Metrópoli

En las inmediaciones de los mercados de Granaditas, Lagunilla, Tepito, Merced y Sonora, franeleros exigían hasta $200 a conductores, chelerías abundaban y motociclistas realizaban arrrancones

Retan franeleros, chelerías y bikers a operativo del Día de Reyes

Operativo Tianguis del juguete en Eje 1 Norte. (Jorge Aguilar)

El operativo de la Subsecretaría de Control de Tránsito de la policía capitalina que buscaba inhibir conductas delictivas y faltas administrativas, quedó rebasado y no fue suficiente para detener a personas que apartaban lugares en el espacio público, rodaban con motocicletas en espacios prohibidos y que vendían artículos y bebidas ilegales en la zona comercial de Tepito, en la alcaldía Cuauhtémoc.

Aunque la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) instaló el “Operativo Día de Reyes 2026”, con presencia y recorridos de prevención y vigilancia, así como cortes y desvíos a la circulación vehicular en el Eje 1 Norte Mosqueta, el anillo de Circunvalación y las inmediaciones de los mercados de Granaditas, Lagunilla, Tepito, Merced y Sonora, en las calles secundarias y aledañas la realidad de la protección de la integridad de las personas era distinta.

El endurecimiento de sanciones y arrestos para quienes aparten o cobren lugares de estacionamiento quedó sólo en papel. En la calle Comonfort se pedían hasta 100 pesos el cajón de estacionamiento, “franeleros” imponían sus tarifas y hacían cortes a la circulación a todo aquel que se negara a pagar, aún cuando la SSC mantenía cierres paralelos en la misma avenida. Las familias que acudían a la verbena tenían que aceptar el precio, los “Reyes Magos” cargaban grandes cajas de juguetes e imposibilitados para movilizarse en transporte público, eran orillados a aceptar las cuotas de los “viene viene”.

Los módulos de policía estuvieron casi en cada esquina, pero en las calles Libertad, Jaime Nunó y González Bocanegra, al menos 25 “franeleros” exigían dinero a cada conductor, incluso algunos invadían entradas principales y rampas para sillas de ruedas. Los agentes de tránsito de la SSC hacían caso omiso y a través de las videocámaras del C5 tampoco se alertaba a alguna autoridad de la falta cívica que desde el Gobierno central se prometió combatir.

Operativo Tianguis del jugiete en Eje 1 Norte. (Jorge Aguilar)

Después de las 13:00 horas, al seguir hasta el cruce de Libertad y Jesús Carranza hay un callejón cerrado, donde motociclistas aprovechaban para hacer acrobacias, consumir bebidas alcohólicas y drogas. Pareciera que esas acciones son normales en la zona, ya que los peatones circulan por en medio de la calle; en ese sitio no hay videovigilancia, pero a menos de 50 metros los policías estaban en su carpa. Más adelante, en Tenochtitlán, Callejón Tenochtitlán y Aztecas, los puestos de juguetes, muñecas, armas falsas y ropa continúan, sin embargo, los “bikers” que hacían arrancones ahuyentaban a la clientela.

En las esquinas de Estanquillo, Fray Bartolomé de las Casas, Matamoros y Rivero estaban estacionadas patrullas de la SSC, pero no había policías dentro y sólo de vez en cuando se veían en recorridos a pie y la mayor vigilancia era en vías principales. Cuando uno de estos vehículos circulaba por Tenochtitlán, los motociclistas huyeron y se ocultaron por calles de la colonia Morelos, se ocultaron en la 1° Cerrada de Rivero durante 15 minutos.

La venta de alcohol y los puestos ambulantes de “chelerías” superaban a los locales de juguetes que los niños piden a los Reyes Magos — otro de los comercios irregulares que aparentemente había sido prohibido —. Personas bajo los efectos del alcohol y con cervezas en la mano caminaban entre las calles, junto a niños y niñas que con ilusión acuden al tianguis a ver lo que el día después recibirán debajo del árbol. Ninguno de estos infractores fue detenido en ese momento.

Conforme avanzaban las horas, el flujo de gente era mayor y los “franelos” proliferaban en todas las calles. En el “corazón” de Tepito como en las calles Manuel Doblado, González Ortega y Berriozábal los automóviles eran estacionados en doble fila, también tomaban rampas para personas con capacidades diferentes y accesos a vecindades, pero los vecinos no se quejaban, dado que para ellos es normal la invasión del espacio público.

Pasaba el tiempo y el precio de los cajones de estacionamiento incrementaba, al mismo tiempo en que el lugar para dejar el automóvil estaba más cerca del Eje 1 Norte, la cuota subía. De 100 pesos en Comonfort, en Granaditas y Manuel Doblado se pedía hasta 200 pesos tiempo libre, sin alguna garantía de que el “franelero” cuidara que a la unidad no le robaran las autopartes o que fuera objeto de daños ocasionados por los vecinos a quienes se les bloquearon sus accesos.

Los “franeleros” rentaban los lugares de estacionamiento hasta en sitios donde horas más tarde habría puestos, sin algún control, ni manera de avisarle al dueño del automóvil que tenía que retirarse porque los comerciantes instalarían sus lonas o que la policía de tránsito podía imponerles una infracción.

Hasta el cinco de enero, mil 501 conductores superaron el límite permitido de alcohol y fueron llevados al “Torito”, pero estas medidas no aplicaban para los transeúntes que bebían bebidas embriagantes en el barrio de Tepito y en el tianguis de juguetes del Día de Reyes.

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