbol y las instalaciones de skate, además de incorporar zonas de calistenia, box y juegos infantiles.

La intervención llegará también a la Plaza Cívica 18 de Marzo y a sus alrededores, con mejoras en accesibilidad, senderos, iluminación y circulación peatonal.

Se trata de darle una nueva vida a un espacio que forma parte de la memoria colectiva, pero también de entender que los espacios públicos necesitan evolucionar junto con quienes los utilizan.

La Ex Penal tiene una identidad deportiva y popular que vale la pena fortalecer con esta nueva etapa. Más árboles, por supuesto, pero también canchas llenas de vida, jóvenes sobre las tablas, niñas y niños jugando y adultos mayores caminando. La riqueza de un bosque urbano estará precisamente en combinar naturaleza, deporte y convivencia; en convertirse en un espacio que las familias disfruten, recorran y hagan suyo todos los días.

Vero Delgadillo arranca obras en Tetlán

Tetlán, donde la ciudad tiene memoria

Un poco más hacia el oriente está Tetlán, otro de esos lugares que cuentan buena parte de la historia de Guadalajara. Es un barrio fundacional, de los que existían mucho antes de que la mancha urbana terminara por alcanzarlos. Hoy es también un punto importante de movilidad, pues ahí se encuentra la terminal de la Línea 2 del Tren Ligero, que diariamente acerca a miles de personas a sus trabajos, escuelas y actividades.

Tetlán tiene una dinámica propia. Su plaza, su kiosco, el mercado, sus calles y sus espacios comunitarios forman parte de una vida de barrio que todavía conserva esa relación cercana entre vecinos. Pero también enfrenta las necesidades de una zona que ha crecido y que requiere mejores calles, banquetas, parques y espacios de encuentro.

Por eso resulta importante la intervención anunciada por la administración de Vero Delgadillo, que contempla una inversión superior a los 110 millones de pesos para renovar 37 calles, balizar otras 12, rehabilitar seis parques y mejorar el corredor Gigantes.

También se contempla la reconstrucción del Centro de Desarrollo Comunitario 13 y la recuperación de la Plaza Tetlán, incluido su kiosco, las canchas, las jardineras y el entorno del mercado. En el corredor Gigantes se trabajará en ocho cruceros y se crearán dos nuevos espacios públicos.

Hay un detalle que vale la pena destacar: antes de definir las prioridades se realizaron siete reuniones con vecinos. Es decir, la intención fue escuchar a quienes caminan esas calles todos los días y conocen dónde hace falta una banqueta, dónde se necesita mejorar un parque o qué espacios requieren atención.

La obra pública tiene más sentido cuando parte de esas necesidades cotidianas. No es lo mismo diseñar una plaza desde un escritorio que preguntarles a quienes llevan años utilizándola qué les gustaría encontrar ahí.

Bosque Urbano, Ex Penal de Oblatos

Al oriente de Guadalajara

La Ex Penal de Oblatos y Tetlán representan dos maneras distintas de entender la transformación de una ciudad. Una recupera una unidad deportiva emblemática para convertirla en un espacio con mayor infraestructura verde; la otra busca revitalizar un barrio histórico desde sus calles, parques y lugares de convivencia.

Son intervenciones que, en conjunto, superan los 200 millones de pesos y que forman parte de una apuesta más amplia por llevar infraestructura y espacios públicos de calidad al oriente tapatío.

Pero más allá de los montos, los árboles que se planten o las calles que se rehabiliten, el verdadero reto será que estos proyectos se mantengan vivos: que las instalaciones funcionen, que los parques tengan mantenimiento, que las familias los ocupen y que la gente pueda apropiarse de ellos y hacerlos parte de su vida cotidiana.

Porque una ciudad no se transforma únicamente cuando inaugura una obra. También cambia cuando sus habitantes recuperan las ganas de salir, caminar, jugar y encontrarse con los demás.

A la Ex Penal le esperan más árboles y nuevas instalaciones; a Tetlán, calles y espacios renovados. Ojalá que dentro de algunos años alguien pueda contar que aprendió a andar en bicicleta en ese bosque urbano, que jugaba en las canchas de la plaza o que esperaba el tren en Tetlán después de pasar la tarde con sus amigos.

Al final, de eso se trata: de hacer ciudad, de construir lugares que, con el paso del tiempo, se conviertan en parte de nuestros recuerdos.

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