La llegada de Gracia Maravilla y de Cardona Lara revitalizó una institución que estaba a punto de cerrar; quién hubiera imaginado en aquellos entonces que, con el transcurso del tiempo y con mucho esfuerzo, lograría aquella pequeña escuela convertirse en toda una universidad.
Cardona Lara, tras dejar el seminario, se unió a la banca; trabajaba como gerente de un banco, conocía el negocio, tenía muchos contactos y buenas relaciones. Él le dio un giro a la institución que, hasta ese momento, estaba orientada más hacia las humanidades; tenía el proyecto de impartirle cursos al personal bancario de administración y finanzas y empezó a promoverlos en el medio. Fue así como nacieron las carreras de Administración de empresas y Contaduría pública. Ambas empezaron a recibir alumnos en el año de 1972 (E/GGM.8.2.18). Con la apertura de estas dos carreras hubo la necesidad de una reorganización y fueron formadas tres divisiones: División de Comunicación, División de Ciencias Económicas Administrativas y División Secretarial (Díaz Ceja, 1991).
Paso a paso, la institución crecía, se diversificaba y ampliaba su captación de alumnos: estaba abierta no sólo a laicos comprometidos y, por tal razón, resultaba necesario darle toda la formalidad ante la SEP. La propia Secretaría le había hecho la recomendación de darle, al antes Pío XII, todo el reconocimiento y personalidad jurídica (E/GGM.8.2.18). Ante las autoridades educativas se presentaron Gracia Maravilla y Andrés Cardona; de ellas escucharon que, hasta por cuestiones de laicidad, había que evitar nombres confesionales para la escuela y, además, había que crear una asociación civil que respaldara al instituto. De los nombres presentados ante la SEP, el que resultó aprobado fue el de Instituto Superior Autónomo de Occidente: ISAO A.C. (E/GGM.8.2.18).
Tal parece que la recomendación de crear la asociación civil no provino únicamente de la SEP. El padre González Escoto comenta que el obispo auxiliar, Rafael García, le sugirió al Padre rector la asesoría del empresario Roberto Orozco. El empresario le explicó que lo mejor para la institución era la conformación de una asociación civil que le diera respaldo jurídico a la escuela del cual, hasta el momento, carecía (González Escoto , 2002, pág. 36).
Para la constitución de la A.C, Gracia y Cardona solicitaron la asesoría de un abogado amigo de confianza de este último, Narciso Plutarco Lomelí, cuyo nombre quedó inscrito en el acta constitutiva de la asociación como el representante legal de ISAO A.C. Cardona le llevaba a su despacho los papeles de la escuela para que los firmara, en los cuales no aparecía en lo absoluto el Padre Santiago Méndez (E/GGM.8.2.18). El cambio de nombre quedó formalizado en septiembre de 1973; y el día 3, de ese mismo mes, tuvo lugar la reunión constitutiva del ISAO. El 2 de octubre se firmó el acta notarial (Díaz Ceja, 1991) y con sus entonces 300 alumnos, el ISAO quedó conformado por tres divisiones educativas: un consejo técnico, la sociedad de alumnos y la sociedad de ex alumnos (González Escoto, 2002, pág. 36).

El renovado instituto requería de un lema que lo representara. Díaz Ceja sostiene que se abrió un concurso que convocó a maestros y alumnos para que participaran en el proyecto del lema (Díaz Ceja, 1991). González Escoto, por el contrario, afirma que sólo fueron llamados “los entes de mayor pensamiento” (2002, pág. 36) de la institución. Como haya sido, el lema elegido fue el de: SABER MÁS PARA SER MÁS. Todo indica que estas palabras están inspiradas en la encíclica del Papa Paulo VI, Populorum Progressio, en la primera parte en la que habla del tema: Aspiraciones de los hombres (Díaz Ceja, 1991).
El lema le venía bien al ISAO y la procedencia de éste estaba muy en sintonía con la filosofía y la esencia de la institución; pues, como señala Díaz Ceja, citando la editorial del primer Boletín Informativo, esta era la única institución universitaria cuyos horarios se adecuaban para que pudieran asistir a clases todo tipo de trabajadores y empleados que laboraban durante el día. ISAO estaba comprometido no sólo con la clase trabajadora, sino también con las empresas donde éstos laboran, capacitándolos para sacarle un mejor rendimiento a su potencial, para su beneficio propio y de su compañía (Díaz Ceja, 1991).
La institución crecía en número de alumnos de todas las procedencias sociales; por ejemplo, como señala González Escoto, para el curso 1973-1974 y para satisfacer su demanda, la Escuela de Ciencias y Técnicas de la Comunicación había tenido que abrir un turno vespertino, además del nocturno: “apuntaba también a un futuro espacio matutino. De momento el nuevo turno inició con 22 alumnos” (2002, pág. 37).
Para 1974, la institución siguió transformándose y ahora vino un cambio de residencia. El ISAO se mudó a un inmueble que había albergado en su momento a los jesuitas, ubicado en Avenida Libertad #1574. La inauguración y bendición tuvieron lugar el 6 mayo; a ella asistió el señor Cardenal José Salazar López. (González Escoto, 2002, pág. 37). Ese mismo año se abrió, el 15 de julio, una nueva carrera: la de Supervisor de Seguridad Industrial, adscrita a la División de Ciencias Económicas y Administrativas cuyo primer director fue Pablo Magallanes. A la par se estableció también la maestría en Desarrollo Organizacional y, en agosto, la Agencia de Relaciones Públicas; cuyo objetivo era canalizar a los alumnos avanzados de la carrera de comunicación a distintas instituciones donde pudieran practicar sus respectivas especialidades, pero a los pocos meses de haber abierto cerró (Díaz Ceja, 1991).

En los siguientes años, el ISAO siguió transformándose. En 1975, establece un Laboratorio de Recursos Humanos cuyas funciones eran: bolsa de trabajo, reclutamiento, selección y colocación de personal. Con él se abrió también un Laboratorio Psicopedagógico (González Escoto, 2002, pág. 37). Con la llegada de más alumnos, el ISAO necesitó nuevos espacios y fue así como sus directivos tomaron la decisión de rentar el local del Colegio Cervantes Munguía; un lugar bastante grande y bien acondicionado (González Escoto, 2002, pág. 37).