
El diputado morenista Víctor Hugo Romo de Vivar Guerra propuso instaurar una cultura de la prevención y la seguridad desde un enfoque responsable y social.
Advirtió que, mientras la Ciudad de México avanza en muchos frentes, el gas sigue siendo un riesgo silencioso presente en miles de hogares, comercios y centros de trabajo.
Romo recordó que tan solo en 2024 el Heroico Cuerpo de Bomberos atendió más de 11 mil servicios relacionados con emergencias por gas, lo que equivale a casi 30 incidentes diarios.
“Detrás de cada cifra hay gente, familias, viviendas, patrimonio y, en algunos casos, vidas irreparables”, dijo.
Y señaló que los vicios le han remarcado que las fugas de gas no siempre se perciben ni se anuncian, pero cuando se suscitan, las consecuencias pueden ser irreversibles.
Casos registrados en alcaldías como Benito Juárez, Coyoacán, Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo evidencian que muchas tragedias pudieron haberse evitado con la instrumentación de medidas preventivas oportunas.
Para disminuir la incidencia de accidentes con gas, el legislador presentó una iniciativa para fortalecer el modelo de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil en la capital.
El objetivo, explicó, es transitar de un enfoque predominantemente reactivo a un modelo preventivo, moderno y técnicamente sólido.
Aclaró que la propuesta no busca señalar culpables ni imponer cargas innecesarias, ni tampoco duplicar normas federales.
“Se trata de cerrar la brecha entre la norma técnica y la vida cotidiana de las personas, para que las reglas se traduzcan en seguridad real dentro de los inmuebles”, explicó.
¿En qué se basa la propuesta?
La iniciativa plantea establecer una nueva cultura preventiva, a través de un modelo diferenciado y justo.
En el caso de establecimientos de alto impacto, escuelas, hospitales, mercados, comercios y centros de trabajo, la obligación es clara: quienes concentran personas y obtienen un beneficio económico deben operar con instalaciones seguras y verificables.
Para la vivienda, el enfoque es distinto. Romo enfatizó que no se trata de una ley punitiva para las familias, ya que no contempla multas, sanciones ni persecución administrativa.
“Queremos más seguridad, no más preocupación. La prevención en el hogar se construye con información, acompañamiento y confianza”, afirmó el legislador.
La propuesta incorpora además el uso de tecnología probada, como detectores con alarmas sonoras y válvulas de corte automático, que pueden marcar la diferencia cuando el error humano o un sismo impiden reaccionar a tiempo.
Precisó que la exigibilidad plena de estas medidas aplica únicamente a los inmuebles que, por ley, ya deben contar con un Programa Interno de Protección Civil.
En el caso de las viviendas, se establece una recomendación técnica, acompañada de campañas de sensibilización y programas de apoyo.
Finalmente, Romo destacó el papel del Estado en la prevención de riesgos, al establecer que el Gobierno de la Ciudad, a través de Protección Civil y la PROSOC, fortalezcan los programas de prevención y equipamiento, especialmente en zonas con mayor vulnerabilidad.
“La seguridad no puede depender solo de la capacidad económica de las familias; donde hay mayor riesgo, debe haber mayor apoyo público”, sostuvo.
“Hoy tenemos la oportunidad de legislar con responsabilidad, sensibilidad social y visión de futuro. No para reaccionar después de la emergencia, sino para evitarla. Que el gas siga siendo sinónimo de bienestar y no de tragedia”, concluyó el legislador.